30/8/09

Arganda del Rey


Municipio de la Comunidad Madrid (España), situado a unos 27 kilómetros de la capital en dirección sureste.

Foto: Jimena Roquero .......... Fuente: “gentedigital.es


Independientemente de la existencia de un documento que aporte la fecha de un festejo taurino y que con él se pueda acreditar la supuesta antigüedad del rito, se podría decir que en Arganda del Rey se corrieron toros desde... siempre.

En Arganda, en los sotos y riberas del Jarama de su término, pastaron toros salvajes desde la más remota antigüedad, llegando a lograr fama esos toros jarameños de ser los más bravos del reino en tiempos de los Austrias. Y allí donde se crían toros también se corren, se quiebran y recortan.

En Arganda del Rey se ama el recorte y ha sido y es fuente de excelentes recortadores; y, como no, de grandes corredores de encierros.


HISTORIA

Aunque se puede intuir la presencia de pobladores en diversos períodos de la Edad Antigua, no se puede hablar de un verdadero asentamiento urbano en Arganda hasta la llegada de los árabes. Un primitivo núcleo de población que iría tomando cuerpo de núcleo urbano en el siglo XI, con la Reconquista y la posterior repoblación cristiana, y más especialmente en el s. XIV, cuando los asentamientos cercanos de Valtierra y Vilches se despoblaron y sus habitantes fueron absorbidos por Arganda.

La consolidación era ya un hecho, y hacia 1525 se levanta en el pueblo una iglesia de estilo renacentista.

Arganda era en el s. XVI un lugar de señorío perteneciente al Arzobispado de Toledo, pero sus habitantes deseaban depender de la jurisdicción del rey, ser lugar de realengo, lo que fue logrado en 1581, recibiendo de Felipe II el título de Villa previo pago de 10.000 ducados.

Los problemas económicos sobrevenidos con motivo de ese pago ocasionaron que Arganda fuese adquirida en 1613 por el Duque de Lerma contra la opinión de gran parte de los vecinos. El día de la toma de posesión se rebeló el pueblo, recibiendo al nuevo señor de la villa de una forma tumultuosa y protagonizando unos hechos que son conocidos como el Motín de Arganda. En 1650, al morir sin descendencia el nieto del Duque de Lerma, Arganda recuperó su condición de villa de realengo.

En 1658 se comenzó a construir la ermita de La Soledad.

En la segunda mitad del siglo XVII se estableció en Arganda la Compañía de Jesús y fue adquiriendo tierras en el municipio hasta llegar a controlar una tercera parte del término. La mayoría de la hacienda adquirida fue dedicada al cultivo extensivo del viñedo y esta actividad agrícola pasó a convertirse en el eje económico y vital de la villa. Cuando la Compañía de Jesús abandonó Arganda en 1764 fue un reducido número de propietarios el que pasó a ejercer el dominio sobre la comercialización del vino y, con él, el control económico y político del municipio.

Dada su proximidad a la capital de España, Arganda tuvo que soportar durante la Guerra de la Independencia saqueos y alojamientos forzosos de los ejércitos franceses.

Desde mediados del siglo XIX se fueron realizando obras de mejora en la red de comunicaciones que fueron básicas para que en Arganda comenzara a producirse un paulatino crecimiento económico. Fundamental fue la construcción en 1843 del primer puente de hierro sobre el río Jarama, que sustituyó a la barca que trasladaba a los viajeros de una orilla a otra, favoreciendo el paso de personas, ganado y carruajes, así como la llegada del ferrocarril a la villa. La línea entre Madrid y Arganda (“el tren de Arganda, que pita más que anda”) se inauguró en 1886.

El Puente de Arganda fue, por otro lado, un punto estratégico en la Guerra Civil de España, ya que el dominio de esa posición sería trascendente en la Batalla del Jarama, que pasó una gran factura al municipio.

Tras la dura posguerra, las industrias comenzaron a implantarse en Arganda de forma progresiva y, al tiempo que creció el polígono industrial, se produjo un vertiginoso crecimiento demográfico en el municipio. La población pasó de 6.000 habitantes en 1960 a 22.000 en 1981 y a 47.000 en estos inicios del siglo XXI. Un crecimiento poblacional desbordante que ha provocado, a su vez, un crecimiento urbanístico que rompe definitivamente el perfil de pueblo que esta villa del sureste de Madrid había mantenido durante siglos y que lleva a Arganda a convertirse en una de las ciudades de referencia en la Comunidad.


