19/9/08

Castas fundacionales del toro de lidia

...................................Foto: Etienne Barbazan

Entre la fauna que predominaba en la Península Ibérica durante el paleolítico estaba el uro, que se habría asentado ahí como consecuencia de una expansión natural o de migraciones, también naturales, por razones climáticas.

Fue posteriormente, en el neolítico, cuando el uro comenzó a ser domesticado y, a partir de entonces, las nuevas razas de vacuno que iban surgiendo de ese proceso acompañaban al hombre en sus movimientos migratorios, colonizadores y comerciales. Así, otro tipo de uro apareció por el norte de la península con la cultura celta; varios siglos después, las culturas del norte de África introducirían una nueva variante por el sur; y, lógicamente, debemos pensar que se tuvieron que producir cruces naturales o inducidos entre estos nuevos prototipos de uros y los ancestrales que se encontraban en las zonas en las que aquellos fueron introducidos.

Las barreras que suponen los grandes accidentes geográficos limitaron aquellos primitivos movimientos migratorios, tanto del hombre como de los animales que lo acompañaban y, por supuesto, de las especies autóctonas, lo que coadyuvó para que se fueron formando en la Península Ibérica diferentes concentraciones de ganado vacuno que, dado el cierto grado de aislamiento al que estaban sometidas, presentaban unas características morfológicas distintas entre sí por su variado origen y, además, por el diverso clima, entorno y pastos de la concreta región en la que cada una de esas concentraciones quedó asentada durante miles de años.

Por ello, se puede hablar de tres grandes raíces del toro de lidia:
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A) Una raíz navarra, que se correspondería con el ganado asentado en la cuenca fluvial del Ebro y que podría tener una procedencia derivada de uros autóctonos de la zona con posibles cruces de otros uros salvajes que llegaron hasta allí desde zonas más septentrionales y las reses que introdujo el hombre por el norte de la península.

B) Una raíz andaluza, que se correspondería con el ganado asentado en la cuenca fluvial del Guadalquivir y que podría proceder del introducido por el hombre desde el norte de África con posibles cruces con uros autóctonos de la zona.

C) Una raíz castellana, que se correspondería con el ganado asentado en las dos mesetas centrales de la península, con una rama ubicada en la cuenca fluvial del Duero y otra distinta que ocupaba las de los ríos Tajo y Guadiana, con una posible procedencia derivada en ambos casos de uros autóctonos, aunque siempre cabe la posibilidad de hablar de contactos con reses introducidas por el hombre en zonas aledañas.

Los propietarios de ganado mantuvieron sus vacadas sin realizar una selección orientada de forma específica a los primitivos juegos de toros.

Hablando en términos generales, se podría decir que fue con el inicio del toreo a pie, en la primera mitad del siglo XVIII, cuando algunos ganaderos contemplaron la posibilidad de realizar selecciones y programar la reproducción de sus vacadas con la finalidad de criar unos ejemplares que reuniesen una serie de características para poder destinarlos a la lidia. Entre esas características, que han ido cambiando o evolucionando con el devenir del tiempo, ha habido una que se mantenido como eje: la bravura.

Fue así como surgió el toro de lidia. Y esas primeras vacadas dedicadas a su crianza han sido denominadas castas fundacionales, ya que posteriormente resultaron ser las matrices de la totalidad de la cabaña brava.

Los tratadistas no se ponen de acuerdo respecto a su número, pero siguiendo un criterio bastante generalizado vamos a fijar las siguientes castas fundacionales del toro de lidia:
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1.- Casta Navarra. Aunque parece ser que hubo ganaderos desde siglos anteriores, fue a finales del XVII cuando don Joaquín Antonio de Beaumont de Navarra y Ezcurra Mejía, Marqués de Santacara, tras recoger y seleccionar el ganado salvaje existente en los términos próximos a las Bárdenas Reales, se erigió en el primer ganadero de relevancia de reses de raíz navarra con destino a la lidia y, a posteriori, en el tronco del que arrancaron las más prestigiosas ganaderías de reses de esta procedencia.

El ganado de casta Navarra era, muy mayoritariamente, de capa colorada, pequeño tamaño y con astas acarameladas, veletas y de escasa longitud.

2.- Casta Morucha Castellana. Dada su antigüedad, las reses que se criaban en El Raso de Portillo, en el término de La Pedraja de Portillo (Valladolid), tenían el privilegio de romper plaza en los festejos reales. Unos tratadistas dicen que era ganado autóctono de Castilla, mientras que otros argumentan razonamientos para defender la existencia de cruces con reses de casta Navarra. Aún cuando en un principio se criaron en régimen de comunidad de bienes, a nivel individual se nombra a don Alonso Sanz como el primer ganadero que, hacia mediados del s. XVIII, crió reses de este origen.

Eran toros de hechuras grandes, cornalones y, generalmente, de pelaje negro.

3.- Casta Jijona y Toros de la Tierra. Aprovechando las posibilidades que le ofrecía su cargo de intendente de la vacada del Real Patrimonio, don Juan Sánchez Jijón Salcedo fundó a principios del siglo XVII una ganadería en Villarrubia de los Ojos, seleccionando toros de los que pastaban en tierras de Madrid, Toledo, Ciudad Real y Albacete.

Uno de los criterios que siguió el fundador fue elegir toros de pelaje colorado encendido. Por otro lado, eran reses de cornamenta muy desarrollada y de gran alzada, corpulencia y peso.

Los denominados como “Toros de la Tierra” tienen realmente el mismo origen que los de casta Jijona, aunque se podría establecer como mínima diferenciación que, en su génesis, hay más presencia de reses procedentes de la cuenca del Jarama y del área de Colmenar Viejo; por otro lado, sus capas eran más variadas, incluso predominaba el pelaje negro, y eran toros muy recios de patas, quizás derivado de la dureza del terreno donde pastaban.

El primer ganadero de Toros de la Tierra fue el colmenareño José Rodríguez García, a mediados del siglo XVII.

4.- Casta Cabrera-Gallardo. Hay opiniones encontradas entre los tratadistas respecto a si el ganado de origen Gallardo debe considerarse como una de las castas fundacionales o si, por el contrario, debe quedar incluido dentro del grupo de casta Cabrera. Ante la discrepancia, he optado por hacer una denominación conjunta.

Fue hacia mediados del siglo XVIII cuando don Luis Antonio Cabrera fundó en Utrera una ganadería con reses de las que se ignora su procedencia, aunque históricamente se viene manteniendo que era ganado de alguna comunidad andaluza de religiosos que, a su vez, traía origen del cobro de los diezmos.

Los toros de Cabrera eran largos, de gran alzada, corpulencia y peso, pero de aspecto agalgado, con defensas desarrolladas y pelajes muy variados.

Con reses del mismo tronco frailero, aunque cruzadas con otras de casta Navarra, partió en el siglo XVIII el sacerdote de Rota Marcelino Bernaldo de Quirós para crear una vacada que posteriormente adquirió don Francisco Gallardo. Este ganadero de El Puerto de Santa María, tras eliminar lo de procedencia navarra y llevar a cabo una rigurosa selección, fue quien fijó los caracteres de estas reses: corpulentas, de gran trapío, muy dotadas de cuerna y con gran variedad de capas; muy en consonancia con los de casta Cabrera.

5.- Casta Vistahermosa. En la segunda mitad del siglo XVIII fundó su ganadería don Pedro Luis de Ulloa, el primer Conde de Vistahermosa, al comprar la vacada de los hermanos Rivas, de Dos Hermanas (Sevilla), que estaba compuesta de reses de origen desconocido.

Los pelajes primordiales de los toros de esta ganadería eran negros, cárdenos y colorados; por otro lado, presentaban unas cornamentas proporcionadas y eran finos de hechuras, aunque algo terciados.

