22/6/09

Entrevista a un veterano corredor de encierros de Pamplona


Sucede en los encierros de Pamplona que, pese a la gran cantidad de corredores que participan, en los momentos previos a la carrera siempre sueles tener a tu lado y enfrente a los mismos compañeros, y que de algunos no conoces ni su nombre ni su procedencia ni, tan siquiera, su timbre de voz; sólo su cara, que siempre la encuentras en el mismo punto del recorrido del encierro. Luego, el resto del año no te vuelves a cruzar con esas caras, con esos compañeros, hasta que llega un nuevo 7 de julio y... ¡ahí están de nuevo!

Eso es, precisamente, lo que me venía sucediendo a mí durante años con este compañero, hasta que un día, por un hecho muy concreto, me acerqué a saludarle.

No obstante aquel saludo de hace ya algunos años, lo que realmente nos ha dado la oportunidad de conocernos algo más a fondo ha sido “la magia de internet” y, todo hay que decirlo, decenas y decenas de correos electrónicos en los últimos cinco meses. A través de ellos he confirmado mi impresión de que este veterano compañero es un impenitente corredor de encierros; pero, además, he podido descubrir a todo un sanferminero de pro, a un auténtico “casta”, como dicen por su tierra.

No fue fácil convencerle para que sus recuerdos y opiniones sobre el encierro de Pamplona puedan aparecer publicados hoy en esta bitácora. Pero, bueno, aquí tenemos una pequeña parte del contenido de los muchos correos que nos hemos remitido en estos meses. Y eso es algo que siempre le agradeceré; no ya por mí, sino por todos los seguidores de este blog.

En lo que ha sido inflexible es en su exigencia de que no apareciese publicada una foto suya. Alguien podrá pensar que esta entrada resulta incompleta sin la publicación de la fotografía de nuestro compañero, pero... se lo he respetado. ¡Bueno! Se lo he respetado sólo en el sentido literal de la palabra “foto”; porque esta vez ilustraremos la entrevista a un veterano corredor de encierros recurriendo a la magia del dibujo, de la caricatura. Con su punto de gracia, pero respetuosa, por supuesto.

Ha sido el propio compañero, que tiene un humor muy sanferminero, el que ha elegido la caricatura que os presentamos, en la que aparecen fundidas dos facetas que van muy ligadas a él: una, la de corredor impenitente del encierro; y, otra, la de ser un poco cocinillas en una conocida Sociedad Gastronómica pamplonesa.


José Miguel García Gobeo, “Txemi”,
de Iruña-Pamplona (Navarra). 61 años.


“Txemi” visto a través del rotulador de Pablo Moreno Alcolado.


(P) ¿CÓMO TE LLAMAS?
(R) José Miguel García Gobeo.

(P) ¿ERES CONOCIDO POR ALGÚN APODO?
(R) ¡No! Pero te diré que, según los círculos y edades de mi vida, me han llamado de muy diversas maneras tomando parte de mi nombre o alguno de mis dos apellidos. En la actualidad, los amigos me llaman “Gobeo” o “Txemi”.

(P) ¿DÓNDE NACISTE Y EN QUÉ FECHA?
(R) En Iruña–Pamplona, el 21 de agosto de 1947.

(P) ¿Y A QUÉ EDAD COMENZASTE A CORRER ENCIERROS?
(R) Corrí mi primer encierro el 9 de julio de 1964. Por tanto, tenía 16 años.

(P) ¿EN TU FAMILIA HABÍA ANTECEDENTES DE CORREDORES DE ENCIERROS?
(R) En mi casa no había tradición de correr. Cuando yo era pequeño, mi padre nos llevaba a mi hermana la mayor y a mí a ver el encierro al balcón de algún amigo, principalmente en la calle Estafeta, o a la Plaza de Toros. Y recuerdo cómo, cuando íbamos a Estafeta, él bajaba a la calle y justo se ponía al lado de unas ventanas para guarecerse en caso de peligro. Es decir: era uno más de los que “estorban”.

(P) Y, ENTONCES, ¿DE DÓNDE CREES QUE TE VIENE LA AFICIÓN?
(R) Por el riesgo, por el sentimiento de no dejar pasar esa ocasión única que te ofrece un encierro, con todo su peligro e indefinición, para ganar el espacio de libertad que te da el riesgo, el miedo, esa sensación de peligro indescriptible, los nervios “pre” y la satisfacción “post”, cuando la tuve. Supongo que también por la costumbre, todo el mundo lo hacía; pero, si analizo, de mis amigos fui yo el único corredor constante, permanente, sin que por ello quiera ponerme a más altura que nadie.

(P) ¿QUÉ OPINABAN EN TU CASA CUANDO COMENZASTE A CORRER?
(R) Mis padres no se enteraron en bastante tiempo que corría, pero como mi madre (¡ah las madres!) siempre sospechaba, me quitaba el despertador, me bajaba la persiana, me cerraba la puerta y, aún teniendo un sueño muy ligero siempre, los días de San Fermín dan para mucho cansancio y muchos días ni me enteraba que mi madre había entrado en la habitación y me había hecho aquella faena. Esto me llevó a dormir a menudo en casa de un amigo, Montxo (el cual murió el 15 de abril del año pasado), pues su madre estaba encantada de que corriéramos y nos despertaba ella. Allí teníamos hasta la ropa limpia y todo. Y... ¡a correr!

(P) Y TU NOVIA O MUJER, CUANDO TE CASASTE, ¿TE PEDÍA QUE NO CORRIESES?
(R) La chavala poco a poco se fue percatando de que aquello no tenía solución y lo dejó, porque sus protestas eran inútiles.

(P) ¿EN QUÉ TRAMOS DEL ENCIERRO HAS CORRIDO?
(R) Aquel 9 de julio de 1964 nos lanzamos un amigo mío, también llamado José Miguel, y yo desde el Ayuntamiento hacia Estafeta, y en la esquina esperamos a ver aparecer los toros por el Ayuntamiento. En ese instante nos echamos a correr cada vez más fuerte y nos cogió la manada a la altura de la Bajada de Javier, momento en el que me aparté lleno de miedo.
Ese mismo año corrí otro día de la misma manera, y un toro se quedó parado a la altura de una carbonería que había justo enfrente de la puerta en que yo me resguardé. El toro empezó a dar cabezadas, a trastear, voltear gente y yo no pude ni moverme del miedo que tenía, del pánico más bien. Así que decidí que yo allá no iba a correr más y al año siguiente me fui a Santo Domingo, donde tenía a gente conocida corriendo en esa zona.