MONUMENTOS Y ARTE

La iglesia parroquial de San Juan Bautista fue construida entre 1690 y 1714 sobre otra más antigua del siglo XVI. La construcción es en aparejo de ladrillo y mampostería, con empleo de sillería en los zócalos y basamento de los pilares. El templo es de planta rectangular y tiene tres naves, la central es de mayor anchura que las laterales y, además, a distinta altura. La torre, de 57 metros, está adosada al muro occidental, y junto a ella está la capilla de San José, mientras que en el lado oriental están la sacristía grande y las capillas del Cristo y del Rosario.

Fuente: “pueblos-españa.org


En el interior es, sin duda, donde reside el mayor interés del edificio, que se afirma grandioso, y donde la distribución del espacio está claramente definida como planta de cruz latina con cuerpo de tres naves separadas por pilares y arcos de medio punto, y dividido en cuatro tramos, cubriéndose la nave central con bóveda de cañón.

En cuanto a los estilos, se mezclan el gótico tardío, renacentista, herreriano en la torre y toques barrocos, lo que le da un sello muy especial. El retablo mayor procede de la destruida Iglesia de San Francisco (Calatayud), y se instaló en 1943. Se trata de un retablo de madera policromada, de traza herreriana, de la primera mitad del XVII, dedicado a San Francisco de Asís, cuya imagen fue sustituida en Arganda por un grupo escultórico sobre el bautismo de Cristo. En la sacristía, una lápida recuerda que en ella se hallan enterrados los abuelos de Cervantes. Cuenta además con una importante muestra de pintura de los siglos XVII y XVIII.


EXCURSIONES

Fuente: “ayto-arganda.es


Naturaleza.- Al sur de Arganda, y dentro del Parque Regional de los Cursos Medios de los ríos Jarama y Manzanares, se encuentra la Dehesa El Carrascal, que es la última reliquia de bosque mediterráneo que le queda al parque. Al tratarse del único resto del paisaje autóctono de la zona, se debe catalogar a este paraje como una joya de notable interés biológico.

Turismo.- La zona sureste de la Comunidad de Madrid ofrece un amplísimo abanico de ofertas turísticas que puedes descubrir o sobre las que te puedes orientar siguiendo este enlace de “turismomadrid.es


FIESTAS PATRONALES: LA VIRGEN DE LA SOLEDAD

..........................Fuente: “pueblos-españa.org


Los actos de las fiestas patronales de Arganda del Rey comienzan en el primer fin de semana completo del mes de septiembre y los centrales, los que se celebran específicamente en honor a la Virgen de la Soledad, tienen lugar en el segundo sábado del mes.

El punto fuerte de las fiestas de Arganda son sus festejos taurinos. Las novilladas de Arganda son célebres por la selección de las ganaderías que se contratan y el trapío de las reses que se eligen. Y dentro del ámbito de los festejos taurinos populares cabe decir que los encierros y capeas de la localidad siempre han gozado de una buena y merecida fama.

Antes de la industrialización de la zona, cuando las cosas se hacían tal y como se habían hecho siempre, los días de encierro se conducía la torada desde La Isla para hacer su entrada en la plaza del pueblo por la calle San Juan. Después se celebraba la capea. En ella, los argandeños siempre destacaron por su habilidad en el recorte. Antiguamente, con vara o sin ella. Ahora gusta su ejecución a cuerpo limpio. Para dar a la suerte cotas mayores de riesgo, los mozos de Arganda han tenido la virtud de saber evolucionar en las maneras de encarar y dar salida al toro. Ello ha conllevado que antes, cuando se hablaba de recortes, siempre se hacía mención a “los de Arganda”; ahora también.


(NOTA: Con esta bitácora no tengo fines lucrativos, por lo que ruego a los propietarios de los derechos de autor de las fotografías publicadas que me permitan mantenerlas en esta entrada)

19/8/09

Iván Moreno Báez, “Buty”, natural de San Sebastián de los Reyes (1978-2008)

...............................Foto: "Tradiciones Taurinas"


Iván corría encierros para colmar su felicidad personal. Satisfacía así algo tan íntimo y privado que no necesitaba ni quería hacer pública su faceta de corredor de encierros en ningún medio de comunicación. Donde a él sí que le gustaba hablar de encierros era en los almuerzos posteriores a las carreras. Ahí, rodeado de compañeros, sí que contaba su manera de entender los encierros; ahí, rodeado de amigos, se mostraba feliz, él reía y también nos hacía reír a todos.

