14/12/09

Visita a “La Ruiza”


El pasado sábado 12 de diciembre he visto cumplido uno de esos deseos que tenemos todos los aficionados al Toro: poder visitar La Ruiza. Y he escrito “Toro” (así, con mayúsculas), porque en las 700 hectáreas de esa finca abrazada por el río Tinto es donde pastan los emblemáticos veraguas de D. Tomás Prieto de la Cal Picón.


Para todos aquellos que no conozcan la trascendencia que atesora esta ganadería, se hace preciso recordar que es una de las pocas vacadas que aún quedan en nuestra cabaña brava con sangre de la Casta Fundacional Vázquez, la que forjara don Vicente José Vázquez con reses de las mejores estirpes de mediados del siglo XVIII hasta llegar a criar un tipo de toro con un prototipo racial propio y con un excepcional comportamiento durante la lidia para los gustos de finales del s. XVIII y principios del XIX. Pero, aún siendo ya importante el hecho de ser una de las pocas ganaderías de casta vazqueña, es que además, entre ellas, es el núcleo principal, y casi único, de la rama que el Duque de Veragua encumbró a la fama durante la segunda mitad del s. XIX (como dato esclarecedor hay que recordar que el Duque lidiaba una media de cinco corridas al año en Madrid). Esa escasez del caudal genético veragüeño en nuestra cabaña brava, sin más consideraciones, ya eleva a la ganadería de Prieto de la Cal a la categoría de patrimonio cultural a preservar.

Y así lo entiende el propio ganadero. Como muestra os cuento que la primera anécdota de la visita fue que, cuando llegamos a La Ruiza a las nueve de la mañana y esperábamos ver salir a don Tomás Prieto de la Cal por la puerta del cortijo de la finca, nos sorprendió apareciendo por el campo a lomos de su caballo y garrocha en mano; más sorprendente aún fue verle como, por un reciente percance, cojeaba de forma ostensible tras bajarse de su montura; y nos remató con un: “Muy tarde vienen ustedes”, a modo de saludo. Y es que, aún mermado físicamente, este joven ganadero ya venía de realizar faenas camperas a las nueve de la mañana de un sábado en pleno mes de diciembre.

Toda una carta de presentación del modo en que Tomás Prieto de la Cal concibe su condición de ganadero de unas reses que son las descendientes de unos toros legendarios: los veraguas.


Fue el mayoral, Rafael, quien nos mostró la ganadería y, a la vista de los toros que en el presente pastan en las marismas del río Tinto, nos transportó hasta el pasado.

La variedad de capas que pudimos ver en La Ruiza: castañas, negras, berrendas en negro y, mayoritariamente, jaboneras -en todas las gamas-, nos trajeron a la mente las postales que alguna vez hemos visto y siempre hemos admirado de los toros que criaban Vicente José Vázquez y el Duque de Veragua.

Unas capas en los toros de Prieto de la Cal que están en consonancia con las de los nueve sementales que configuran su nómina actual de reproductores: cinco jaboneros, dos negros, un berrendo en negro y un castaño.


En el amplísimo cerrado que compartían ocho de esos sementales –el noveno estaba en otro, “a lo suyo”- se apreciaba con nitidez la razón y el por qué de la proporción de las distintas capas de la ganadería de Prieto de la Cal.


Por otro lado, también resultaban más marcadas el resto de características de su prototipo racial: talla media, no muy altos, musculosos pero armónicos y, generalmente, aleonados y de piel gruesa. Toda una serie de particularidades que, según los tratadistas, siempre fueron propias de la casta vazqueña.


Estos veraguas suelen ser de manos cortas y fuertes, con un cuello de longitud media, morrillo musculoso, papada no muy prominente y con tendencia a salir algo ensillados. Las cornamentas no suelen alcanzar un desarrollo excesivo ni ser muy agresivas, predominando las reses cornianchas y brochas. Por lo que respecta al tono, suelen salir tanto astiacarameladas como astisucias. La cabeza viene a ser de un tamaño medio, el hocico ancho y brillante y es muy común el toro carifosco, quizás por la gruesa que suele ser la piel de esta línea.