6.- Casta Vázquez. Con toros de procedencia desconocida, don Gregorio Vázquez fundó una ganadería en Utrera (Sevilla) a mediados del s. XVIII. Años después agregó reses de casta Cabrera, que proporcionaron a la ganadería mayor corpulencia y peso; pero sería su hijo, Vicente José Vázquez, quien daría el elemento definitorio decisivo a la vacada: consiguió reses del Conde de Vistahermosa que, al cruzarlas, aportaron una mayor dosis de bravura.

Eran toros cortos de patas, anchos, muy bien armados y, por la diversidad de sangres, salían con capas variadísimas.

La suerte que han corrido estas castas fundacionales es muy dispar. Hay práctica unanimidad en dar por extinguidas las castas Morucha, Jijona y de Toros de la Tierra. Respecto a la casta Navarra, si bien se mantienen ganaderías con reses de este origen, actualmente se descartan para los festejos de lidia ordinaria. De la casta Cabrera sólo resta como representante en la actualidad la ganadería de Miura; y Partido de Resina de la casta Gallardo. De Vázquez se citan como supervivientes a Concha y Sierra, Prieto de la Cal y la ganadería portuguesa de Fernando Pereira Palha, aunque algunos especialistas les niegan la pureza a todas ellas. Finalmente, la historia más fecunda la proporciona la casta Vistahermosa, pues de ella proceden la práctica totalidad de las ganaderías bravas actuales; incluso se han ido formado estirpes de ella, “encastes”, que presentan diferencias morfológicas entre sí.

Precisamente, la encuesta que dejaré abierta en el lateral durante las dos próximas semanas versa sobre la cuestión apuntada en el párrafo anterior. Y digo apuntada porque en próximos textos se tratará de analizar la historia y evolución de cada una de las castas fundacionales del toro de lidia.
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(NOTA: Los dos gráficos que os ofrezco son de autoría propia. Dados mis escasos conocimientos de informática, son demasiado simples y toscos, por lo que pido disculpas por ello; no obstante espero que sirvan al lector para, al menos, hacerse idea de la información que he tratado de ofrecer. En cambio, la fotografía que encabeza esta entrada es de Etienne Barbazan y está colgada en la web "toroslidia.com". Con esta bitácora no tengo fines lucrativos y ruego se me permita mantener dicha reproducción; no obstante será eliminada si así me lo solicita el propietario de los derechos de autor)

12/9/08

Entrevista a un veterano corredor de encierros de Fuenlabrada

Para preparar la ficha de Fuenlabrada (Madrid) conté con la ayuda de Candelas Naranjo, una fuenlabreña de pura cepa, licenciada en Historia, que se ha preocupado de investigar la historia de su pueblo. Además, casualmente, esta mujer es hija de un veteranísimo corredor de encierros.
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Esta circunstancia me proporcionaba una oportunidad única que no iba a desaprovechar: realizar una nueva entrevista para esta bitácora y recuperar el pasado de los encierros de otra localidad. En este caso, además de presentaros a un nuevo compañero, trataremos de averiguar cómo eran los encierros de Fuenlabrada en tiempos de la posguerra.
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Cecilio Naranjo González, “Bonifa”,
de Fuenlabrada (Madrid). 83 años.
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(P) ¿CÓMO SE LLAMA?
(R) Cecilio Naranjo González.

(P) ¿ES CONOCIDO POR ALGÚN APODO EN FUENLABRADA?
(R) ¡Sí! Por el mismo que toda la familia de mi padre: “Bonifa”.

(P) ¿DÓNDE NACIÓ Y EN QUÉ FECHA?
(R) En Fuenlabrada, el 15 de febrero de 1925.

(P) ¿EN SU FAMILIA HABÍA ANTECEDENTES DE CORREDORES DE ENCIERROS?
(R) ¡No! Nunca escuché a mi padre que le gustase correr, ni nadie me lo ha dicho tampoco.

(P) ¿A QUÉ EDAD COMENZÓ A CORRER ENCIERROS?
(R) Desde que en Fuenlabrada se reanudó la tradición después de Guerra, por lo que tendría 14 ó 15 años, depende de que el primero fuese en 1939 ó 1940.

(P) ¿Y AÚN SIGUE EN LA BRECHA?
(R) Correr, lo que se dice correr, ya no puedo. ¡Qué más quisiera! Pero me gusta estar cerca de los toros y, como aún estoy bastante ágil, me muevo por la calle, voy de puerta en puerta y de ventana en ventana para ver lo que ocurre. Procurando siempre no estorbar a los chavales.

(P) ¿CÓMO FUE ESE PROCESO DE CORREDOR A ESPECTADOR PRIVILEGIADO?
(R) Hasta los 35 años trabajé con mi padre en la huerta y tuve mucha libertad para ir de encierros, ya que planificaba el horario de trabajo a mi manera.
Luego entré en una fábrica y ya sólo pude ir de encierros en el mes de permiso, pues trabajaba todos los días de la semana, incluidos los domingos. Por eso, y porque la responsabilidad ya era mayor, empecé a pensármelo más y fui quitándome poco a poco, hasta que llegó el momento en el que me limité a observar, pero siempre lo más cerca posible del toro.

(P) DESPUÉS DE CASARSE, ¿SU MUJER LE PEDÍA QUE LO DEJASE?
(R) Ella ahora lo está negando con la cabeza, pero sí que empezó a decírmelo cuando llegaron los hijos.

(P) ¿CÓMO ERAN LOS ENCIERROS DE FUENLABRADA EN SUS AÑOS MOZOS?
(R) Hay que distinguir dos períodos: En los años 40’s los toros pasaban la noche anterior al encierro en un prado llamado “Taraza”, a un kilómetro y medio del pueblo. Por la mañana íbamos allí, unos a pie, como yo, y otros a caballo, y los traíamos al paso hasta que se empezaban a ver las casas. Ahí era cuando los jinetes arreaban a la manada y la traían a la carrera para encerrarla en el corralón de “Pichorronco” por una puerta que daba a las traseras (esquina de la avenida Francisco Javier Sauquillo con callejón de la Huerta en la actualidad).
Luego, después de dejar pasar un tiempo para que pudiéramos llegar los que habíamos salido a pie, volvían a soltar la manada por otra puerta del corralón que daba a una calle del pueblo, y el encierro terminaba en la plaza del Ayuntamiento, donde se montaba una plaza con carros y se podía recortar a los toros hasta que entraban en el toril. En esta segunda parte sólo había un jinete que era el que abría el encierro gracias a una subasta.
Pero había veces que uno o varios toros se espantaban antes de entrar al corralón y, entonces, además del encierro por la calle con los toros que habían entrado, el del campo podía durar todo el día.
Después, en los años 50’s y en los 60’s, ya no se traían los toros desde el campo. Unos días antes de la fiesta los traían en camiones al corralón de “Pichorronco” y el encierro sólo era por las calles y en la plaza. Y tampoco salía ya el jinete abriendo carrera.

(P) ¿QUÉ CALLES ERAN LAS QUE COMPONÍAN EL RECORRIDO URBANO?
(R) La puerta del corralón de “Pichorronco” por donde comenzaba el encierro daba a la calle de la charca y a muy pocos metros estaba la esquina de la calle Madrid; seguía por esta calle hasta la esquina donde empieza el “Pelagatos”, y por ahí subía hasta la entrada al Ayuntamiento.
[Actualizado: calle Miguel de Unamuno (15 metros), calle de la Paz (80 metros) y calle Maximino Pérez (60 metros). Total 155 metros. Un encierro corto, con calles de tierra y la última en cuesta y cerrándose en embudo].