Desgraciadamente, Iván ya no puede asistir a esos almuerzos. Los que le conocimos ya no podemos disfrutar ni de su compañía ni de su alegría, y ya no podemos hablar de encierros con él. Además, los nuevos compañeros que se van incorporando al mundo de los encierros ya no podrán conocerle, no podrán disfrutar de su humor ni podrán saber cómo entendía él los encierros.

Por ello le dedico a Iván esta entrada, pensando especialmente en los más jóvenes, para que conozcan quién era y cómo pensaba. Sólo por ese motivo saco a relucir públicamente la figura de este corredor de encierros.

...


Iván Moreno Báez nació el 21 de diciembre de 1978 en la maternidad de la Clínica “La Paz” de Madrid, pero él era de San Sebastián de los Reyes. Allí vivió desde su nacimiento y sus calles fueron las que le vieron crecer. Es cierto que se trasladó a la vecina Alcobendas cuando creó su propio hogar junto a su mujer, pero uno de sus deseos más fervientes era fijar su domicilio de forma definitiva en su pueblo, en SanSe; y a ser posible en una calle del recorrido del encierro. Un deseo que, quizás, sólo habría cambiado por el de vivir en el campo, en plena naturaleza.

En la familia de Iván no existían precedentes de corredores de encierros. Pero de pequeño, como vivía en la calle Juan Olivares, junto a la calle Estafeta, bajaba con su padre a ver el encierro de SanSe; luego, ya de chaval, iba él sólo y se subía a un poste de la talanquera que cierra la curva de Real con Estafeta para tener la mejor visión del paso de los toros y de las carreras de los mozos. Así surgió en él la afición por los encierros.

Pero sus inicios como corredor no fueron los típicos de la mayoría de los chavales, que un día, sobre los dieciséis años, corren su primer encierro y después, poco a poco, van ganando confianza y reduciendo distancias en la carrera.

Iván sí que corrió su primer encierro en SanSe siendo sólo un adolescente, pero la repetición de aquella primera experiencia tardó años en producirse, porque lo que más atraía a Iván en sus años de juventud era el movimiento punk. Sí, Iván era un punky; y, además, muy radical. Algo que marcó su juventud. Una época de su vida que fue, digamos, difícil y no exenta de problemas. También marcó su estética e, igualmente, por ahí vienen los apodos con los que le conocimos. De aquellos años procedía el que a él más le gustaba: “Buty”. Pero también tenía otros: “Pumuki”, que era como le llamaban en uno de sus trabajos; o “Pinky”, que fue el que le puso uno de los componentes de mi cuadrilla en el inolvidable viaje en autobús al encierro de Saint Sever, cuando Iván ya se hizo un habitual en el circuito de los encierros.

Y es que, pese a la complejidad de su vida juvenil, Iván sentía un vacío en su interior que nada ni nadie lograba llenar por entonces. Hasta que una día, cuando contaba con 24 años, se levantó una mañana y se fue de encierro, volvió a correr y repitió aquella primera experiencia que tuvo cuando sólo era un adolescente. Ahí reflotó esa afición que dormitaba en lo más profundo de su ser. Y debió tener aquella mañana unas sensaciones tan especiales que ya no dejó de buscarlas, ya no dejó de correr encierros. Luciendo crestas, coletas o peinados que denotaban su cultura punk, Iván se convirtió en un corredor de encierros habitual.


Le gustaba correr en tramos de la primera mitad del recorrido para medirse con toros en plenitud de fuerzas. Por otro lado, prefería los encierros de manadas completas, y a ser posible con toros para la lidia –ahí está el picante, decía-. Por ello le gustaban los encierros de Colmenar de Oreja, Arganda o Los Molinos; por poner tres ejemplos. Pero en su idea de lo que debe ser un encierro, o de lo que significa “ir de encierro”, debía estar incluido el concepto “fiesta”; y así, por esa razón, sus encierros preferidos eran los de San Sebastián de los Reyes (la fiesta de su pueblo), Pamplona (la fiesta más universal) y Ciudad Rodrigo (la fiesta que más le gustaba). Otro encierro fijo en su calendario (otra fiesta) era el del pueblo de su madre: Bañobárez, en Salamanca.


