29/3/10

Arcos de la Frontera


Municipio de la provincia de Cádiz, en la Comunidad Autónoma de Andalucía (España). Está situado a unos 65 kilómetros de su capital provincial en dirección noreste.


Hay un pueblo en la provincia de Cádiz que es uno de los más bonitos de España: Arcos de la Frontera. Declarado Monumento Histórico Artístico desde 1962, cualquier época del año es buena para visitarlo, pero estas fechas en las que entramos son las más significativas y espectaculares de todas, pues su Semana Santa está declarada de Interés Turístico Nacional.

En Arcos, las angostas calles de su casco histórico son el escenario de las procesiones que reproducen la Pasión y Muerte de Cristo, en las que el dolor se hace patente a la vista de los pasos de las hermandades y cofradías. Y el domingo de Resurrección, para sacralizar el paso de la muerte a la vida, del dolor a la alegría, las gentes de Arcos de la Frontera lo celebran con un rito taurino: el Toro del Aleluya.

¿Hay quien de más?


HISTORIA

Rex Brigus Arcobrigam fundavit, Alphons Sapiens a mauris restauravit”. Es la inscripción latina que aparece en el escudo de Arcos de la Frontera y que hace referencia a que fue Alfonso X el Sabio quien reconquistó de los moros la localidad, que tendría, según cuenta la leyenda, el nombre de “Arcobriga”, al haber sido fundada por el rey Brigo, que sería un nieto de Noé.

Leyenda al fin y al cabo.

En el territorio de Arcos se han hallado vestigios que nos indican la presencia del hombre en tiempos que se remontan al Paleolítico, aún cuando no nos aseguran la existencia de una población permanente.

El origen de su nombre (del latín Arx-Arcis: fortaleza) nos indica que Arcos fue fundada por los romanos, partiendo posiblemente de un asentamiento previo. De aquella época se conservan restos arqueológicos e, igualmente, existen muestras de origen visigodo. Pero su recinto amurallado y la configuración del trazado de su casco histórico provienen de la época de la dominación árabe.

Fue una importante plaza para los Omeyas desde los primeros momentos de la ocupación de la Península y un lugar siempre codiciado en sus propias rebeliones. Hasta el punto que, tras el desmembramiento del Califato, se llegaría a convertir en reino de taifa bajo el dominio del bereber Ben Jazrum. Posteriormente quedaría anexionado al de Sevilla.

En un primer momento, Fernando III el Santo incorporó a Arcos para la causa cristiana y el reino de Castilla a cambio de respetar la permanencia en la ciudad de la población musulmana. Pero, tras una insurrección de esos ciudadanos hostiles a Castilla, fue definitivamente reconquistada en 1264 por el rey Alfonso X el Sabio. Fue entonces cuando se expulsó de la ciudad a la colonia árabe, se repobló con cristianos y pasó a convertirse en baluarte fronterizo al reino nazarí de Granada, de donde proviene su definitivo nombre: “Arcos de la Frontera”.

Juan II, a principios del siglo XV, pone la ciudad en manos de su privado Ruy López Dávalos y posteriormente fue elevada a rango de Condado y entregada a don Pedro Ponce de León en régimen de señorío, situación que perduró hasta el siglo XVIII.

Durante esas centurias, al típico caserío blanco de Arcos se le fueron añadiendo nuevas construcciones, tanto civiles como de orden religioso, que irían dando a la ciudad esos destellos de monumentalidad que la adornan. Una fisonomía que se vio convulsionada por el Terremoto de Lisboa de 1755, al hundirse el muro norte del castillo, que cayó al foso y quedó enterrado, dando origen a la calle Nueva.

A partir de entonces, la ciudad de Arcos se expandió fuera de las murallas, surgiendo tres barrios distintos: el barrio de la Corredera, el barrio de San Francisco y el barrio Bajo.

En el siglo XIX, al margen de los daños que se derivaron en tiempos de la invasión francesa, sería la desamortización de Mendizábal la que provocaría mayores transformaciones en el patrimonio de la localidad.

Finalmente, es en la segunda mitad del siglo XX cuando se produce el mayor crecimiento urbano de Arcos de la Frontera. Por ello, y como medida tanto de protección como de promoción del núcleo original, es cuando en 1962 se la declara Monumento Histórico Artístico.