(P) ¿SABE SI HABÍA ALGUNA RAZÓN CONCRETA PARA QUE EL ENCIERRO SE ORGANIZARA DE ESA FORMA?
(R) Después de Guerra, “Taraza” y otros prados comunales estaban arrendados a “Pichorronco” y a cambio, entre otras condiciones, tenía que dar gratis los toros para la fiesta; y él montaba el encierro así. Luego se dejaron de hacer a caballo porque se pusieron de acuerdo todos los ganaderos de los pueblos de la comarca para dejar de hacerlo por el campo, ya que hacen falta muchos cabestros para mover el ganado y no les compensaba tenerlos todo el año para los pocos días de las fiestas.

(P) ¿CORRÍA MUCHA GENTE ENTONCES EN EL ENCIERRO DE FUENLABRADA?
(R) Por el “Pelagatos” corríamos todos los mozos del pueblo, unos más “apretaos” y otros menos, pero a recortar ya salíamos menos.

(P) ¿RECUERDA LOS NOMBRES DE OTROS MOZOS DE SU ÉPOCA QUE ANDASEN BIEN CON LOS TOROS?
Así, de repente, me acuerdo de “Burrión” y de “el Chato”, aunque éste era más de andar trasteando. Y el que era bueno toreando era “el tío Canete”.

(P) HA DICHO QUE EN FUENLABRADA SE PODÍA RECORTAR, ¿QUÉ LE GUSTABA MÁS A USTED: CORRER O RECORTAR?
(R) Las dos cosas, pero más recortar.

(P) PUES, DIGANOS: ¿CÓMO RECORTABA?
(R) Yo lo que hacía era entrar al toro por delante y en la reunión le ponía entre los cuernos la vara que siempre llevaba para que el toro derrotara; entonces, me ajustaba todo lo posible a sus riñones para forzarle y si me buscaba salía corriendo hacia los carros para saltar a lo alto de la rueda.

(P) Y ¿DÓNDE CORRÍA: EN EL CAMPO O EN LAS CALLES? ¿EN QUÉ TRAMO?
(R) En el campo, más que correr, iba moviendo a los toros apoyándome con los caballos, por si se venía alguno.
Luego, cuando soltaban los toros por el pueblo, lo que yo pretendía era entrar a la plaza, por lo que corría al final, en el “Pelagatos” (calle Maximino Pérez). Me ponía en la esquina de “Paca, la Esquila” (calle de la Paz con calle Maximino Pérez), esperaba a que aparecieran los toros por la esquina de la charca (calle Miguel de Unamuno con calle de la Paz) y yo arrancaba cuando los toros pasaban por “en ca el Chato”. Y, como el “Pelagatos” se estrechaba, lo que hacía era medir al primer toro que venía para tratar de entrar a la plaza justo delante de él. Pero hubo alguna vez que me vi muy “apretao” antes de llegar y la única solución era tirarse al suelo y rezar.

(P) APARTE DEL ENCIERRO DE FUENLABRADA, ¿CORRÍA EN LOS DE OTROS PUEBLOS?
(R) Cuando trabajaba en la huerta iba a todos los pueblos en los que había encierro entre Madrid y Toledo: Humanes, Móstoles, Navalcarnero, El Alamo, Carranque, Cedillo...; ¡A todos, vamos! Luego, al entrar en la fábrica, ya sólo iba a los que había en septiembre, que es cuando cogía el permiso.

(P) ¿CÓMO SE DESPLAZABA EN AQUELLA ÉPOCA?
(R) Iba en bicicleta; hasta que me compré una Vespa al año de entrar en la fábrica.

(P) ¿ALGÚN PERCANCE SERIO?
(R) Sí, uno. Con 28 años me cogió un toro en Fuenlabrada y me pegó una cornada en una pierna. ¡Bueno! Otro año me pegó un pisotón un toro al ir a recortarlo, pero no me llegó a coger.

(P) ¿Y NO LE ENTRARON DUDAS A RAIZ DE ESA COGIDA?
(R) Mis padres, porque aún no me había casado, se pusieron muy serios conmigo y algo sí que bajé el pistón, pero seguí corriendo encierros bastantes años más.

(P) ¿POR QUÉ CORRÍA ENCIERROS?
(R) ¡Anda! ¡Porque me gustaba!

(P) ¿ENTRENABA PARA LOS ENCIERROS?
(R) ¡Sí! ¡En la huerta con el azadón!

(P) ¿USABA ALGUNA ROPA ESPECIAL PARA CORRER?
(R) ¡No! La ropa de diario.

(P) ¿ANTES DEL ENCIERRO REZABA, TENÍA ALGUNA MANÍA O SUPERSTICIÓN QUE CUMPLIR?
(R) ¡No!

(P) APARTE DE CORRER EL ENCIERRO, ¿PARTICIPABA DE ALGUNA OTRA FORMA EN LAS FIESTAS DE FUENLABRADA?
(R) Lo típico: iba a la procesión el día del Cristo y al baile todas las noches. Lo que también hice muchos años fue ir con “la Justicia” a escoger los toros del encierro.

(P) Y, POR ULTIMO, ¿HASTA CUANDO PIENSA DEJARSE VER POR EL ENCIERRO?
(R) Mientras tenga salud y fuerzas...

(...)

(NOTA: Deseo que la salud y las fuerzas acompañen por muchos años a nuestro compañero corredor de encierros “Bonifa”. Por otro lado, sólo me resta dar las gracias a Candelas Naranjo por toda la ayuda prestada y a Miguel Pedrero, nieto del protagonista de esta entrevista, por conseguir la difícil tarea de realizar la fotografía que encabeza esta entrada)

8/9/08

Fuenlabrada

Municipio de la Comunidad de Madrid (España), situado hacia el sur de la misma y a unos 20 kilómetros de la capital.

El encierro de Fuenlabrada fue a la antigua usanza hasta el final de la década de los 40’s. Luego, durante dos decenios, se realizó solamente por las calles y la plaza del pueblo, sin caballos. Años después, en los 70’s y en los 80’s, pasó a ser una suelta de reses que adquirió arraigo en el entorno de la plaza de la Fuente de los Cuatro Caños. No obstante todos esos cambios siempre fue uno de los mejores encierros de la zona sur de Madrid.

La dejadez de un alcalde poco amante de lo taurino empezó a surtir efectos en los 90’s, y el encierro de Fuenlabrada fue languideciendo. Por último, desde 1996 agoniza por el nefasto Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares de la Comunidad de Madrid.

La inmensa mayoría de los nativos de Fuenlabrada no desean que su encierro se “pamplonice” o, mejor dicho, que se “sansebastianice”. Su ilusión sería volver a disfrutar de una gran suelta de reses en el entorno de la Fuente de los Cuatro Caños, pero eso resulta imposible con el actual reglamento. Por ello, boicotean el encierro clonado que se les impone e intentan que resulte un “contraencierro”: que los toros no lleguen a corrales.


HISTORIA

La historia más remota de Fuenlabrada hay que buscarla en una serie de pequeñas aldeas que ocupaban parte de su actual término municipal: “Loranca”, que pudo tener su origen en una antigua villa romana; “Acedinos”, donde se ha excavado un poblado visigodo; así como “Fregacedos” y “Alúa”, de las que sólo hay noticias tras la conquista de Toledo en 1085.

Estas cuatro aldeas estaban situadas en lo que se denominaba “tierra de Madrid”, pero limitaban con pueblos que: o bien pertenecían a otros concejos mucho más poderosos, o bien habían sido entregados a grandes señores en régimen de señorío o, incluso, a una Orden Militar. Esta situación ocasionaba a aquellas cuatro aldeas numerosos problemas de límites territoriales y un continuo hostigamiento, lo que provocó finalmente que se fueran despoblando y que sus vecinos se fueran concentrando en una única población, Fuenlabrada, que se funda en la segunda mitad del siglo XIV.