(P) ¿CÓMO ERAN ANTES LOS ENCIERROS DE PAMPLONA Y COMO HAS VISTO SU EVOLUCIÓN?
(R) En cuanto a la evolución, estos últimos años se ha diferenciado más por el exceso de gente, mientras que a finales de los 70 lo fue por la preparación física que poco a poco íbamos teniendo los mozos. Y no sólo por el encierro, sino en nuestra vida cotidiana. La práctica de deporte con asiduidad, una mejor alimentación, etc., nos permitía correr en Santo Domingo 70 ó 100 metros con los toros detrás y nosotros aguantando la carrera ¡Una maravilla! Poca gente, espacios, manada agrupada, conocimiento..., todo se cruzaba.
Respecto al otro tema, antiguamente corrían en Santo Domingo corredores de gremios comerciales de la Plaza Vieja, como le llamábamos al Mercado de Abastos que hay justo ahí. Había un trozo para los carniceros, abajo del todo, y otro para los pescaderos, un poco más arriba. Corrían menos y muchos de ellos con la mandarra típica del trabajo; así como en Mercaderes y en Estafeta se corría hasta con traje y corbata, y si hacía mal día con la gabardina en el brazo. Todo un lujo aquellas fotos de los años 50.
En Mercaderes era distinto. La carrera más corta, entrecortada por la incertidumbre de acabarse la cuesta y la mucha anchura. Aquí, en aquel entonces, corría gente que le decían que eran carlistas, gente txapelgorri, boina roja. Cierto o no, era una chorrada como otra cualquiera, pero diferente también.
En Estafeta, antes corría poca gente en la esquina con Mercaderes, pero al final de esta calle, ya más cerca de la Plaza de Toros, siempre ha habido carreras de cine: los hermanos Unzu, en sus tiempos inconfundibles los gemelos, o Barón, siempre con su txapela enfundada, para más tarde pasar a los corredores habituales de hoy, con mucho nombre, muchas facultades, pero con más espacio. Todo era para ellos y ahora es parecido, con la salvedad de que la masificación les lleva a estar más perdidos en el tumulto. Masificación que, curiosamente, viene de fuera y no de corredores locales. De éstos hay pocos, cada día menos, y se dan más en Santo Domingo.

(P) Y EN LA PREDISPOSICIÓN, ¿HAY DIFERENCIAS SIGNIFICATIVAS ENTRE LOS CORREDORES DE TUS AÑOS MOZOS Y LOS DE AHORA?
(R) Cuando empecé (mediados los 60) no se corría todos los días; dos encierros corría yo, a veces tres o cuatro, pero nunca todos. El día que estabas de andada y pasabas la noche era obligatorio dianas, encierro, almuerzo y cama si no aguantabas más. Fíjate: ¡qué barbaridad! La antítesis del buen corredor. Pero era así. Y corríamos con alpargatas de esparto atadas con las cintas, sin calcetines, etc. Todo un horror y un error, pero así eran las cosas. Luego, había otros días que no te levantabas al encierro o a lo sumo ibas a verlo.
El pasar de correr al principio dos días, luego alguno más y posteriormente todos nace, sobre todo, a raíz de los sucesos de 1978, que marcaron a mi entender el devenir de los sanfermines. Se impuso la pauta de que todo el mundo debía estar todos los días en todos los actos de la fiesta o acabaríamos tachándolo de poco sanferminero, mal pamplonica, poco casta... Ello llevó a una situación que también afectó al encierro, como un acto más de todos los que hay en las fiestas, y había que participar todos los días.
Y así fue. Aún cuando antes de todo esto ya había quienes corrían a diario, como Javier Hermosilla y Fermín Echeve, como los más conocidos y sin citar a otros que también lo hacían, por tener la cabeza más comida con el tema del encierro, siguiéndoles la costumbre poco a poco más y más gente, todos ellos de Pamplona, residentes o allegados. También evolucionó con los extranjeros, que se apuntaban a la fiesta y todos los años corrían en el encierro, varios de ellos todos los días; si bien es verdad que el resto de la fiesta como tal, nunca la llegaban a gozar, porque su vida se circunscribía a eso: el encierro, un almuerzo, descansar, toros, salida de peñas suave y a casa, cenar y descansar para al día siguiente correr en plenas facultades.

(P) TE HAS REFERIDO A LOS “SUCESOS DE 1978” Y SEGURO QUE LOS MÁS JÓVENES NO SABEN A QUÉ TE ESTÁS REFIRIENDO. ¿NOS PODÍAS DECIR QUÉ PASÓ ESE AÑO EN LOS SANFERMINES Y QUÉ CONSECUENCIAS TUVO?
(R) Aún cuando los bien pensantes siempre dicen que la política no se debe mezclar en la fiesta, a mi entender, es algo inevitable. No sólo en la actualidad, siempre ha sido así.
Aquellos años, en plena transición de la dictadura a la monarquía parlamentaria, fueron convulsos, reivindicativos y violentos. Mucha protesta, mucha formación política por parte del pueblo llano, mucha desavenencia con el poder establecido y una parte de lección que nos quisieron dar en general a todos, para comprobar la fuerza del poder, hizo que aquel 1978 fuera una locura, y por una simple pancarta sacada en la plaza de toros tras la corrida se desencadenó toda la tragedia. Gente con pistola en mano, la policía entró a saco tras los niños y sus pancartas y aquello fue el caos. En la ciudad se vivieron momentos de auténtica guerra de guerrillas, hasta que al caer la noche uno de los muchos disparos que hubo por parte de la policía mató a Germán Rodríguez y con ello mató los sanfermines del 78.
Aquello marcó un momento, una época y una manera de entender los sanfermines. Unos por miedo, otros por precaución, otros por querer seguir disfrutándolos, la mayoría porque no quiere violencia, se acabó gritando eso de “San Fermín, San Fermín”, no ya como petición de fiesta, sino como grito represor ante cualquier “sugerencia” de alguien, grito, petición, protesta o pitada en los toros. Una aberración. Con la cual se perdió, a mi juicio, parte de la libertad que tenemos como personas y por supuesto como participantes de la fiesta más espontánea, alegre y reivindicativa de cuantas existen. Nos dieron una “lección” que todavía dura.
Por ello es por lo que te decía que la labor ciudadana fue importante para recuperar la fiesta.