Destaca sobremanera la viveza de sus ojos, y no sólo en las capas jaboneras por aquello del contraste, sino en todas.


Terminada la vuelta a todos los cerrados, volvió a atendernos personalmente don Tomás Prieto de la Cal. Y ahí llegó el momento de las preguntas. Todas las que quisimos o supimos hacer; y para todas obtuvimos respuesta.

Por rematar el tema de las capas, que no deja de ser uno de los elementos más llamativos de la ganadería, nos dijo el ganadero que en modo alguno selecciona pensando en los pelajes, que él selecciona por nota. Nada más. Y, a otra pregunta sobre si los toros jaboneros salen menos cuajados que los del resto de capas, también nos dijo que los pelajes no están relacionados con las hechuras. No obstante, la pregunta traía causa en la percepción subjetiva que allí obtuvimos.


Ahondando en el tema de la selección, nos contó Prieto de la Cal que tienta los machos con dos años y a campo abierto; que, como procura que sus reses no vayan contra natura de sus características históricas en la lidia, primeramente valora la prontitud y alegría al inicio de la carrera y, luego, por supuesto, el encuentro contra querencia con el caballo de picar; que los aprobados son posteriormente tentados en la plaza y que no hace probaturas intermedias, puesto que se “queman” todos los preseleccionados en busca de lograr un tipo de toro que, además de ser pronto, espectacular y bravo en el primer tercio, también repita en la muleta con esos 30 muletazos que son precisos para ofrecer una lidia completa.


Por su parte, las vacas son tentadas de utreras para que el factor fuerza ya sea evaluable en ellas. Remachó diciendo que la selección es muy rigurosa, pues no pretende tener una ganadería extensa. Actualmente está compuesta de 550 reses, de las cuales 180 son vacas de vientres. Y, a este respecto, me contó el mayoral que los años que nacen del orden de 80 becerros son considerados en la ganadería como buenos; y de ahí “p’abajo”.


Inevitablemente salieron a relucir otros temas, como el premio recibido en Zaragoza por una novillada o el caso particular del toro Aguardentero que se presentó en la corrida concurso de Arlés, que fue bueno para el capote, acudió por cuatro veces al caballo, cada vez a más distancia, y al que no se le permitió demostrar si habría acudido una quinta porque el tercio se cambió de forma prematura, tratándose como se trataba de una corrida concurso.

Nos dijo D. Tomás Prieto de la Cal que ha tenido mayor repercusión en los aficionados que a efectos prácticos de “llamadas desde los despachos”. Que, no obstante, hay algunas negociaciones abiertas y... (no sé si puedo decir más) ..., pero en un cerrado hay catorce ejemplares que están apartados especialmente para dos posibles contrataciones que el ganadero pretende que vayan conjuntadas, de forma que o entran las dos o no entra ninguna.


Pregunté al ganadero por un tema que leí en su día respecto a las bondades que conlleva para los toros su crianza en zona de marismas, como ocurre en La Ruiza, a lo que me comentó que piensa que en ese tipo de terreno el toro gana en desarrollo muscular y fuerza, que salen como más silvestres y que es muy positivo para preservar los pitones. Al hilo, otra cuestión inevitable fue el de las fundas, a cuyo uso se opone radicalmente el ganadero. Y también me interesé, a nivel de curiosidad, por si en alguna ocasión le había visitado el veedor de la Casa de Misericordia de cara a una posible contratación para los sanfermines como ganadería titular; a lo que me contestó que no.


Con sus respuestas y su forma de obrar, don Tomás Prieto de la Cal Picón nos demostró que estamos ante un ganadero en el que prima el clasicismo, el romanticismo y la pasión por asegurar la supervivencia de estos emblemáticos toros de la rama Veragua, y que si él es ganadero es por pura vocación.