El nuevo municipio aparece plenamente integrado en la vida del Concejo de Madrid a partir del s. XV. Se sabe que allí tenían casa algunas familias ilustres de Madrid (especialmente la de los Vargas), que dos de sus vecinos eran monteros del rey Fernando “el Católico”, con la consideración que ello conllevaba, y que el traslado definitivo de la Corte a Madrid en 1561 supuso un empuje importante para su economía.

Sus habitantes se dedicaban fundamentalmente a la agricultura y a la ganadería, pero también existían algunas actividades artesanales de cierta relevancia (tejedores y rosquilleros) y, dada la cercanía con Madrid, un buen número de vecinos buscaba su sustento abasteciendo de paja (pajeros) a las numerosas caballerizas de la Corte. Llama la atención el número de fuenlabreños que, siendo de un núcleo rural, cursaron estudios universitarios a partir del siglo XVII, pues a lo largo de su historia encontramos entre sus naturales algunos cargos relevantes en la administración civil y religiosa, varios catedráticos de universidades, dos obispos y un músico, Dionisio Aguado, que está considerado como uno de los precursores de la guitarra clásica.

La Guerra de la Independencia tuvo graves consecuencias en Fuenlabrada, pues en el cuartel de Leganés (a 7 kms.) había un destacamento francés que periódicamente exigía alimentos y enseres para su mantenimiento y, por otro lado, en la zona se movían varias partidas de guerrilleros, lo que ocasionó fuertes enfrentamientos.

En el siglo XX ocurren dos hechos transcendentes para el municipio: la explosión de un polvorín durante la Guerra Civil, que destruyó gran parte de su casco antiguo, y una descomunal expansión urbanística durante la segunda mitad del siglo, que supuso un cambio radical en su fisonomía.

De 2.908 habitantes que aparecían censados en 1960, la localidad pasó a tener 7.369 en 1970, 65.181 en 1980, 141.496 en 1990 y, prácticamente, 200.000 vecinos con el cambio de siglo. Así, tan bruscamente, Fuenlabrada dejó de ser un pueblo rural para convertirse en la ciudad que hoy conocemos.


MONUMENTOS Y ARTE

Os recomiendo que, en uno de los tres días de encierro, visitéis la iglesia de San Esteban Protomártir. Desde el exterior observaréis sus dos fases de construcción: el ábside de piedra, obra de la segunda mitad siglo XVI, y la nave actual, que se levanta en la primera mitad del siglo XVII siguiendo modelos del barroco madrileño.

En el interior encontraréis un interesante templo de una sola nave y, sobre todo, una importe colección de retablos barrocos. Entre ellos, hay que destacar su impresionante retablo mayor, que se atribuye a José Benito de Churriguera, aunque no se ha podido documentar su autoría.

En uno de los laterales del templo se encuentra el altar del Santísimo Cristo de la Misericordia, en cuyo honor se celebran estas fiestas de septiembre. La talla es moderna, del s. XX, pues la anterior fue destruida en nuestra Guerra Civil.

Más información sobre este apartado la tendréis en este enlace.


EXCURSIONES

Naturaleza.- No cuenta el término de Fuenlabrada con espacios naturales de especial interés. Sólo cabe mencionar la curiosidad de prepararse un buen almuerzo e ir a tomárselo al prado de Valdeserrano, que es el lugar donde tradicionalmente acuden sus vecinos el día 9 de marzo para pasar un día de campo en recuerdo de la figura de la santa Juana.

No obstante, los amantes de la naturaleza siempre tienen el recurso de acudir al madrileño Parque de la Cuenca Alta del Manzanares, que está a menos de una hora de camino y del que os enlazo una página aquí.

Turismo.- La escasa distancia a la que se encuentra Madrid facilita una oferta amplísima de visitas turísticas de todo tipo.

Para esta temática concreta os dejo este enlace.


FIESTAS

Fuenlabrada siempre estuvo bajo el patronazgo de San Esteban, cuya fiesta se celebra el 26 de diciembre; pero en mayo de 1738 se produjo un hecho que los fuenlabreños consideraron milagroso. Tras un periodo de intensa sequía, el día de la Ascensión comenzó a llover tan copiosamente que se pudo salvar una cosecha que se consideraba perdida. El milagro se lo atribuyeron al Santísimo Cristo de la Misericordia y, posiblemente, a partir de ese año se debió constituir la Hermandad con el voto de hacer una función en su honor el 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz.

La devoción al Cristo de la Misericordia y el creciente protagonismo de sus fiestas terminaron por eclipsar a San Esteban; aunque aún se conserva como fiesta local.

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Las fiestas del Cristo siempre han estado vinculadas a la celebración de festejos taurinos. Apenas cuarenta años después de los hechos narrados, en 1774, se habla de “dar una corrida de novillos como es costumbre para la función...” Y, al menos, desde principios del siglo XIX se celebraban el 15 y el 16 de septiembre los tradicionales días de toros. Está constatado, para envidia de los corredores actuales, que se llegaban a soltar unas 30 reses para encierros y capeas en los dos días de fiesta.

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(NOTA: La primera y la tercera fotografía que aparecen insertadas han sido tomadas de sendos programas de actos y festejos de la localidad, y me las ha facilitado, junto con la otra fotografía, Candelas N.G. Con esta bitácora no tengo fines lucrativos y ruego se me permita mantener dichas reproducciones; no obstante, serán eliminadas si así me lo solicitan quienes posean los derechos de autor)

28/8/08

Cuéllar

Municipio de la provincia de Segovia, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León (España), situado a unos 60 kilómetros de la capital provincial y unos 50 de Valladolid, que es la capital de su comunidad.


Se dice que Cuéllar tiene el encierro más antiguo de España, ya que un documento de 1215 acredita que allí ya se celebraban “juegos con toros” en esa fecha, lo que conlleva necesariamente un previo encierro, y no hay otro municipio español que haya podido aportar un documento de fecha anterior que sugiera algo similar.

La localidad cuenta además con una variada documentación del s. XV que hace referencia a festejos con toros, entre la que cabe destacar una Ordenanza de 1499 que regulaba concretamente los encierros.

HISTORIA

Los gérmenes más primitivos de Cuéllar se remontan a la Edad del Bronce y a la del Hierro, pues se han encontrado restos arqueológicos y vestigios de poblados datados en ambos períodos.

Según algunos historiadores, en Cuéllar hubo una población prerromana; otros, incluso, llegan a identificarla con la “Colenda” romana que el General Tito Didio asedió y asaltó, vendiendo a sus habitantes como esclavos. En todo caso, lo que sí parece seguro es que el nombre de Cuéllar deriva del latín “collis”, que significa colina.

Otro dato por contrastar hace referencia a que Cuéllar, previamente repoblada por los condes de Monzón, habría sido arrasada en el s. X por Almanzor.

No será hasta finales del siglo XI cuando sí se sabe a ciencia cierta que fue reconquistada por Alfonso VI y repoblada definitivamente, erigiéndose como cabecera de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, institución jurídica bajo la que se unificaron varios municipios para diversas tareas de gobierno y el aprovechamiento común de las tierras, aguas y pinares.

Alfonso X, "El Sabio", otorgó en 1256 a la villa un Fuero Real que dinamizó su vida social y económica, hasta convertirla en una de las poblaciones más importantes de la meseta del Duero. Prueba de ello son la decena de iglesias mudéjares con las que cuenta Cuéllar y la intensa vida cortesana que allí se desarrolló durante la Edad Media, de la que es mudo testigo el majestuoso castillo-palacio de los Duques de Alburquerque.

Cuéllar, como toda Castilla, entró en el s. XVII en una etapa de decadencia y despoblación, debido a un periodo de crisis por las guerras, los impuestos, las epidemias y la emigración. El hecho de que la Corte se instalase en Madrid contribuyó a esa decadencia.