(P) ADEMÁS DE CORRER EN LOS ENCIERROS DE PAMPLONA ¿HAS CORRIDO EN LOS DE OTRAS LOCALIDADES?
(R) Sólo he corrido delante de toros, nunca con vacas o vaquillas, y sólo en Pamplona y Tafalla; y en ésta pocas veces. Para mí lo de Pamplona era sagrado y lo guardaba con respeto e intimidad de algo que no quería que me arrebataran.

(P) ¿HAS SUFRIDO ALGÚN PERCANCE SERIO EN LOS ENCIERROS?
(R) A lo largo de tantos años, siempre algo sucede, desde los pequeños tropiezos, caídas, empujones, pisotones, golpes con el testuz, roces con el lomo y vueltas de campana. Cosas sin importancia; salvo que, conforme la edad va pasando, la recuperación siempre es más lenta, hasta llegar a la última que fue una cornada seria que me atravesó la pierna derecha de lado a lado, sin que afectara a huesos ni arterias importantes, pero que me dejó secuelas añadidas al deterioro que ya tenía en esa rodilla, al habérmela roto dos veces y tener tres operaciones más.

P) ¿TE RECUPERASTE TOTALMENTE DE ESA COGIDA?
(R) Para la vida normal y cotidiana, sí. Pero ya no me deja hacer deporte; algo que practicaba antes con cierta normalidad. ¡Bueno! La excusa es la pierna, por no decir la edad... que cuenta y más de lo que parece.

(P) Y... ¿TUVISTE QUE DEJAR DE CORRER EN EL ENCIERRO?
(R) En realidad quería haberlo dejado el año anterior, pero tuve un percance el día 8 de Julio, donde me tropecé con alguna “raya de lápiz”, me cayeron un montón de mozos encima y de los toros solo pude ver sus pezuñas, amén del golpe, del cual no me pude recuperar hasta pasados los sanfermines.
Llevaba cuarenta años corriendo, número redondo, y consideraba suficiente ya el tiempo, las facultades iban fallando, los reflejos, las formas, la gente, todo influía, así que dije: este año no, el siguiente. Y mira por donde con doble ración y todo.
Así que la decisión de dejarlo ya estaba tomada, lo que sucedió es que me fui, como quien dice por la puerta de atrás, con una cornada, aunque no tan funesta como a otros corredores que murieron cerca mía en años anteriores y que también me hicieron replantear si debía seguir o no, pero se ve que no influyeron lo suficiente.

(P) ¿Y AHORA...?
(R) Todos los días de San Fermín, salvo causa de fuerza mayor, a las 8 de la mañana estoy en la Cuesta de Santo Domingo, para seguir sintiendo la emoción, ya algo alejada, pero emoción, de ver pasar los bichos al lado, aun sabiendo lo mal que está el hacerlo. Antes siempre me quejaba de “esos viejos apoyados en la pared molestando e incordiando la retirada”. Ahora yo soy uno de esos viejos con la tripa hacia fuera, esperando ver pasar los toros como si en ello me fuera la vida. Como decía Darwin, debe ser la evolución de las especies.
Hay un dato imperceptible para el resto de corredores, pero importante, satisfactorio y tremendamente emocionante para mí, y es que a partir de la fecha de mi cogida, el día que el encierro es de la misma ganadería que la del toro que me corneó, mi hermano Otilio, el que me sigue en edad, ya que corremos los tres que somos, se queda a mi lado en la acera. Nunca había visto a un acérrimo corredor de encierros que se quedara sin correr uno en solidaridad con “nada”. ¡Uff! Fuerte, emocionante e indescriptible.

(P) ¿ANTES DEL ENCIERRO CANTABAS AL SANTO, TENÍAS ALGUNA MANÍA O SUPERSTICIÓN QUE CUMPLIR?
(R) Antes del comienzo del encierro ni rezaba ni cantaba al Santo. Nunca lo he hecho. Pero... ¿Superstición? ¡Qué curioso! No soy nada supersticioso en la vida, pero... ¡Ah! El encierro, el mito, te hace ir por otros derroteros. Yo, concretamente, hasta que corrí, solía ir casi siempre andando al encierro y hacía el mismo recorrido, tocaba la corteza de los mismos árboles, pasaba por las mismas calles y siempre iba solo, jamás acompañado. Y, estando en el recorrido, pocas veces daba la cara a la gente, todo ello por los nervios que me atenazaban. Comprar el periódico ahí, donde Matxela, era también un rito, apoyarme en la pared, pasar hojas sin poder leer... Desayunar con mis hermanos era otro rito, otro momento maravilloso de la vida. Unas veces éramos dos y otras los tres, los que hubiésemos corrido. Ahora, ya sin correr yo, lo seguimos haciendo. Yo siempre, el viejo, el mayor, dando lecciones de pundonor, de permanencia ¡No te jode!

(P) HAY VARIAS CUESTIONES EN RELACIÓN AL ENCIERRO DE PAMPLONA SOBRE LAS QUE ME GUSTARÍA SABER TU OPINIÓN: VESTUARIO, MASIFICACIÓN, ANONIMATO Y TELEVISIÓN. HÁBLAME DE LA PRIMERA, DEL VESTUARIO.
(R) La vestimenta sanferminera es uno de los muchos agobios, intransigencias y maneras de entender la fiesta, nuestra fiesta.
En principio, según los estudios existentes, parece ser que el traje blanco con pañuelo, faja y txapela tradicionales, nace de los bailes folklóricos de nuestra tierra. Poco se diferencia un dantzari de Bizkaia con uno de Navarra o de Araba, uno de Cortes a uno de Bera, del Roncal a Viana. Todos son parecidos. Y, además, algo que sólo es folklórico lo convertimos en político y social. Con lo que, en conclusión, el tra-je-tí-pi-co-pam-plo-ni-ca se va al carajo. Las cosas son más universales de lo que nos parece.
En los tiempos de mi primer encierro eran muy pocos los que practicaban la vestimenta llamada sanferminera: algún mozo de peña, de los recalcitrantes, los dantzaris y poco más, si acaso te la ponías algún día. Luego todos les fuimos siguiendo para no estar desubicados de la especie sanferminera y en la actualidad no se concibe por la mayoría de los que disfutamos de las fiestas, siendo indígenas, que salgamos a la calle de otra manera.
Pero también es una mera circunstancia de la actualidad, donde lo mismo te critican por llevarlo, porque eres un folklórico y ya sólo te falta la peineta, como por no llevarlo, porque pareces dar a entender que estás en contra de ello y, ya en el encierro, te quieres hacer distinguir para que se te vea más.
¿Quién sabe por qué se viste cada uno como lo hace? Sólo quien se viste, uno mismo, pero los demás nos convertimos en jueces y sentenciamos.
¡Qué más da como vayas vestido, si lo que somos es personas y no un vestido!