MONUMENTOS Y ARTE

En Arcos de la Frontera destaca, principalmente, la Basílica de Santa María de la Asunción, que goza de su propia declaración como Monumento Nacional en 1931.


Sus orígenes provienen de un edificio anterior, que fue templo visigótico, que se transformó en tiempos de la invasión musulmana para erigir una mezquita, que se reconvirtió en templo cristiano tras la reconquista de Arcos y que fue base para construir entre los siglos XVI y XVIII el edifico actual.

Consta de tres naves de igual altura que están rematadas en un ábside monumental y siguiendo, para todo ello, un planteamiento bajo estilo gótico.

La monumental fachada principal muestra una gran portada en la que se fusionan el gótico final y un naciente plateresco. La Torre es de planta cuadrada y, aunque inacabada, presenta tres cuerpos: portada, balcón y campanario. Fue trazada en la segunda mitad del siglo XVIII, pues la antigua torre se vio afectada por el Terremoto de Lisboa de 1755.

Una mayor información, tanto del templo como de las obras de arte que se conservan en su interior, podéis obtenerla pulsando el siguiente enlace.


TURISMO

Conjunto Histórico de Arcos de la Frontera.- Acomodado al medio, está ubicado sobre una peña que se levanta sobre la vega del río Guadalete y se conforma en base a un caserío popular de impresionante blancura, entre el que emergen casas solariegas, interesantes iglesias y edificios monumentales, aglutinado todo ello entre una amalgama de calles estrechas y empinadas que crean un sinfín de rincones cruzados por unos arcos muy singulares. Un conjunto urbano que fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1962.

Para conocerlo, y disfrutarlo, es necesario pasear sin prisas por sus calles, hablar con sus gentes y dejarse llevar por la imaginación. Un adelanto de lo que os podéis encontrar aparece en el siguiente enlace.


Naturaleza.- El Paraje Natural conocido como Cola del Embalse de Arcos está situado en el término municipal de Arcos de la Frontera, muy próximo a su núcleo urbano, y ocupa una superficie de 120 hectáreas que se corresponden con el reculaje del embalse del río Guadalete.

Águila Pescadora (Pandion haliaetus) ... Foto: Miguel Lasa


Este espacio natural es una zona de remanso de agua donde surge una vegetación palustre, constituida por carrizo, espadaña y caña común, que es aprovechada por aves acuáticas como área de nidificación e invernada, lo que determinó que en 1989 fuese declarado Paraje Natural.

Como ave sedentaria se encuentra el Calamón; como aves migradoras invernantes se detectan el Ánade Real, el Pato Cuchara, la Focha Común y el Águila Pescadora; y como ave migradora en paso aparece la Cigüeñela. También pueden observarse el Zampullín Chico, el Somormujo Lavanco, la Garcilla Bueyera y otras aves ligadas a este tipo de hábitat. Entre los reptiles se encuentra el Galápago Leproso.

Las especificaciones de la fauna y flora de esta paraje natural las podéis encontrar pulsando el siguiente enlace. Y, entre todas, os recomiendo muy vivamente pulsar el enlace del Águila Pescadora. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón de haber elegido para este apartado la espectacular y fabulosa fotografía de Miguel Lasa? La explicación es que la presencia del Águila Pescadora en Cádiz (y en Huelva) es debida a un proyecto para su reintroducción en Andalucía, ya que esta especie estaba extinguida en el territorio peninsular español desde hace unos setenta años. Y la gran noticia: se ha conseguido que dos de las parejas hayan tenido crías. Un hito histórico, pues es la primera vez que se consigue recuperar para nuestra fauna un animal vertebrado.


EL TORO DEL ALELUYA

Cartel del Toro del Aleluya 2010


Según las nociones y las noticias que nos aportó el antropólogo Pedro Maya Álvarez en la revista “Demófilo” (núm. 25 – 1998), el Toro del Aleluya es un ceremonial taurino con el que se celebra la Resurrección de Cristo, un rito de los de paso que solemniza la colectividad arcense para celebrar el tránsito de la Cuaresma a la Pascua, del dolor a la alegría, de la muerte a la vida.

El Toro del Aleluya era un toro de cuerda que en el siglo XIX se corría el Sábado de Gloria. El gremio de zapateros organizaba el festejo, y eran los que recibían a los toros en el puente del Barrio Bajo para conducirlos hasta la Plaza del Cabildo y permitir que todos los mozos de la localidad se enfrentasen a los astados.