En el siglo XVIII, gracias a las normas dictadas por Carlos III para el reparto de tierras, se produjo una recuperación social y económica de esta localidad segoviana.

En la Guerra de Independencia jugó un papel muy importante, ya que su situación, a medio camino entre Segovia y Valladolid, su castillo y su riqueza agrícola convirtieron a Cuéllar en plaza señalada por los franceses. La huella que dejaron tras su retirada fue muy negativa: esquilmaron los campos, saquearon los templos y expoliaron las obras de arte. Por otro lado, en nuestra Guerra Civil el castillo quedó convertido en cuartel de soldados italianos; posteriormente, fue cárcel de presos políticos, sanatorio para tuberculosos y, por último, penal de delitos comunes.

Cuéllar, actualmente, está procurando tejer un próspero sector industrial que permita proyectos de vida a los jóvenes sin que tengan que emigrar necesariamente.

MONUMENTOS Y ARTE

El elemento que define visualmente a Cuéllar, además de las iglesias mudéjares, es su castillo y sus murallas, un conjunto declarado Monumento Artístico Nacional en 1931.

Tomando como punto de partida una fortaleza del s. XI, la parte principal del actual castillo se construyó en el XV y se fue reformando en las tres centurias siguientes.

Como el de todo buen castillo, su exterior es amenazador, pero muros adentro alberga un suntuoso palacio en el que se alternan elementos góticos y renacentistas. Es de destacar la belleza del patio de armas, con una doble galería de arcos rebajados sobre columnas.

Para una información más amplia de esta temática, pinchad en este enlace.

EXCURSIONES

Naturaleza.- La provincia de Segovia cuenta con parajes naturales muy bellos y Cuéllar tiene su propia aportación; pequeña, pero muy interesante.

La “Senda de los Pescadores” es una ruta que permite la práctica del senderismo en medio de un bosque rico y frondoso que es, a su vez, cobijo de muchas especies animales.

Os enlazo aquí una información más amplia de esta ruta.

Turismo.- El topónimo Castilla, según la versión más aceptada, significa “tierra de castillos”. Sea como fuere, estando en la provincia de Segovia resulta obligatorio realizar una ruta por sus castillos y conocer algunas de las fortalezas que contribuyeron a la Reconquista de todo nuestro territorio.

Aparte de Cuéllar, visitando Pedraza, Coca, Castilnovo, Turégano, Sepúlveda o la misma Segovia viajaremos con la imaginación a aquella época de leyenda.

Os ofrezco una ruta en este enlace.

FIESTAS

De todos los actos festivos de Cuéllar ninguno destaca tanto como el encierro, la celebración que, sin duda, es más popular y emblemática de la villa y su comarca. De la documentación disponible, se puede afirmar que los encierros contaban en 1499 con una consolidada tradición. Y así debía ser, pues un documento de 1215 acredita que en Cuéllar ya se celebraban en esa fecha “juegos con toros”, para los que eran necesarios unos encierros previos.




El día de San Juan era, históricamente hablando, la fecha más habitual de la celebración de los encierros, aunque también se realizaban en otras festividades importantes, como el Corpus, y en aquellas ocasiones en las que tenía a bien organizarlos el señor de la villa, el Duque de Alburquerque. No obstante esa ancestral costumbre, en algún momento de la historia de Cuéllar se pasaron al mes de julio, y en ese mes se llevaron a cabo hasta el año 1912, cuando menos. Se sabe, por otro lado, que en 1920 tuvieron lugar en el último domingo de agosto. Estos cambios de fecha debieron provocar entre los vecinos una lógica diversidad de opiniones, por lo que en 1921 se organizó un plebiscito que tuvo como resultado la definitiva elección para la celebración de los encierros del último domingo de agosto, con el marco de la Virgen del Rosario.

En lo que no ha habido variación en Cuéllar es en la configuración del festejo, ya que se sigue realizando a la antigua usanza: conduciendo a caballo la manada de toros y cabestros desde el campo hasta el pueblo. Allí, mientras las mujeres ocupan el tiempo de espera con el “Baile de la Rueda”, los corredores aguardan con inquietud el momento en el que la manada entre por el embudo en las calles de Cuéllar y sean ellos los que ya se encarguen de conducir los astados hasta el corral de la plaza de toros.

El encierro es el eje de las fiestas de Cuéllar y este año, además, estrena la importantísima declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.

¡A por ellos!

(NOTA: Las fotografías han sido tomadas de las web's "wikipedia", Ayuntamiento de Cuéllar y "cetnotorolidia". Con esta bitácora no tengo fines lucrativos y ruego se me permita mantener dichas reproducciones; no obstante, serán eliminadas si los propietarios de los derechos de autor así me lo solicitan)

21/8/08

SanSe 2008




San Sebastián de los Reyes ofrece este año la posibilidad de correr ocho encierros en el marco de las fiestas del Santísimo Cristo de los Remedios. Un encierro más de los que se venían celebrando en los últimos años, lo que supone una grata sorpresa.

En lo que no nos ha sorprendido la empresa de la plaza de toros “La Tercera” es en la configuración de la feria y en la elección de las ganaderías a lidiar. Por un lado, se vuelve a incluir un concurso de recortes, una novillada y un festejo de rejones para rematar la programación de las corridas de toros; una fórmula que, si bien aporta variedad a la feria, supone que todos los años haya tres días en los que se produce un bajón en las expectativas de los corredores. Y, por el otro, se vuelve a recurrir muy mayoritariamente al encaste Domecq para la contratación de las ganaderías de los festejos, especialmente de los mayores.

Estos son los carteles de este año:

Domingo, día 24: Corrida de Toros – Ganadería de Araúz de Robles para Joselillo, Morenito de Aranda y Luis Bolívar.
Día 25: Concurso de Recortes – Ganadería de Sepúlveda de Yeltes.
Día 26: Novillada – Ganadería de Ramón Carreño para José Manuel Más, Mario Aguilar y Rubén Pinar.
Día 27: Corrida de Rejones – Ganadería de Benítez Cubero para Javier San José, Sergio Galán y Diego Ventura.
Día 28: Corrida de Toros – Ganadería de Daniel Ruiz para Rivera Ordóñez, Cayetano Rivera y Chechu.
Día 29: Corrida de Toros – Ganadería de Núñez del Cuvillo para Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera y Alejandro Talavante.
Día 30: Corrida de Toros – Ganadería de Victoriano del Río para El Juli, El Cid y Gabriel Picazo.
Día 31: Corrida de Toros – Ganadería de Montealto para El Fundi, Diego Urdiales y Juan Bautista.

Me llama la atención ver anunciado en San Sebastián de los Reyes a Francisco Rivera Ordóñez; y no lo digo por su cualidad artística. ¡Allá cada espectador! Es por otra cuestión que paso a explicar a continuación. El 4 de febrero de 2007 no se echó a la calle en Valdemorillo la corrida anunciada de San Román y el 21 de junio del presente 2008 tampoco se corrió por las calles de Torrejón de Ardoz el encierro de Montalvo contratado para esa tarde; en ambos casos se habló de una “mano negra” y, casualmente, la única coincidencia en los carteles de esas dos tardes fue la de Francisco Rivera Ordóñez. No puedo asegurar que el Sr. Rivera esté detrás de la decisión de que esos dos días no se corriera el encierro con las ganaderías titulares, pero esos son los hechos. Y ahora me pregunto: tal y como ha hecho en Pamplona en varias ocasiones, ¿se dejará ver Francisco Rivera la mañana del día 28 por el recorrido del encierro de SanSe acompañado por algún experimentado corredor que le asesore en la carrera? Me partiré de la risa como sea así.