(P) VAMOS CON LA SEGUNDA: LA MASIFICACIÓN.
(R) Lo de la masificación es el eterno problema, del cual se hablaba ya en los años 70 y comparativamente éramos cuatro.
¿A quién le dices que no participe en el encierro? ¿A los menores de 16 años? ¿A los mayores de 65? Por ahí eliminaríamos en la pirámide de edad a un buen montón, pero es entre esas edades donde más gente existe. ¿A quien quitamos de ahí? ¿A los casados? ¿A los que son padres? ¿A los que no van de blanco?
¿Por qué y en qué calidad damos paso a unos sí y a otros no? ¿A los que diéramos un carnet? ¿Con qué mérito? Porque soy corredor de siempre, porque soy de Pamplona, porque vivo aquí al lado, porque vengo de una provincia cercana, porque vengo de una provincia lejana, porque soy extranjero, porque voy de blanco, porque tengo pelo, porque no fumo, porque no bebo...

(P) SOBRE EL ANONIMATO
(R) En este momento el anonimato es ya imposible a nada que destaques en algo. A nivel local, el periodismo está ávido de noticias y todos los días tiene a su propia competencia, más la radio y la televisión. Por otro lado, hay personas que no se resisten al gusto que da ser famosillo y es uno de los males, no sólo de quien te busca, sino que si eres fácil de encontrar está hecho el binomio perfecto.

(P) Y SOBRE LA TELEVISIÓN, ¿ESTÁS A FAVOR O EN CONTRA DE LA RETRANSMISIÓN DE LOS ENCIERROS?
(R) Sé que para las arcas de la Casa de Misericordia es un palo, y para la gente en general también; pero yo diría que no, radicalmente.

(P) ¿Y TÚ CREES QUE LAS DISTINTAS COMISIONES O FOROS QUE SE CREAN TODOS LOS AÑOS EN RELACIÓN CON EL ENCIERRO PROPICIARÁN CAMBIOS QUE PALÍEN SIGNIFICATICAMENTE ALGUNOS DE SUS PROBLEMAS?
(R) La realidad es que, como siempre, los cambios son difíciles. Como decía antes: ¿Dónde y por qué pones el límite? Criterios, susceptibilidades, cuestiones hirientes por mor de la edad, estado civil, preparación, vestimenta, día, carnet, etc. etc.
Así que supongo que echarán en la curva de Estafeta la pasta para que no se resbalen los morlacos, modificarán alguna parte del vallado que estará estropeada y cambiarán algún tornillo roñoso; pero en lo principal, a mi juicio, para evitar la masificación o, cuando menos, disminuir el número de corredores, no adoptarán ninguna medida por impopulares o, incluso, ilegales, como sería que no se pudiera grabar y retransmitir el encierro o publicar y distribuir fotos de la carrera.
Ese sería el cambio ideal. Así, nadie tendría fotos, películas ni entrevistas y la gente vendría a San Fermín a participar lisa y llanamente, anónimamente.

(P) ¿QUÉ SON PARA TI LOS SANFERMINES?
(R) Parto de la base de que a mi padre le gustaban los sanfermines a morir y quizás de ahí viene mi afición a ellos, pero a ellos en general, no sólo al encierro.
Yo reivindico la fiesta total, no la parcial. No sólo encierro, no sólo procesión, no sólo Riau-Riau, no sólo corrida, no sólo almuerzo, no sólo copas, no sólo comidas y cenas, quiero todo y a todas horas mientras el cuerpo aguante y cuando ya no pueda más a casa o, como antes, a la Peña y a dormir en un banco o en una silla durante las horas que sean necesarias.
Para mí, los sanfermines es la fiesta por excelencia, la entrega a la juerga absoluta, el desmadre, la desinhibición, la trasgresión de las formas, la perfección de la locura general, la catarsis mundial al juntarse gentes tan dispares para pasarlo bien. Además, es la fiesta de mi pueblo y lo que quiero es diversión perdido en el anonimato de la masa para gozar como dice la canción de “una fiesta sin igual”.

(P) ¿ESA PASIÓN POR LOS SANFERMINES QUE TRASMITES TE HA LLEVADO, APARTE DE A PARTICIPAR Y DISFRUTAR, A VINCULARTE CON ELLOS A UN NIVEL, DIGAMOS, DE SU DEFENSA, PROMOCIÓN U ORGANIZACIÓN?
(R) ¡Sí! A raíz de los sucesos de 1978, entre unos pocos amigos y corredores del encierro organizamos en septiembre los sanfermines “txikitos”. Aunque sea inmodestia decirlo, creo que aquello fue un hito, que tuvo un éxito abrumador y que ejerció una gran influencia en el devenir social que marcó en cierta manera el futuro de nuestras fiestas durante varios años. Hicimos muchas cosas, propusimos alguna que todavía se conserva y, realmente, fue un tiempo maravilloso por los años, la plenitud, la labor realizada, la fuerza que teníamos y el entusiasmo que pusimos. También te diré que durante dos años hicimos un programa de radio con el tema monográfico de los sanfermines y editamos un pequeño libro que salió a la luz en junio de 1979. En fin, como te decía, una época sensacional.

(P) Y, POR ÚLTIMO, HABLANDO DEL ENCIERRO EN CONCRETO, ¿QUÉ ES PARA TI EL ENCIERRO?
(R) Qué difícil es explicarlo; sobre todo, llevándolo tan dentro. Considero que el encierro es algo que está entre el riesgo, el deber, el sentimiento, la inconsciencia, la temeridad, la satisfacción, la tradición, la pasión, el amor y algo tan complejo como sería descifrar cada neurona de uno mismo para poder decir aquello que fuera bonito y preciso de cada una de todas sus acepciones.


