Au Nord des Pyrénées il y a de superbes coureurs d’encierros. L´Histoire a résolu qu'ils habitent un autre pays et qu'ils parlent une autre langue, mais ils composent avec tous les coureurs du reste de la planète le village global où tous nous sommes unis: le monde des coureurs d’encierros.
¡¡¡ Nos vamos a Saint-Sever !!!
HISTORIA
El nombre de Saint-Sever procede de Severus, quien fue enviado a evangelizar Aquitania en el s. V y terminó siendo martirizado y decapitado por los Vándalos.
Las reliquias de San Severus quedaron cobijadas en una iglesia que se edificó, muy posiblemente, en el mismo lugar donde estaba la sepultura: en un cerro que dominaba el valle del río Adour. Allí se instalaron en el s. VII los benedictinos y fundaron una primera abadía que resultaría derruida como consecuencia de las distintas invasiones y luchas que sufrió la región hacia los siglos IX y X.
La abadía actual fue erigida en el 988 por Guillaume Sanche, duc de Gascogne.
Tras un incendio hacia el año 1060, la reconstruyó el Abad Grégoire de Montaner, siguiendo un plano benedictino de siete ábsides escalonados. Fue durante el transcurso de estos siglos, el X y el XI, cuando en el entorno de esta abadía benedictina nació y empezó a crecer un núcleo de población: Saint-Sever.
El abad Suavius fortificó la población en el año 1100 y para organizar la vida municipal la concedió una ordenanza, en la que se otorgaba a la figura del Abad la potestad de mando sobre la villa y se dictaba una carta de derechos y deberes de los ciudadanos.
En 1152, por el segundo matrimonio de Aliénor d’Aquitaine, Saint-Sever pasó a ser de soberanía inglesa y no sería hasta el año 1442 cuando la ciudad fue definitivamente de posesión francesa, tras tres siglos con continuos cambios de dependencia entre Inglaterra y Francia por guerras y disputas dinásticas.
Durante ese período, concretamente en 1280, se fundó el Convento de los Jacobinos a instancias de Leonor de Castilla, esposa de Eduardo I de Inglaterra.
En 1569, las tropas protestantes de Gabriel de Lorges, Conde Montgomery, destruyeron parcialmente la villa, afectando los destrozos tanto a la Abadía como al Convento.
En 1789 estalla en París la Revolución Francesa y la villa de Saint-Sever, bajo el nuevo y efímero nombre de “Mont-Adour”, es designada como capital de un distrito, por lo que se instaura allí un tribunal y la guillotina cumple su función en la Place du Tour du Sol, frente a la Abadía. Las congregaciones de religiosos abandonaron la ciudad, sus bienes fueron expropiados y los templos quedaron desafectados de su función religiosa.
Años después, el templo de la Abadía recuperaría su afectación a los cultos religiosos, pero no así el Convento de los Jacobinos, que fue destinado desde entonces a distintos servicios municipales y culturales.
Saint-Sever es al día de hoy una localidad de unos 5.000 habitantes que mira al futuro, para lo que potencia sus distintos sectores de producción. Pero también sabe vivir el presente, disfrutando con las actividades deportivas, ocupando en animadas charlas las terrazas de sus cafés y divirtiéndose con las distintas manifestaciones festivas y culturales que se programan a lo largo del año. Y, lo que es muy importante, trata de conservar su pasado, sus monumentos, sus tradiciones e, incluso, esa antigua forma de denominar a su tierra: “Cap de Gascogne”.
MONUMENTOS Y ARTE
La Abadía fue el germen de Saint-Sever y aún hoy sigue siendo el corazón de la parte más antigua de la villa.Situada en la Place du Tour du Sol, en el mismo recorrido del encierro, la abadía está abierta todos los días, de 09:00 a 18:00 hs., y se puede visitar libremente fuera de las horas de los oficios. Los domingos, en cambio, tiene un horario especial, por lo que recomiendo a los corredores interesados en visitarla que el sábado adelanten su llegada. Del interior me permito llamar la atención sobre sus 150 capiteles, de los que 77 son románicos, de finales del s. XI y principios del s. XII.
Fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Para una mayor información disponéis de este enlace.
Por otro lado, tanto la capea como la cena programadas por la Peña Jeune Aficion para el sábado tienen como marco el Convento de los Jacobinos. Cuando estéis allí, fijaos en ese edificio erigido en 1280 a instancias de Leonor de Castilla. Para una mayor información disponéis de este enlace.
EXCURSIONES
Se me hace muy difícil hablaros a los corredores españoles de realizar excursiones porque muchos de vosotros, entre la ida y la vuelta, tendréis que hacer más de mil kilómetros de carretera para poder correr en el encierro de Saint-Sever.
No obstante, tenéis sitios muy cercanos: Mont de Marsan (a 16 kms.), como ciudad importante y todo el potencial turístico que ello conlleva; la villa galorromana de Gleyzia, en Augreilh (a 3 kms.), como atracción arqueológica por los mosaicos que allí se han descubierto; o, simplemente, disfrutar del sinuoso valle del Adour realizando una ruta naturista a pie por los caminos más cercanos al río hasta Mugron, por ejemplo.
FIESTAS
¿Cuál es el motivo para que en Saint-Sever se celebre en noviembre este encierro?
La Peña Jeune Aficion de Saint-Sever viene organizando a principios de noviembre una Semana Cultural Taurina –este año será la XXIV edición– y es precisamente en el marco de esa programación donde se encuadra el encierro.
Os facilito un enlace con todo el programa en español.
El encierro se incluyó por primera vez en los actos de la semana cultural en 1999, se corría sólo con vacas y el recorrido terminaba en el Claustro del Convento de los Jacobinos, donde se instalaba una placita portátil. Pero en el año 2004 la Peña Jeune Aficion dio un paso hacia delante y organizó un encierro con toros; el primero que se hacía en Francia.. Aquello fue un hecho histórico. Además, también se cambió el recorrido para que quedara incluido en el mismo la plaza de toros, les arènes de Morlanne, y el encierro se configuró como un carrera desde la plaza hasta un corral situado detrás de la Abadía y después, tras un pequeño descanso, la carrera de vuelta. Al año siguiente, en el 2005, se duplicaron las carreras: dos de ida y dos de vuelta. Y es así como viene celebrándose desde entonces.
Alguno de vosotros se preguntará si en este pueblo de Francia es tradicional la afición por los toros y por los encierros. La respuesta es SÍ. Y lo he escrito con mayúscula porque Saint-Sever puede presumir de tener la tradición taurina más antigua de Francia, ya que se tiene conocimiento por un documento de 1457 que allí ya existía por entonces la costumbre de correr por las calles un toro para San Juan Bautista y hasta hoy ningún otro municipio francés ha presentado un documento de fecha anterior que contenga una información similar.
Por último, me gustaría subrayar que, dadas las fechas en que se corre, este encierro de Saint-Sever tiene un significado especial para la práctica totalidad de los corredores que en él participan, pues viene a ser el cierre de la temporada para ellos. Por ese motivo tan especial y aprovechando la cena de bienvenida que suele ofrecer el sábado la Peña Jeune Aficion en el Convento de Los Jacobinos, todos los aficionados y corredores que se acercan hasta la “Cap de la Gascogne” se suelen fundir en un único grupo para disfrutar de una gran noche de alegría.
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