Volviendo a lo nuestro: para no ser menos continuista que la empresa comanda por Felipe Herrero, yo también seré fiel a mis ideas, por lo que no tiraré de hemeroteca para calcular estadísticas sobre carreras de años anteriores ni realizaré predicciones sobre el posible desarrollo de los ocho encierros que se correrán en SanSe entre el 24 y el 31 de agosto. Un encierro, sea de la ganadería que sea, puede ofrecer muchas variantes en su desarrollo y, momentos antes del estallido del cohete, los corredores deben acumular en su mente las máximas posibles.

No obstante sí que haré una predicción de lo que, seguramente, terminará siendo lo mejor de este serial de encierros, de lo que resultará lo menos bueno y de aquello que acabará siendo lo peor.

Como siempre, LO PEOR serán las declaraciones que realizarán a los medios de comunicación tanto el Director Técnico del Encierro, don Emilio Esteban, como los representantes del Ayuntamiento. Presumir de los múltiples efectivos de seguridad que se emplean cada mañana y, con ellos, de tener el encierro más seguro convierte a San Sebastián de los Reyes en rehén de algo tan incierto como el resultado de un encierro. Medidas de seguridad hay que adoptarlas, y cuantas más mejor, pero no hay que vanagloriarse de ellas, ya que un percance grave puede surgir en cualquier momento.

Además, hay que exigirles a esos señores que “reparen la máquina de contar corredores”: ni ellos mismos se pueden creer que en SanSe se reúnen diariamente tres mil “¡participantes?” y que ese número asciende los fines de semana hasta los cinco o siete mil. Claro que si como “¡participantes?” incluyen a corredores, espectadores y a aquellos vecinos que ven el encierro desde sus balcones puede que sí salgan esas cuentas. Pero que lo aclaren.

Seguramente que LO MENOS BUENO será la presentación de las reses. Sé que la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes es de tercera categoría y, además, de propiedad privada, pero toda la infraestructura que se despliega con la pretensión de obtener un encierro de primera no sirve de nada si el protagonista principal, el toro, es de tercera. El Ayuntamiento debería llegar con la empresa a algún tipo de acuerdo en este sentido y que alguna o algunas de las corridas de la feria fuese con ganaderías señeras que mandasen unos toros con trapío y una presentación irreprochable.

Y, sin duda alguna, LO MEJOR de los encierros de SanSe de este 2008 será el conjunto de los corredores. Al margen del pelotón de “corredores comparsas” que sale disparado desde la puerta de seguridad de Real para entrar gratis a la plaza de toros, en el recorrido del encierro permanecerá cada día dispuesto a darlo todo un conjunto de auténticos corredores de muy diversa procedencia. Los habrá, lógicamente, de San Sebastián de los Reyes, pero también de otros pueblos de la Comunidad de Madrid, así como de Castilla La Mancha, Castilla y León, La Rioja, Navarra, País Vasco, Valencia y de alguna que otra comunidad autónoma más, como Cantabria, por ejemplo; además, también habrá compañeros procedentes de Estados Unidos y Francia.

Corredores, todos ellos, que acumulan una gran experiencia y que todos los días, cuando menos, intentarán “coger toro” (en SanSe no suele ser habitual la presencia en carrera de personas que permanecen en los lados de las calles con la única intención de ver pasar la manada). Tienen tanta hambre de toro que se ha visto como en los dos o tres últimos años han ido poblando los tramos del recorrido del encierro que antes aparecían menos concurridos y, por tanto, con más posibilidad de situarse delante de la manada. Así, no solamente se llenan ya Estafeta y Real, la calle Postas actualmente se ve ocupada casi por completo y en Real Vieja se va incrementando el número de mozos, por lo que, si siempre se dice que los encierros de SanSe son rápidos y “nerviosos”, estamos advirtiendo que en estos dos o tres últimos años las carreras llegan algo más templadas a la segunda mitad del recorrido.

Pero ni en eso pueden confiarse los corredores: el recorrido de este encierro sigue teniendo desde su última remodelación la misma longitud, que es algo corta; en la calle Real continuará entrando mucha luz, pues tiene la misma orientación oeste-este de toda la vida y la misma anchura de fachada a fachada; además la mayoría de las reses serán de encaste Domecq y vendrán con un peso “justito-justito”. Circunstancias todas ellas que auguran unos encierros tipo “rock & roll”, como dice un amigo mío. Por ello, yo os pido a todos los corredores que tengáis cuidado y, como no, os deseo ¡¡¡SUERTE!!!

El resto de la programación festiva la encontraréis en este enlace.

(NOTA: El cartel de los encierros de SanSe 2008 es obra de Silvia González y lo he tomado de la web el-encierro.com. Con esta bitácora no tengo fines lucrativos y ruego se me permita mantener dicha reproducción; no obstante, será eliminada si los propietarios de los derechos de autor así me lo solicitan)

17/8/08

San Sebastián de los Reyes

Municipio de la Comunidad de Madrid (España), situado a unos 18 kilómetros de la capital en dirección norte.


Érase una vez unas gentes que, huyendo de la presión de un señor feudal, dejaron su localidad y comenzaron la aventura de fundar un pueblo nuevo al que llamaron San Sebastián de los Reyes.

Esos primeros fundadores debían llevar los toros y los encierros en la sangre, porque treinta y tres años más tarde, cuando seguro que aún quedaba mucho por hacer en el pueblo, ya consta documentado que allí se “corrían toros”.

Quinientos dieciséis años después han cambiado mucho las cosas en el pueblo; de hecho, San Sebastián de los Reyes es ya una de las grandes ciudades del área metropolitana de Madrid. Pero hay algo que no ha variado en todo ese tiempo: los habitantes de SanSe siguen llevando los encierros en la sangre.

HISTORIA

La historia de San Sebastián de los Reyes está ligada a la de Alcobendas.

Un grupo de vecinos de Alcobendas, cansados de los abusos de poder de Juan Arias Dávila (Señor de Alcobendas), huyó en 1488 de la localidad y se instaló fuera de sus dominios, junto a una ermita dedicada al culto de San Sebastián Mártir que había en un paraje cercano, pero perteneciente ya al Concejo de Madrid y, por tanto, sometido a la jurisdicción real, que por entonces correspondía a los Reyes Católicos.

El asentamiento lograría identidad definitiva gracias a una Real Cédula de Fundación que dictaron los monarcas en 1492 y tomó el nombre de San Sebastián de los Reyes en honor al santo de la ermita junto a la que se instalaron los primeros moradores, y a los Reyes de Castilla y Aragón, los Católicos, por el amparo que les ofrecieron.

El nombre del pueblo adquirió arraigo y se mantuvo en el tiempo, aunque hay que reseñar que fue modificado en dos ocasiones que coinciden con épocas de división ciudadana a nivel nacional por circunstancias políticas: en la Revolución de 1868 se le puso el nombre de San Sebastián de la Soberanía y en 1936, en plena Guerra Civil, pasó a ser denominado como San Sebastián de Madrid. No obstante, en ambos casos el cambio de denominación resultó efímero (dos meses en un caso y tres años en el otro) y volvió recuperar el nombre primitivo que, afortunadamente, es el mismo que tiene en la actualidad.

Aunque después de la fundación de San Sebastián de los Reyes continuaron las disputas con los señores de Alcobendas durante decenios y, además, hubo periodos de infausto recuerdo, como la Guerra de la Independencia o nuestra Guerra Civil, el pueblo logró una estabilidad que le permitió crecer de forma tranquila y paulatina hasta bien entrado el siglo XX, basando su actividad económica principalmente en la agricultura y la ganadería, para lo que se vio favorecida con la posibilidad de explotar la Dehesa Boyal.