(...)

Quiero volver a agradecer a Txemi su autorización para publicar esta entrevista y, además, su consentimiento para presentarla con una caricatura.Y, en segundo lugar, decirle que comparto, si no todas, la inmensa mayoría de sus reflexiones; pero hay una con la que estoy en total desacuerdo: cuando nos ha dicho que “me fui, como quien dice por la puerta de atrás, con una cornada”. Amigo Txemi: no te has ido, ni muchos menos aún por la puerta de atrás, tú sigues siendo un corredor de encierros. Y, por mi parte, si siempre deseo la llegada del día 7 de julio para disfrutar del encierro de Pamplona y de los sanfermines, este año tengo un aliciente añadido: poder darte un abrazo de compañero y amigo.

21 comentarios:

LAGUN dijo...

Caballeros:

Hoy, al margen de los comentarios que les sugiera la entrada, me atrevería a pedirles que hagan alguna pregunta a nuestro compañero Txemi. Le encanta hablar de los sanfermines y me imagino que podrá dar respuesta a todas sus dudas o preguntas.

Por cierto, en la entrevista aparecen los datos y fechas acordados con el compañero, por lo que, en principio, no se admitirán comentarios que puedan aportar más datos, fechas o indicaciones a lo ya ofrecido.

Gracias.

Anónimo dijo...

Buenos días:

Comparto casi todo lo expuesto por este veterano corredor, y me ha gustado el repaso histórico, especialmente útil para los que somos más jóvenes. Por eso, desde aquí mi agradecimiento a Txemi (y por extensión a Lagun, por el enorme curro y hacernos llegar esta entrevista).

Sin embargo, hay algún punto en el que no estoy de acuerdo, como el relativo a la televisión.

Creo que los encierros deben retransmitirse SIEMPRE, incluso diría (siendo un poco exagerado) que es casi una obligación moral por parte de TVE después de ofrecer este servicio durante tantos años. El encierro es un espectáculo de interés general, igual que un Barça-Madrid.

Me consta que 70 millones de personas (ahí es nada) siguen diariamente el encierro, bien en directo o en diferido, en todo el mundo gracias a TVE y su Canal Internacional. Creo que sólo el carnaval de Río es comparable en cuanto a difusión mediática.

Y aquí va mi pregunta a Txemi, ya que leo que se opone "radicalmente" a la retransmisión, pero sin argumentar después las causas, y me encantaría conocer su opinión: ¿En base a qué criterio deberíamos dejar de retransmitir el encierro?

Personalmente, guardo pocos recuerdos más gratos de mi infancia sanferminera que aquellas mañanas en las que mi padre me despertaba de madrugón para ver en familia, legañoso perdido y emocionado, el encierro de San Fermín.

Tampoco soy corredor de encierros, y creo que tengo el derecho de estar informado y ver las carreras.

Nos quejamos de que se está perdiendo (al menos en Navarra) la tradición de correr el encierro, que las nuevas generaciones pasan del tema... y a la vez queremos prohibir un medio imprescindible para transmitir esta cultura.

También hablamos de la “desinformación” de muchos de los corredores como mal endémico de la carrera, y sin embargo se quiere cercenar al mejor altavoz posible para informar y enseñar sobre la carrera (otra cosa es que se necesite mejorar esta labor).

¿Que la TV fomenta la participación y, por lo tanto, la masificación? Seguramente. También lo ha venido haciendo a lo largo de las últimas décadas "The sun also rises" de Hemingway, y no creo que la solución pase por quemar en la hoguera todos los ejemplares del libro.

Entiendo que la masificación es un problema serio, pero también entiendo el derecho de todo el mundo a correr el encierro y la grandeza que tiene este acto precisamente por ser libre. Uno y otro son irreconciliables, y hay que convivir con ello.


En cuanto al anonimato del corredor o su vestimenta, creo que cualquier debate al respecto resulta baldío, más que nada porque depende de criterios personales totalmente respetables. Debemos censurar aquel comportamiento que no respete al toro o al resto de corredores. A partir de ahí, allá cada cuál. Si uno quiere su minuto de gloria en los medios, estupendo por él. Si el otro prefiere irse anónimamente al almuerzo, a comentar la carrera sólo con los suyos, perfecto también. No creo que la pasión por los encierros se mida por el nivel de anonimato o pulcritud en la vestimenta de los corredores.

Un saludo a todos!!!

Mikel (Pamplona).

ROBERTO dijo...

Magnifica entrevista y magnifico personaje por lo que se deduce de sus comentarios;le doy mi enhorabuena Lagún por acercarnos a personas de esta índole.Y ya que tenemos a un veterano corredor de Pamplona quisiera saber con que tipo de encierro se queda en cuanto al ganado,al comportamiento de la gente,etc.si con los encierros de los últimos años o con los encierros de su primera etapa como corredor.Un saludo para ambos.

LAGUN dijo...

Mikel: es un placer volver a recibir un comentario tuyo. Yo, por ahora, permaneceré en silencio esperando que Txemi pueda robarle algo de tiempo a su agenda (que esta semana la tiene a tope, por cierto) y que sea él quien conteste. Mientras tanto, recibe un saludo.

Roberto: ¿qué quieres que te diga? Gracias por tu fidelidad. Y que tu comentario y tu pregunta ya están en el ordenador de Txemi. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Bueno Lagun, si ya se va acelerando el corazón a medida que se acerca San Fermín, con esta entrevista a comenzado a desbocarse. Gracias a tí, y a Txemi el protagonista por supuesto.

Sin ser pamplonica ni navarro como es mi caso, si no de la vieja Castilla, grandes recuerdos de infancia se me vienen a la memoria en esos días de Julio frente al televisor a las 8 en punto, como un clavo, con mis padres y mis dos hermanos. Sin ánimo de polémicas, cientos de miles de personas de todas las edades se colocan delante de la pantalla para ver uno de los rituales mas apasionantes del mundo. Recuerdo a mi abuelo con noventa años embobarse repatición tras repetición.

Muchos de los que abarrotamos el encierro de Pamplona el fin de semana, ya que por cualquier circunstancia no podemos ir a diario, amamos el encierro y soñamos con Pamplona muchas noches como cualquier otro, sea de donde sea su procedencia.
Poco a poco, gracias a lugares de encuentro como este que nos brinda Lagún, otras web y al boca a boca vamos conociendo pueblos y ciudades con encierros y tradiciones increibles, pero yo en ninguno de ellos siento las emociones de Pamplona antes, durante y después de correr el encierro, por ello ya desde hace unos días el run run se apodera de mis entrañas hasta que no pise los adoquines.