Con el estallido de la Guerra Civil se suspendió el festejo, pero fue restaurado en los años de la posguerra. Ahora bien, su recuperación conllevó un cambio en la fecha de celebración, pues del Sábado de Gloria se pasó al Domingo de Resurrección para darle mayor realce o notoriedad; y también se realizó un cambio en el itinerario, pues el Toro del Aleluya se empezó a soltar en la Cuesta de Belén para llegar hasta la calle Bóvedas. Un nuevo recorrido que giraba en torno al centro de la localidad y que en 1954 se amplió a la calle Corredera.

A finales de los años sesenta se observó una nueva evolución: se había logrado la notoriedad buscada y se fue haciendo patente la incorporación de muchos participantes foráneos, forasteros y extranjeros, que acudían al reclamo del Toro del Aleluya, que se convirtió en uno de los espectáculos turísticos más importantes de Arcos de la Frontera. Pero esa fama comenzó a acarrear el peligro que conlleva toda universalización de un rito local: la participación de personas que ignoran las reglas básicas de la tauromaquia popular y la aparición de críticas al festejo por personas y medios ajenos al núcleo de participación original.

Por ello, y ante la paulatina desaparición de otros festejos de características similares en la zona, se tomó la decisión de preservar el Toro del Aleluya realizando nuevos cambios, como fueron la modificación de su naturaleza originaria, pues se suprimió la peá, la cuerda, para no dar lugar a situaciones equívocas entre los participantes poco conocedores del peligro que acarrea un toro, aunque sea ensogado; otro cambio directamente relacionado con el anterior fue el necesario vallado del recorrido; y, por otro lado, se siguieron realizando continuas modificaciones en dicho recorrido hasta, finalmente, eliminar los tramos del recinto monumental que acarreaban una mayor peligrosidad.

Así, el Toro del Aleluya ha ido viendo como se le han ido modificando casi todos sus elementos característicos: su naturaleza, pues de un toro de cuerda ha pasado a ser una suelta de reses; su fecha de celebración, que del Sábado de Gloria se pasó al Domingo de Resurrección; su lugar de celebración, pues se ha sacado del que era su recinto tradicional; y sus participantes, ya que se ha universalizado la participación.

Unos cambios sumamente significativos, pero orientados en un principio a dar mayor realce al festejo y posteriormente a preservar su continuidad. Y se podría decir que ambos fines se han ido cumpliendo, pues en Arcos se sigue cumpliendo el rito del Toro del Aleluya y, además, con un gran poder de convocatoria.

Ahora es responsabilidad de nuestra generación seguir preservándolo. Y debemos hacerlo tratando de que no se produzca otro cambio sustancial: el de su transformación de “rito” a mero “espectáculo”. Con el Toro del Aleluya debemos seguir celebrando el final de la Cuaresma y poner broche a la Semana Santa. Sólo así (y permítaseme la siguiente expresión) nos podremos considerar dignos herederos de la vieja Iberia, que contaba con ritos taurinos para preparar la Cuaresma, como en el caso de Mirobriga, y también para despedirla, como en Arcobriga. ¡Aleluya!


Lagun

...

4 comentarios:

sáhe dijo...

¡Muchas gracias Lagun! Es una gran fiesta de un pueblo de película que ojalá lleguen a conocer las próximas generaciones. Depende de nosotros lucir los Toros (no deslucirlos) y que las leyes y medidas que se tomen sean para engrandecer el rito. Que disfrutemos de Arcos de la Frontera. Un saludo.

Jam^2 dijo...

Este sitio no lo conozco así que este domingo me pasaré por allí. Seguro que disfrutaré porque no he visto ni un toro desde septiembre de 2009.

Marina dijo...

Es impresionante la cantidad de sitios donde se continúa con la tradición del toro. Algunos los conocía, los más emblemáticos (no sé si esta es la palabra más correcta)pero la mayoría los descubro de tu mano...es una forma más que agradable de hacerlo.

Un enorme abrazo...Ah, y sigue siendo crítico conmigo, es la unica forma de espabilar.

Y ahora un beso.

LAGUN dijo...

Perdonad (Sáhe, Jam^2 y Marina) que no os haya respondido antes. Durante unos días me autoconcedí un tiempo de "desblogge" y os he tenido un tanto abandonados.

Gracias, no obstante, por haberos asomado por aquí y haber dejado vuestras impresiones.

Besos y abrazos.