Sin embargo, tal y como ha ocurrido en la mayoría de los pueblos cercanos a Madrid, San Sebastián de los Reyes ha tenido una transformación espectacular en las tres últimas décadas. De los 20.000 habitantes que tenía en 1974, pasó a 50.000 en 1986, y a cerca de 70.000 en el 2007. El pueblo creció en número de habitantes al tiempo que su actividad económica aumentaba y, lo que es más importante, se diversificaba; lo que ha llevado a convertir a la localidad en una de las ciudades más prosperas del área metropolitana de Madrid.

MONUMENTOS Y ARTE

Ocho son los encierros que se han programado para el 2008 en SanSe y en uno de esos días, entre la carrera ante los toros y el almuerzo con los compañeros y amigos, podéis aprovechar la oportunidad para visitar algunos de sus lugares de interés.



Su monumento más importante es la iglesia de San Sebastián Mártir, que data de principios del s. XVI, amén de sucesivas ampliaciones llevadas a cabo en el XVII, pero actualmente se encuentra cerrada al público porque se están realizando obras de reforma y sólo podréis ver sus fachadas exteriores, donde destaca su torre, que evoca un estilo mudéjar.

Por ello os recomiendo que este año os paséis por el Caserón, una antigua casa grande de labor del siglo XVII, encuadrada tras una reforma en el edificio del Ayuntamiento y que alberga en su interior el Museo Etnográfico de San Sebastián de los Reyes .

Para una información más amplia, pulsad aquí.

EXCURSIONES

Naturaleza.- El desarrollo urbanístico que han experimentado todos los municipios cercanos a Madrid ha desdibujado su primitivo entorno paisajístico. No obstante, una parte del término de San Sebastián de los Reyes forma parte del espacio natural protegido de mayor superficie de la Comunidad de Madrid y uno de los de mayor valor ecológico: El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Su gran extensión, unida a su amplio rango de altitud (desde los 2383 m. hasta los 600 m.), nos aporta la posibilidad de disfrutar de ecosistemas muy variados: desde la alta montaña hasta los humedales, pasando por encinares, enebrales o jarales.
Para una información más amplia, pulsad aquí.

Turismo.- La escasa distancia a la que se encuentra Madrid proporciona a quienes acudan a las fiestas de San Sebastián de los Reyes desde otras regiones una oferta amplísima de visitas turísticas de todo tipo.Para esta temática concreta, pulsad aquí.

FIESTAS

SanSe ha convertido a su encierro en el eje central de las fiestas en honor del Santísimo Cristo de los Remedios, cuya veneración se remonta al s. XVII, y logró que dichas fiestas fueron declaradas de interés turístico nacional en el año 1984.

Según la información documental que obra en el archivo municipal, ya se corrían toros en San Sebastián de los Reyes en 1525. Este dato es muy significativo, pues sólo hacía treinta y tres años que se había fundado el pueblo, lo que lleva a afirmar que los juegos de toros, con sus imprescindibles encierros previos, son una de las costumbres más antiguas de la ciudad y forman parte de su bagaje cultural.


Los actuales vecinos de SanSe, fieles a esa tradición heredada, han mantenido el rito y, además, tratan de mejorarlo año tras año. En muchos de sus aspectos se ha venido apreciando una “pamplonización” de la carrera, pero el tipo de toro que allí se suelta, las particularidades de su recorrido y la calidad de los corredores locales y foráneos que se dan cita cada mañana consiguen dar a este encierro una personalidad propia y diferenciada.

Si, por cualquier causa, nunca has ido a correr allí, olvídate de los estereotipos que tan machaconamente se repiten por televisión y descubre sus particularidades por ti mismo. Yo te adelanto una: en los momentos previos al estallido del cohete aún entra muy poca luz en la segunda mitad de la calle Postas y, además, quienes se encuentran en ventanas, balcones y en la propia calle guardan un respetuoso silencio; la conjunción de ambos elementos crea un marco ambiental que es un gozo para un corredor de encierros y, a la vez, un detonante de esas sensaciones que sólo nosotros conocemos. Lo que viene después del cohete es cosa tuya.
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(NOTA: Las fotografías han sido tomadas de la web “pueblos-espana-org” y no creo recordar que constara el nombre del autor o autores. Con esta bitácora no tengo fines lucrativos y ruego se me permita mantener dichas fotografías; no obstante, serán eliminadas si los propietarios de los derechos de autor así me lo solicitan.)

11/8/08

Entrevista a un veterano corredor de encierros de Brihuega


El presente en materia de encierros lo estamos viviendo, lo conocemos o existen múltiples y mejores opciones que esta bitácora para poder conocerlo, ya que contamos con muchos medios de comunicación y web’s especializadas que tratan el tema.

Por eso, lo que modestamente se intentará con esta sección es recuperar el pasado, que no queden en el olvido los usos que fueron configurando la tradición de los juegos de toros. Y de ello sólo nos pueden hablar los que nos han precedido en la apasionante costumbre de correr encierros.

En Brihuega existen auténticas sagas familiares de corredores de encierros que se han ido perpetuando generación tras generación en este ancestral rito. Una de esas sagas de corredores brihuegos son los “Jarritos” y tenemos la fortuna de poder contar con el testimonio de uno de ellos.


José Arteaga Hernández, “Jarrito”, de Brihuega (Guadalajara). 73 años.




“O me tuteas o no hablamos” -me dijo José a mi primer intento de tratarle de usted cuando éramos presentados. Así pues:

(P) ¿CÓMO TE LLAMAS?
(R) José Arteaga Hernández.

(P) ¿EN BRIHUEGA ERES CONOCIDO POR ALGÚN APODO?
(R) ¡Sí! El apodo mi familia es “Jarrito” y a mí siempre me llamaron “Pepito, el Jarrito”.

(P) ¿DÓNDE NACISTE Y EN QUÉ FECHA?
(R) En Brihuega, el 22 de abril de 1935.

(P) ¿A QUÉ EDAD COMENZASTE A CORRER ENCIERROS?
(R) Empecé a correr en Brihuega con 11 ó 12 años. A partir de ahí, iba de encierro con mis amigos por los pueblos de alrededor, en bici o andando; aunque a veces iba con mis hermanos mayores, que tenían caballo y carro.

(P) Y... ¿POR QUÉ?
(R) Empecé, en parte, porque de pequeño siempre había visto a mis hermanos mayores correr y yo era lo que quería hacer; y también porque el encierro era el acontecimiento más importante que había en Brihuega durante todo el año y participaba todo el pueblo, cada uno a su manera, y a los chavales nos tocaba correr. Además, había una foto en mi casa de los años 20 o así, que sigue estando en un bar en Brihuega, en la que está mi padre entrando con los toros en la plaza del Coso. Igual es algo genético.

(P) ¿QUÉ OPINABAN EN TU CASA CUANDO COMENZASTE A CORRER?
(R) Al principio nada, porque no sabían que estaba con los toros. Salía de casa a ver el encierro, pero me gustaba verlo desde cerca. Más tarde, lo típico de tener cuidado y demás. Mi madre sabía de sobra que iba a ir con mis hermanos. Mi padre, en cambio, murió antes y no pude vivir un encierro con él.

(P) Y, DESPUÉS DE CASADO, ¿QUÉ TE DECÍA TU MUJER?
(R) Ya vivía en Madrid cuando me casé y no iba de encierros, salvo al de Brihuega, al que sigo acudiendo todos los años, por lo que mi mujer nunca me dijo nada.