A este respecto hay que aclarar que su padre, don Tomás Prieto de la Cal y Dibildos, adquirió la ganadería en 1945 y que, tras treinta años de regencia, falleció en 1975 cuando el actual ganadero, don Tomás Prieto de la Cal Picón, contaba con tan sólo nueve años de edad; pero que muy pronto se manifestó en él su afición por los toros, y especialmente por los de su casa, asumiendo la dirección personal de la vacada a partir de 1983. Se debe hacer mención y justicia a la labor que desempeñó su madre, la Marquesa de Seoane, durante los ocho años de paréntesis entre la regencia del padre y la del hijo.

Con D. Tomás Prieto de la Cal Picón creemos asegurada la supervivencia de la rama veragua de la casta vazqueña; pero hay que pensar que su conservación tiene muchísimo más futuro, porque hasta donde nos encontrábamos acudieron los hijos del ganadero y, según nos contó éste, ya están asumiendo y practicando las nociones más básicas del manejo y crianza del toro bravo. Por lo que, Dios lo quiera, en las tierras marismeñas del río Tinto seguirán criándose por muchos años los veraguas de la familia Prieto de la Cal.


El futuro de estos toros, el que saltará a los ruedos en los próximos años, también lo pudimos ver en un cercado donde se encontraban los últimos becerros herrados, y entre los que había un berrendo en colorado; pelaje que, no siendo extraño en la ganadería, este sábado pasado no lo advertimos en ningún novillo ni en ningún toro.


Así os he podido resumir esta jornada de ensueño, con los apuntes que memoricé personalmente más los del resto de amigos que formábamos el grupo -un recuerdo muy especial para ellos y de manera especial a los componentes de la Asociación Cultural Taurina "Amigos del Toro" de Fregenal de la Sierra-, y que compartimos a modo de comentarios en un almuerzo posterior a la visita de la finca La Ruiza.


Como ya dijese con motivo de otra entrada similar a ésta: yo os recomiendo, sobre todo a los más jóvenes, que visitéis ganaderías. Sólo en el campo se aprende a amar al toro; y después, ese sentimiento se traducirá en respeto y admiración cuando el Toro aparece en una calle o salta a un ruedo.
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Lagun
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NOTA: Las fotografías incluidas en esta entrada son algunas de las que realicé en esta visita a La Ruiza con una simple cámara digital de bolsillo. Debo reconocer que no son muy buenas, y pido perdón por ello, pero reflejan al menos una parte de lo que vi y lo que os he podido contar en esta entrada. Desde luego, pueden ser utilizadas para otros espacios de la red, pero se deberá citar su procedencia y añadir un enlace a esta bitácora.
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16 comentarios:

Diosdo dijo...

Me ha encantado la entrada. Al igual que tú soy amante del toro en el campo, y por ser de donde soy tengo la suerte de poder acercarme de vez en cuando por muy buenas ganaderías. Todo aficionado debe ir al campo y disfrutar de las múltiples sensaciones que allí se viven.
Por cierto, las fotos, magníficas.

Un abrazo desde el sur.

Aitor dijo...

Pude visitarla hace dos años y es una de las fincas más espectaculares que he conocido (por las capas de los toros) sin embargo, no pudimos hablar tan distendidamente como tu ya que las prisas eran terribles (visitamos el mismo día Celestino Cuadri, Juan Pedro Domecq y Hnos. Sampedro). Y sobre lo que dices de visitar ganaderías a los más jovenes, decir que tienes toda la razón, para mi una las visiones más bonitas que se puede tener del toro, no es ni en la plaza ni en la calle, es en el campo, en su medio natural donde se puede apreciar en todo su esplendor. Un saludo

LAGUN dijo...