Iván no era una persona supersticiosa y en los momentos previos a un encierro no seguía ningún tipo de ritual especial; tampoco rezaba, ni se encomendaba a ningún santo. Además, cuenta de él un compañero de tramos que impresionaba la entereza con la que afrontaba esos últimos minutos antes de la carrera, pues no se le mudaba el gesto; como nos ocurre a la mayoría.

No obstante, sí que había un detalle que nos daba entender los días que Iván se encontraba especialmente motivado para correr; ya fuese por razón de la localidad o del tipo de encierro en cuestión. Ese detalle era verle aparecer en el recorrido con “su” camiseta roja, la del logo de “La Bella Easo” en el pecho y el número “ 9 ” a la espalda.

Y he entrecomillado lo de “su” camiseta, porque en realidad era de su padre, que falleció en un accidente laboral cuando Iván era sólo un chaval. Concretamente, era la camiseta del equipo de fútbol al que entrenaba su padre y que, tras su prematura muerte, la madre de Iván conservó y luego él tomó como prenda favorita para correr en los encierros más significativos. Para correr recordando a su padre.


Pero, ¿qué tal corredor era? Seguro que, entre los que no conocieron a Iván, siempre habrá alguien que se hará esa pregunta o que querría conocer la respuesta.

Pues bien, lo que menos le preocupaba a Iván era como había corrido él en un encierro. Lo más importante para nuestro compañero era que en la carrera no le hubiera pasado nada malo a nadie, que todos saliésemos ilesos de nuestro enfrentamiento con el toro. ¡Sí! Para él, un encierro con éxito significaba sencillamente que no hubiera heridos, el disfrute sano del mismo y que después nos pudiésemos reunir todos para almorzar. Independientemente o además de las sensaciones íntimas que él obtenía de cada carrera, lo que Iván deseaba era poder juntarse después con todos sus compañeros y tomarse unas cervezas; reunirse con sus amigos y echarse unas risas; compartir vivencias con otros corredores. Y es que el concepto que más estimaba dentro del mundo de los encierros era el del tipo de AMISTAD que en él había encontrado. Si de algo se sentía contento dentro del mundo de los encierros era del grupo de amigos que había conocido en él.

Unido a la felicidad que le proporcionaban su mujer, su familia y su entorno diario, Iván colmó esa placentera sensación cuando se hizo corredor de encierros. Y esa afirmación no es algo inventado por mí, me lo dijo su mujer cuando la pedí que me ayudara a preparar esta entrada:

“Iván era un alma libre, libre de verdad. No le importaba lo que opinasen de él, sólo se dedicaba a buscar su felicidad.

Desde que empezó a correr encierros estaba más ilusionado, contento, entretenido... y finalmente encontró la felicidad. Porque puedo afirmar que murió cuando más feliz se sentía”.


Huelgan más comentarios tras esas frases que me transmitió María, la mujer que íntimamente conoció a Iván antes y después de correr encierros.


Y, por supuesto, huelga extenderse en aquellos temas que, relacionados con los encierros, Iván no compartía o detestaba. Por ello, simplemente dejaré constancia que él no era partidario de personalizar las carreras ni menos aún de otorgar “premios al mejor corredor”; y sobre los medios de comunicación sólo diré que huía de ellos y que los aborrecía por la forma en que tratan la temática de los encierros.


Aunque Iván tardara años en conjugar aficiones, en los seis últimos de su vida supo llevar a cabo la fusión de unas ideas tan aparentemente contradictorias como ser un punky y contribuir generacionalmente a mantener vivo el atávico rito de correr encierros. Y tan es así que, como se desprende de la fotografía que encabeza esta entrada, una de las actividades con la que más disfrutaba nuestro compañero era la de colaborar en la celebración de los encierros infantiles. Deseaba que el rito de correr encierros no desapareciera, que surgieran nuevas generaciones de corredores de encierros. Por ello, siempre que podía se agarraba a un carretón y ayudaba a la celebración de encierros para niños.

¿Se le puede tachar de tradicionalista por esa razón? ¡No! ¡Qué va! Iván siempre fue un punky. Un punky corredor de encierros o un corredor de encierros con alma de punky. Y su canción preferida: “Historia triste”, de Eskorbuto, era para él toda una declaración filosófica y, por desgracia, fue un vaticinio. Él sabía que la vida se nos puede escapar en el próximo día, en el próximo minuto, en el próximo segundo; por eso decía: “¡Vive el momento!”. Y él vivió todos sus momentos al máximo de intensidad.