(P) ¿CÓMO ERAN LOS ENCIERROS DE BRIHUEGA EN TUS AÑOS MOZOS?
(R) En Brihuega, más que correr, era estar con los toros durante tres días. Originariamente, la noche del 14 al 15 de agosto traían los toros a “La Cerca de las Cinco Esquinas”, en el Monte Ibarra. De allí, se los solía llevar el día 15 a “Valdelamadera”, y de allí a “Valdeatienza”.
El día 16, los que estaban con los toros decidían más o menos cuando llevarlos al pueblo, hasta el corral de San Felipe. Pero los toros entraban por donde se podía; ni había un recorrido establecido ni una hora fija.
Ya el día 17 se hacía el encierro propiamente dicho por las calles, que es lo que hoy se llama “bajada” y que coincide en fecha y recorrido: salían del corral de San Felipe, bajaban por la carretera, torcían por la calle Ancha, calle de Las Armas y calle de los Rosales hasta acabar en El Coso, que era donde se ponía la Plaza con carros.
[Actualizado: avenida de la Constitución (115 metros), calle Camilo José Cela (35 metros), calle de las Armas (90 metros) y calle Mayor (90 metros). Total 330 metros].
El encierro de ahora no tiene nada que ver. Pero es lógico, son muchos años y se va avanzando: se metieron las talanqueras y cuando hubo plaza fija (1965) se cambió el sentido del encierro y los tiempos: el primer día salen por la tarde desde la plaza hacia el campo para, luego, subirlos al pueblo por la noche hasta San Felipe (la “subida”); y el segundo día se les vuelve a bajar (la “bajada”) desde San Felipe hasta El Coso. Antes, el encierro de verdad por las calles era sólo lo que hoy es la “bajada” del día 17.

(P) ¿CÓMO CONDUCIAIS LOS TOROS POR EL CAMPO HASTA EL PUEBLO?
(R) Con los mayorales, los bueyes y hablándoles. Usábamos “técnicas” que funcionaban para guiar a los toros. Por ejemplo, sabíamos que en determinado momento buscarían agua, por lo que los dejábamos ir hacia donde ellos sabían u olían que había agua; allí descansaban y los parábamos para seguir luego. Y si no queríamos que pasaran por un lugar concreto, para que no se desviaran del camino al pueblo, quemábamos un cuerno en un determinado lugar y sabíamos que el toro rehuía el pasar por ahí. También era importante si había luna llena o luna nueva.
Lo mas bonito era cuando hacían noche y nos quedábamos allí con la manada. Los toros sentían que estábamos allí y nosotros a ellos también, pero ambos nos respetábamos. No como ahora, que hay un acecho continuo a los toros con coches, motos… Todo eso habría que limitarlo. Prohibirlo, incluso.

(P) Y ¿DÓNDE CORRÍAS: EN EL CAMPO O EN LAS CALLES? ¿EN QUÉ TRAMO?
(R) Primero estaba en el campo, conduciendo los toros, y ya en el pueblo, en el encierro por las calles, les veía bajar por la carretera desde lo de “Celestino” (actual esquina de la avenida de la Constitución con la calle “Ancha” o Camilo José Cela) y cogía la calle “Ancha” para bajar con ellos la calle de Las Armas hasta la casa de “las Zamorano”, al final de Las Armas a la izquierda, donde acaban los soportales.
Más tarde, cuando se hizo el encierro hacia arriba, me colocaba en la calle de los Rosales, para verles subir por El Coso, y corría la calle de Las Armas, tomando la curva y hasta donde pudiera; generalmente, usaba como referencia la casa de mi tía, la “Jarrita”, o lo que era el estanco antiguo, en los soportales.

(P) ¿ALGÚN PERCANCE SERIO?
(R) ¡No! Algún susto, como la primera vez que corrí, que se me echó encima un toro y caí en una acequia; pero no fue más que el susto y el golpe.

(P) ¿RECUERDAS ALGÚN NOMBRE DE OTROS CORREDORES DE TU EPOCA?
(R) ¡Sí! Iba por familias, por “sagas”. Los hermanos mayores de mis amigos, al igual que mis hermanos, eran los que nos marcaban el camino. En la calle y en el campo estábamos siempre los mismos: Nosotros, los “Jarritos”, los “Insurretos”, los Romera, los Ortega y los Serrada (Toñi, Eduardo y Abelardo). Yo siempre corría mi tramo con “Manoli” Leal. Y también estaba “El Cereza”, que era el que siempre se liaba con el toro más complicado o con el que se iba o daba más guerra.

(P) ¿EN QUÉ SE DIFERECIAN LOS CORREDORES DE ANTES A LOS DE AHORA?
(R) La forma de tomarse el encierro por los corredores era distinta. Nosotros no es que fuésemos “corredores”, como ahora, sino que éramos los chavales que más disfrutábamos corriendo con los toros, en el campo y en las calles. No teníamos presiones por hacerlo bien o mal, era salir a disfrutar de los toros y de los amigos. Sin más.

(P) ¿Y LA MANERA DE CORRER?
(R) Antes era impensable correr en los terrenos donde se corre ahora. Era imposible. No corría nadie en la calle de Los Rosales y en la calle de Las Armas éramos dos. Ahora está todo lleno de corredores y los ves con los toros en los riñones. Pero estoy seguro que yo sentía la misma emoción que siente hoy alguien que corre más cerca, porque yo veía como me venía el toro, hacia donde se vencía, que buscaba… aunque fuese con más distancia, la relación entre el toro y el corredor era mayor, o al menos de otra manera. Claro que sentirte tan cerca del toro, o incluso sentir como le templas tú mismo la carrera tiene que ser de lo mas bonito que pueda sentir un corredor. Pero para eso hace falta no sólo valor, sino tener muy bien la cabeza en todos los sentidos y prepararte a conciencia. Incluso vivir el encierro durante todo el año. Antes eso era impensable.

(P) ¿ENTRENABAS PARA LOS ENCIERROS?
(R) ¡Noooo!

(P) ¿USABAS ALGUNA ROPA ESPECIAL PARA CORRER?
(R) Nadie se cambiaba de ropa para correr en el encierro, cada uno corría con lo que podía o tenía, que ya era bastante.

(P) ¿ANTES DEL ENCIERRO REZABAS, TENÍAS ALGUNA MANÍA O SUPERSTICIÓN QUE CUMPLIR?
(R) ¡No!

(P) ¿POR QUÉ SIGUES ESTANDO EN LA CALLE EN EL MOMENTO DEL ENCIERRO?
(R) Por sentirlo de cerca. Mi tía María, “la Jarrita”, estuvo desde pequeña hasta el año de su muerte entre dos columnas en plena calle de Las Armas. Es sentir el encierro, aunque no corras. A cada edad o momento vives el encierro de una manera, y a lo mejor lo disfrutas igual, como siempre, aunque sean dos pasos, te llena echarte tu carrerita. Eres corredor siempre.

(P) UNA ÚLTIMA PREGUNTA: ¿QUÉ SUPONE EL ENCIERRO DE BRIHUEGA PARA TÍ?
(R) Salí al encierro cuando empecé a tener edad y ya no pude quitarme, creciendo año tras año con el encierro hasta que me fui de Brihuega. Aunque siempre vuelvo para el encierro. Es como una historia de mi vida, de toda la familia y del pueblo en general. La fiesta nos unía. Como todo, va evolucionando hasta ser lo que es y lo que somos hoy en día. De aquello viene esto, y por mis hermanos corría yo y por ellos mis sobrinos y mis hijos; y por ellos los hijos de mis sobrinos y mis nietos cuando los tenga, aunque no hayan nacido aquí, pero el encierro es el pueblo, y el pueblo es nuestro origen.

(...)

(NOTA: Sigue habiendo nuevas generaciones de “Jarritos” que son corredores de encierros y es precisamente a uno de ellos al que debemos dar las gracias por su colaboración en esta entrada, facilitándonos la entrevista y aportándonos la fotografía de nuestro compañero corredor de encierros “Pepito, el Jarrito”, al que esperamos ver en la calle de Las Armas por muchos años).