Seguro que nos vemos por Iruña en unos días, no nos conoceremos y esa será la magia del anonimato.

Viva San Fermín, Gora San Fermín.

Rubén.

Garrapo dijo...

Pues, si.

Este es el tipo de entradas que mas me gustan de todas las que nos ofrece con su blog, quiza sea porque cada vez estoy mas cercano en edad a lo que podriamos llamar CORREDOR DE ENCIERRO.

Me gusta el sabor que destila esta entrada, hay algun momento que me ha emocionado de verdad, quiza por que el calendario nos lleva cada vez mas rapido a la cita anual con EL ENCIERRO, con el miedo, con la pared de todos los años, los amigos de aventuras, el San Fermin de la muralla, el olor mañanero de casco viejo, las miradas, la ansiedad...

Me impresiona esta frase, ya que creo que a partir de cierta hora es comun entre todo el que esta dispuesto a jugarsela: "Y, estando en el recorrido, pocas veces daba la cara a la gente, todo ello por los nervios que me atenazaban."

Tendria un puñado de preguntas para hacer, pero no las hare, algunas por impertinentes y otras por respeto a la intimidad de cada uno con respecto a EL ENCIERRO.

Enhorabuena a Txemi por esos 40 años en la calle ¡ya quisiera yo!

LAGUN dijo...

Rubén:
Soy muy despistado para los nombres y no podría decir si nos conocemos o no; en todo caso, compartimos un mismo recuerdo de la niñez y profesamos un mismo amor por ese encierro. Gracias por tu comentario.

Garrapo:
Ya sé que estas entradas son las que más le gustan a usted, pero yo no puedo hacer más de lo que he hecho hasta ahora; y, si me limitase a colgar sólo las de este tipo, la bitácora sólo tendría 4 textos en vez de 66. No obstante, ya le adelanto que para finales de julio o principios de agosto hay otra entrevista cerrada, preparada y lista ya para publicar.
Por otro lado, no censure sus propias preguntas, que esa es mi labor en todo caso. Le propongo que me escriba un correo con ese puñado de preguntas a la dirección que aparece en el apartado de "mi perfil"; puede que alguna/s si tenga/n cabida.
Un abrazo (yo también pensé en usted cuando leí por primera vez la frase que ha entrecomillado).

sáhe dijo...

Me emociono y siento envidia al leer esta entrevista. Lo primero por la claridad con la que se ha expresado Txemi y por comprobar que no importa la diferencia de edad para compartir sentimientos. Lo segundo, por no llevar tantos años en el recorrido disfrutando de cada momento del encierro.
Cada uno de los aficionados que hemos estado en Pamplona podría escribir páginas de vivencias aunque sólo haya corrido un encierro, pero seguro que ha sido porque durante años ha vivido su emoción desde la televisión aunque sea de la otra punta de la Península.
Siguiendo la invitación de Lagun, a ver si explico mi pregunta. Siempre se han hecho anuncios en el encierro y creo que además de los evidentes borrachos, gente con mochilas, cámaras o calzado inadecuado (chanclas) que se pueden detectar y expulsar del recorrido, también se puede controlar el peligro que supone que alguna marca decida grabar a actores no corredores para un anuncio (Spike Lee o "El Frutero"). ¿Está de acuerdo con dar permiso para estos anuncios?

Gracias por enriquecernos. Un saludo.

Anónimo dijo...

En primer lugar, agradecer una vez más el trabajo de Lagun por esta entrada. Una entrevista en toda regla que para si quisieran muchos "periodistas" de carrera. Enhorabuena.

En segundo lugar, quiero destacar de las palabras del amigo Txemi, a parte de todo lo que nos cuenta del encierro de Pamplona, es sobre la Fiesta, sobre los sanfermines: "Para mí, los sanfermines es la fiesta por excelencia, la entrega a la juerga absoluta, el desmadre, la desinhibición, la trasgresión de las formas, la perfección de la locura general, la catarsis mundial al juntarse gentes tan dispares para pasarlo bien. Además, es la fiesta de mi pueblo y lo que quiero es diversión perdido en el anonimato de la masa para gozar como dice la canción de “una fiesta sin igual”.

Los pelos de punta se me han puesto al leerlo. Enhorabuena a él también por ese sentimiento al expresar su amor por esta fiesta. Y gracias.

SUERTE!!
Alberto (Arganda)

Txemi dijo...

Hola Mikel:

Paisano mío y por lo que observo sanferminero, con lo que supongo conocedor de los sanfermines.

En primer lugar agradecerte el interés y con ello la polémica, que seguro que de ella sale más luz y por lo tanto mejora de nuestros pensamientos e inquietudes, y ojalá sirva para que opinen más personas y ver más y mejores posibilidades para los sanfermines en general y para el encierro en particular.

Me dices que no estás de acuerdo con mi postura respecto a la intransigencia en no televisar los encierros.

Ya decía que esto supondría un problema económico de primer orden, ya que ahora parte de la fiesta se sustenta en la venta del producto para su retransmisión, con lo que ello lleva de beneficio sobre todo para la Casa de Misericordia, por lo que más o menos lo podemos considerar inviable.

Pero ya en el aspecto personal y, haciendo abstracción de lo dicho en el párrafo anterior, en la experiencia vivida durante tantos años de corredor, sí que fuimos notando cómo primaba el hecho de correr en zonas del recorrido donde se apostaban con más y mayor frecuencia los fotógrafos, y el que más y el que menos podía disponer a las pocas horas de haber corrido de un sinfín de fotos en los establecimientos dedicados a ello.

Esto hacía que nos encontrásemos con espacios con muy pocos corredores y otros casi llenos, si bien fue a partir de televisar los encierros cuando cualquier corredor está expuesto a salir bien, mal o regular en el recorrido.

Con ello no quiero decir que esté en contra del conocimiento de los encierros ni de nada en general, no se puede ir contra el mundo, el progreso y el conocimiento, y esto lo dejo claro para que nadie piense que puedo ser un retrógrado, lo que sucede es que, como cada uno en su tiempo, la esencia de lo que vive quiere preservarla porque conforme va desarrollando espacios nuevos se encuentra más incómodo.