DIOSDO:
La verdad es que los de "El Sur" tenéis suerte de contar a poco tiempo de casa con tantas y tan prestigiosas ganaderías. A mí me pilla un pelín alejado ese rinconcito ganadero que forman las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva; pero todo tiene sus ventajas: se prepara un fin de semana con amigos y arreando.
Un abrazo, compañero. Y hazlo extensible a toda la gente de "El Sur..."

AITOR:
Cuatro ganaderías en un día debe ser la repera. Pero, bueno, vaya una cosa por la otra: elegir algo más tranquilo y compartir un momento de charla con el ganadero y/o el mayoral (siempre que ellos puedan o quieran, claro).
Lo importante es poder compartir con unos amigos un día de campo para ver toros.
Un abrazo.

sáhe dijo...

Un placer leer "el Rio Tinto" y saber que has disfrutado de la tierra y nos has hecho disfrutar de Toros históricos. Seguramente por la zona de Fregenal ya habrás visitado otros de "El Conde de la Corte". Para la próxima estáis invitados a mi casa que está entre esos dos lugares.
Gracias y un abrazo.

Garrapo dijo...

La envidia me corroe.

Abrir esta entrada y ver "La Ruiza" me ha noqueado. Para que aprenda a no dar estos disgustos a sus lectores me niego a leer su entrada hasta que se vaya mi taquicardia.

Aun me dura el disgusto del año pasado con Conde de la Corte. Que lo sepa.

Garrapo dijo...

Bueno. Pues ya he leido su entrada.

Creo que se le escapó, o no lo ha reflejado en su entrada, preguntarle por su opinión sobre el encierro y que le transmite este tipo de tauromaquia popular.

Otra pregunta interesante hubiese sido saber su opinión sobre la venta de su ganado para ser lidiado en las calles de la Comunidad Valenciana y si alguna vez ha tenido que dar salida de esa manera a algún toro de nota porque se le iba a quedar en la finca por edad.

Se me ocurren muchísimas preguntas que a un ganadero como este yo le hubiese hecho, pero creo que la mayoría hubiesen girado sobre su opinión con respecto al toro en la calle.

Estas dos se las hago a usted por si se las hizo:

¿Que toreros son los habituales en sus tentaderos?

¿Cuantas corridas y novilladas suele sacar por temporada?

Esperemos que las empresas respeten este trozo de historia del ganado bravo y no pase lo que con los Coquillas o los Atanasios que van a acabar en el matadero.

Un saludito porque la envidia no me deja ser mas efusivo.

LAGUN dijo...

SÁHE:
Me fascina el río Tinto; con ese colorido tan... tan... tan peculiar, que hasta le ha dado el nombre.
Y no quiero liarme con el tema, porque hace poco hablamos de los fenicios y ya se imagina usted lo que conlleva embarcarse en una de sus naves: que en el cuaderno de bitácora terminará apareciendo una escala en el... río Tinto, por ejemplo.
Un abrazo.

ROBERTO dijo...

Me alegro sinceramente por usted y por sus amigos,ya que se de buena tinta que han disfrutado mucho.Un saludo.

LAGUN dijo...

ROBERTO:
Usted que ha estado trabajando cerquita de aquellas tierras tanto tiempo podría haber aprovechado.
Ya sabe para otra vez.
Un abrazo, campeón.

LAGUN dijo...

GARRAPO:
Verá en la entrada que le pregunté a Prieto de la Cal por los sanfermines. Es decir: que en mente tenía el tema de los festejos populares, pero creo que fue en ese momento cuando aparecieron los hijos del ganadero, la charla se descuadró y, tras un momento de silencio, él se despidió. No obstante, no es excusa. Mea culpa.