Hace unos meses una comisión de fiestas, principalmente del encierro, y una de las cosas que un ponente reivindicaba era que él quería unas fiestas como las de los años 80. A principios de los 80 hubo otra comisión de este tipo, también promovida por el Ayuntamiento, y varios ponentes de ella hacían la misma reivindicación pero hablaban de los años 60. Mis padres hablaban de los 40, y así es la historia, a veces nostálgica, a veces próspera, pero siempre vivida por quienes en un momento determinado hemos estado en plenitud física, de conocimiento y desarrollo para poder disfrutar de cada momento. Para vosotros, más jóvenes, las de ahora son únicas y nosotros somos los nostálgicos del sistema y por ende de la "esencia" que ya no existe.

La verdad es que cuando dices que 70 millones de personas son las que siguen diariamente el encierro, son cifras de asustar y ahora ya es imposible quitar el caramelo del interés existente, sin contar su aspecto publicitario para la ciudad y por ende para los anunciantes.

Por otro lado, cada día se entiende el "espectáculo" como tal, global y compartido, cuando hasta hace unos años era íntimo y único. No se trataba de que nadie lo supiera, era sólo la satisfacción íntima del placer de correr, del riesgo, de la emoción y del anonimato que decía, aún cuando la gente te veía, había fotos y poco a poco algo de televisión.

Cada uno es libre de elegir su mundo, su criterio para optar a ello y sólo muestro mi discrepancia, si bien al campo procuro no ponerle puertas y que cada uno se muestre libre en lo que le apetezca. Si precisamente algo reivindico es la libertad de correr, de vestimenta, etc. Pero, sobre todo, el anonimato ante la diversión general.

Como bien dices es posible que el debate sea baldío, pero no obstante igual algún día se enciende la lámpara mágica y nos enseña un camino nuevo.

Seguiremos cuando quieras. Un saludo a todos.

Txemi

Txemi dijo...

Hola Roberto:

Siento vergüenza que alguien piense lo de magnífico personaje, no es así, simplemente uno más de la escala, en este caso con ganas de colaborar con un amigo perdido por ahí...

Lo del tipo de encierro con que me quedaría, no cabe duda que con muchos de los de los años 70, poca gente, habitualmente manada arropada, encierros limpios, también había heridos e incluso algún accidente mortal, pero espaciosos y en blanco y negro, como se suele decir.

La verdad es que los encierros han cambiado mucho en el aspecto de la manada, al margen de su fuerza y comportamiento según la ganadería, el golpe que se daban antes en la esquina de Mercaderes con Estafeta, ahora habitualmente no se da, se vigila más este aspecto, se azuza menos a los toros antes de llegar a la curva y se pone un producto en el suelo para que resbalen menos, aunque el tema de que tropezaran más los toros en la curva, era además de por la inercia, por no ver el desarrollo del camino, ya que cuando empezó a masificarse también este trozo estaba lleno de gente.

No obstante y en contestación a tu pregunta, por historia, casi de te diría que los mejores encierros han sido los de Miura, con menos emoción, pero con el sentido que entiendo yo que es un encierro, acompañamiento a los toros a los corrales, que eso es lo que es, lo demás son aditamentos que le hemos ido poniendo el evento.

Con esto no quiero pecar, una vez más de nostálgico, pero yo creo que en los años 70, supongo que antes a otros les pasaría lo mismo, se disfrutaba más, había más huecos, más espacio para ver, correr, apartarte, pensar, en suma disfrutar de ese momento, sin parangón, como es el tener un toro bravo cerca de tí, observando, todo lo que se puede observar en ese momento, pero siendo consciente de aquello que estás haciendo y poniendo un empeño total en que aquello no es más que la pasión por vivir lo que te lleva a ello.

Un saludo.

Txemi

Anónimo dijo...

Txemi:

Muchas gracias por tu aclaración y tu tiempo. Como bien dices, creo que se trata de una cuestión generacional.

Entiendo tu razonamiento apelando a la esencia y tirando de nostalgia (una vez más, se demuestra que los sanfermines y el encierro son puro sentimiento).

Mi nostalgia arranca con la voz de Javier Solano comentando los encierros, viendo la carrera con toda mi familia en la garita del tipo de seguirdad de un cámping cuando estábamos de vacaciones en Granada... por eso no puedo concebir un encierro sin TV.

No obstante, creo que el sentido del espectáculo que propaga la televisión, como bien dices "global y compartido" (se afanan por buscar héroes, protagonistas, vencedores y vencidos...) es perfectamente compatible con un sentimiento íntimo y anónimo de la carrera, siempre que el corredor así lo desee.

Mi hermano es corredor habitual desde hace alrededor de 10 años. Todas las mañanas se dirige sólo al recorrido, repite su ritual de calentamiento, apenas sí saluda a algún otro corredor, se enfrenta en la intimidad a sus miedos y vuelve a casa sólo, satisfecho por haberlos vencido y sin decir palabra a nadie.

Día tras día, repite las mismas acciones por más cámaras o fotógrafos que abarroten el recorrido, completamente ajeno a ellos.

Al leerte, entiendo que eres un corredor como mi hermano (con la única salvedad generacional), y entiendo también que (aunque obviamente la carrera no sea igual que hace 30 años) ni Cuatro ni TVE ni todos los periodistas y cámaras del mundo pueden birlarte tu momento íntimo con el encierro. Y puedes seguir siendo Txemi, uno de tantos corredores anónimos que dan vida a esta tradición, incluso cuando respondas a entrevistas en Internet.


Un fuerte abrazo a todos, y ¡Gora San Fermín!

Mikel (Pamplona).

Txemi dijo...

Hola Sáhe:

Yo no daría permiso para ningún anuncio, aunque presupongo que tampoco los piden.

Txemi

Anónimo dijo...

que gozada de entrevista!
yo soy donostiarra, afincado en iruña y sigo los encierros desde que era un crío. me ha hecho ilusión reconocer a Txemi, ya que antes de que yo empezara a correr ya le seguía la pista en todos los videos que he visto de los encierros.... de hecho la primera vez que corrí lo hice a su lado aunque el no me conociera...
un saludo a todos y muy particularmente a ti, lagun...
espero que nos veamos pronto....

jejejeje

ya no queda nada

un abrazo

brj

LAGUN dijo...

Me siento obligado a volver agradecer a nuestro compañero que esté arañando tiempo a sus muchas obligaciones y compromisos de esta semana para contestaros a todos.

SÁHE: ya sabes lo que te he transmitido via e-mail, compañero, que es un placer contar con gente como tú.

ALBERTO: mi labor ha sido prácticamente nula en esta entrada, ya que todo el mérito es de nuestro compañero. Gracias, en su nombre.

MIKEL: como pamplonica que eres, creo que puedes entender a nuestro compañero mucho mejor que los que no somos de allí. Vuelve siempre que quieras por esta bitácora, ya que con tus comentarios siempre nos aportas datos interesantes. Manda un saludo a tu hermano y tú recibe un abrazo.

BRJ: Nos "debemos" un almuerzo juntos y seguro que será en estos sanfermines 2009. No queda ná.

LAGUN dijo...

Por cierto, MIKEL:

Se me ha pasado comentar que lo de esta entrada no es un entrevista al uso que Txemi haya respondido por internet. Como decía en el encabezamiento, el contenido son unos pocos párrafos extraídos de los muchos correos privados que en estos últimos meses nos hemos remitido (más de cuarenta cada uno, según he contado), y que él ha autorizado a que yo los publicara, cuidando mucho el tema de los datos.

Hasta pronto.

Teo dijo...

Sensacional entrada la de este lunes. Llevo tres días intentando publicar una respuesta pero ando reñido con las nuevas tecnologías, aunque ahora parece ser que todo está O.K.

¿Qué decir tras todo lo dicho y comentado?

Pues simplemente apuntar un par de “cosillas”.

En primer lugar, sobre el tema “tele” soy más de la opinión de Mikel, aunque la argumentación de Txemi está perfectamente fundamentada, pero particularmente siempre he pensado que El Encierro de Pamplona es de tod@s, no sólo de los que participan activamente en él, corriendo cada mañana, sino también de los que quieren “vivirlo” y disfrutarlo y no tienen la oportunidad de estar en Iruña (Hay quien se levanta todos los años “al otro lado del charco” a las 2 de la madrugada, para ver “a los suyos” cumplir con el rito ancestral del Encierro).

Y en segundo lugar, querido Txemi, decirte que nada “de la puerta de atrás” y que lo de aquel día de tu percance sólo fue circunstancial, pero este tipo de cosas nos hacen pensar mucho a todos “de qué va esto de jugarse la vida”.

Desde aquí, con todo mi respeto y admiración, considero al entrevistado “historia viva del Encierro” (y por muchos años).

Así pues, este año, a volver a “vivirlo” tan intensamente como siempre.

¡¡¡ Ya falta menos ... pa’ SAN FERMÍN !!!

Mariano (Yunquera) dijo...

Hola amigo Lagun y restos de usuarios.

Hacía tiempo que por diversos motivos de falta de tiempo no escribía un comentario en el blog, pero eso sí no he faltado a la cita semanal de leer las interesantes entradas.

Esta sin lugar a dudas ha sido la entrada que más me ha impactado y más me ha emocionada. Seguramente porque los sentimientos que tiene Txemi son muy parecidos a los que tengo yo porque me considero un sanferminiero de los pies a la cabeza a pesar de no haber nacido en Pamplona y vivir a 400 Km de la vieja Iruña.

Desde que tengo uso de razón recuerdo todas las mañanas del 7 al 14 de Julio pegado al televisor a las 8 en punto de la mañana para ver pasar a los toros por las calles de Pamplona y después quedar con los amigos para jugar "a los encierros de Pamplona". Era un juego sagrado durante esa semana que no fallaba ningún chaval del pueblo.

Estaba seguro que un día pisaría esas calles para correr delante de los toros y cuando cumpli los 18 años (porque antes no me dejaron mis padres jejeje) vivi mis primeros Sanfermines y hasta el día de hoy que si Dios quiere dentro de poco voy a vivir mis 11º sanfermines consecutivos y que si tengo salud quiero vivir muchisimos más.

No es el encierro sólo sino todo lo que rodea a estas fiestas.

¡VIVA SAN FERMIN! y ya queda menos..

Saludos.

PD: Estáis todos invitados a las fiestas de Yunquera de este fin de semana.

LAGUN dijo...

Mariano: ya quedaremos para pasar una tarde en las terracitas de la calle Olite, que cuando la sección Guadalajara pasa por allí deja huella.

Un abrazo.

NERIM dijo...

Me ha gustado mucho la entevista y me gstaría que Txemi pudiera describirme o explicarme qué se siente exactamente al correr en los San Fermines, porque a mi, como novata que soy en éstas lides me gustaría mucho conocer ésa experiencia y motivación de alguien tan veterano como él.

Ya sólo me queda felicitar a LAGUN por su blog y por seguir cada día acercándome un poquito más a éste mundo cada vez menos desconocido para mi.

Un beso enorme AMIGO.
Nerim.

Anónimo dijo...

Hola Nerim:

Pocas sois las chicas que corréis en el encierro, sin duda más personas a añadir a la famosa masificación, pero no te preocupes que no te voy a criticar por ello, el espacio es de todos y en este caso de todas también.

Pero prescindiendo de los artículos femenino o masculino, es difícil explicar qué se siente corriendo en los encierros y además en San Fermín, la Capital de los encierros por excelencia, con perdón de los que piensen otra cosa.

Cuando uno empieza y ha visto a otros corredores hacer "su carrera" no sabes si serás capaz alguna vez de hacer lo mismo de aquello que te gustaría poder realizar, por eso ante las críticas a los "malos corredores" yo antepongo el hecho de corredor a secas, no quiero juzgar a nadie.

No obstante la sensación es algo sublime, te sientes un superhombre, sientes una satisfacción al terminar la carrera maravillosa y si tienes ese día de colocación, suerte con la manada, tranquilidad y espacio aquello se convierte en el orgasmo más incontenible que pueda uno tener.

Como decía en la entrevista, mucha pasión, mucho amor, muchas sensaciones y por supuesto una que se cumple como quien hace un trabajo normal, la satisfacción del deber cumplido, acompañar a seis amigos a su último lecho, seis amigos toros que han venido a morir y nosotros les homenajeamos acompañándolos, porque son con quienes hemos compartido una parte de nuestra vida.