Pero para algunas de las cuestiones que plantea sí que tengo respuesta. Nos dijo que la mayoría de sus reses las lidia de novillos (seis novilladas, más o menos) y que por temporada sólo deja toros para una o dos corridas, depende del año; pero recalcó que no tiene problemas para venderlo todo (sin especificar). Nos dijo también que él podría hacer toda la temporada en Francia, y que se siente a gusto allí, le gusta como se programan las corridas: por lo general, primero se elige la ganadería, y luego ya se buscan los toreros.
Pero hay una plaza en España con la que tiene obsesión por entrar: ¿se imagina a cuál me refiero? Y nos dijo que, por desgracia, no sintoniza bien con quien lleva la gerencia.

No hablamos sobre los toreros que tientan en su ganadería, pero sé que por allí no suelen ir las figuras. Van a tentar quienes torean su ganado, y no son precisamente de la parte alta del escalafón.

Le mando un abrazo, que de coger envidia ya se encarga usted solito.

Anónimo dijo...

Aunque hace mucho que no escribo soy fiel seguidor del blog. Me ha parecido muy interesante esta entrada. La ganaderia es una de mis favoritas yo con siete años la visite y estoy deseando de volver... preciosas las fotografias aunque fueran con una camara "normal".

Un saludo y enhorabuena Lagun.

Carlos de Cuéllar

SILVIA dijo...

Que lugar tan bonito, que maravilla de fotos, que buena narracion del lugar.
Me quedo con la foto de ese precioso Toro negro. Majestuoso.
Felices fiestas, Lagun.
Mil besitos!!!

LAGUN dijo...

CARLOS, de Cuéllar:
Ya sé que sigues el blog, Carlos. Es más: siempre que te he pedido ayuda me la has prestado. Y eso lo digo para constatar que formas parte activa (y no sólo pasiva) de este blog.
Un abrazo, compañero.

SILVIA:
Me alegro de que ya estés totalmente recuperada y sigas paseándote por "esta otra vía".
Hablar de la ganadería de Prieto de la Cal y quedarse con la imagen de un toro negro puede sonar un poco chocante, pues los aficionados "casi" relacionamos a esa ganadería con toro jabonero, al ser de esa capa el 60% de la vacada, aproximadamente. No obstante, lo importante no es el pelaje de estos toros, sino su sangre, por lo que me parece perfecta tu elección.
Besos también para ti. Y...

Respecto a la felicitación por motivo de estas fiestas, la recibo de buen agrado. Por mi parte, yo os felicitaré a todos la semana próxima, el lunes o el martes. Y aún me quedarán por publicar otras dos entradas más antes de que acabe el año.

chirrina dijo...

Viendo el resultado de la "visita" me puedo imaginar que la excursion tuvo que ser impresionante.

!Que envidia!

Espero que la proxima vez se acuerde de los seguidores del blog y organice una visita bloguera; asi intercambiamos opiniones y nos conocemos.

Un saludo.

NERIM dijo...

Me alegro mucho de que hayas podido cumplir tu sueño y de que nos lo regales de esta forma tan majestuosa, como por otra parte sólo tu sabes hacer...

Mis mejores deseos para el nuevo año que entra y espero seguir disfrutando de tu blog durante muchos más.

Un besazo enorme
Miren

LAGUN dijo...

CHIRRINA:
La visita fue genial, como siempre que vas a una ganadería de bravo.
Y... ¿La próxima vez? La próxima vez puede ser la que organice usted. Y yo iría seguro.
Sí, porque usted y yo nos conocemos, aunque a Chirrina nunca le hayan presentado a Lagun.
Un abrazo.

NERIM-MIREN:
Como digo en la entrada, más que un sueño, era un deseo. Lo que ocurre es que hay ganaderías muy especiales, y ésta es una de ellas. La Ruiza es una finca de bravo que todo aficionado debe visitar alguna vez.
Por otro lado, a ti y al resto de los que visitáis esta bitácora, mañana os felicitaré conjuntamente la Pascua de Navidad. Pues será mañana cuando publique una nueva entrada que terminará con mis mejores deseos para todos. Mientras tanto, agradezco tu felicitación.
Un beso, Miren.