Los últimos instantes de su vida en plenas facultades mentales fueron como corredor de encierros: el día 1 de octubre de 2008, en el encierro de Las Rozas. Esa mañana trató de esquivar el arreón de un cabestro y, por desgracia, no pudo lograrlo. Como consecuencia del golpe en el suelo, sufrió un traumatismo craneoencefálico contra el que estuvo luchando seis días. Trató hasta el final de vivir el momento, pero no pudo más. Iván Moreno Báez falleció el 7 de octubre de 2008.

Los que le quisimos no queremos olvidarle, pues recordándole Iván seguirá vivo entre nosotros. Tanto él como su forma de entender los encierros.

Por cierto. Él nunca lo habría dicho, pero yo sí que se lo voy a reconocer aquí: Iván era un gran corredor de encierros. Además, era una gran persona y un buen aficionado. Y allá donde esté ahora seguirá cogiendo carretones para que los niños de ese lugar puedan aprender a correr encierros y después llamará a su madre para decirla que todo ha ido bien. Celia: esas son las llamadas que crees oír algunos días.

“Iván: va por ti”.
...
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(NOTA: Quiero agradecer la ayuda prestada por la familia y amigos de Iván para la preparación de esta entrada. Del mismo, quiero agradecer a "Tradiciones Taurinas" la cesión de la foto del encabezamiento sin su logo; por ello, ruego el máximo respeto para dicha imagen y que nadie la utilice en lugares que haya el más mínimo interés comercial)

10/8/09

Entrevista a un veterano corredor de encierros de Falces



Los corredores de encierros, especialmente cuando somos jóvenes, solemos presumir de afición diciendo que hemos corrido centenares encierros a lo largo de la temporada.

El compañero que hoy vamos a conocer no corría en sus años mozos tantos encierros en un año, pero será difícil encontrar a alguien más aficionado que él, porque hay que tener mucha afición para ir de encierros teniendo que hacerse veintidós kilómetros andando.

Estos compañeros, los que nacieron hace “nosécuantos” años, son dignos de admiración y tenemos que aprender muchas cosas de ellos. Por ello me gusta conocer sus historias; y, como no, compartirlas con todos los que os pasáis por esta bitácora para que no caigan en el olvido.


Jesús Lacalle Pérez, “Zarpas”,
vecino de Falces (Navarra). 81 años.



(P) ¿CÓMO TE LLAMAS?
(R) Jesús Lacalle Pérez.

(P) ¿ERES CONOCIDO POR ALGÚN APODO EN FALCES?
(R) “Zarpas”. Y también como “el mecánico de la Tejería”.

(P) ¿DÓNDE NACISTE Y EN QUÉ FECHA?
(R) Nací en Larraga (Navarra), el día 27 de agosto de 1927.

(P) ¿Y DESDE CUÁNDO VIVES EN FALCES?
(R) Desde los 30 años. Pero venía a menudo ya antes, porque mi mujer es de aquí y tenía que venir a cortejarla.

(P) ¿EN TU FAMILIA HABÍA ANTECEDENTES DE CORREDORES DE ENCIERROS O DE PERSONAS QUE CORRIERAN EN EL ENCIERRO DE FALCES?
(R) ¡No! No tengo ningún familiar que corriera o recortase vacas ni toros. Yo empecé, como pasa en los pueblos, para que las “muetas” me verían.

(“muetas”: niñas)

(P) ¿A QUÉ EDAD COMENZASTE A CORRER?
(R) A los 16 años.

(P) Y... ¿POR QUÉ?
(R) Pues, por lo que te he dicho antes. Y porque me gustaba correr. Los amigos también me decían: vamos a echar unas carreritas, y entonces le vas cogiendo más gusto.

(P) ¿QUÉ TE DECÍAN TUS PADRES CUANDO EMPEZASTE?
(R) Mi padre me decía: “a torear al campanario y a replicar a la plaza”. Pero salía cuando no me veía y fuera.

(P) DESPUÉS DE CASARTE, ¿TU MUJER TE PEDÍA QUE NO CORRIESES?
(R) Me renegaba mucho, pero no le hacía caso y yo seguía con lo mío.

(P) ¿POR QUÉ AL ENCIERRO DE FALCES SE LE LLAMA EL ENCIERRO DEL PILÓN?
(R) Antes, hace muchos años, los ganaus pasaban por esa cuesta cuando iban al monte a trabajar; y, al oscurecer o cuando ya terminaban el trabajo, los animales bebían en un pilón que tenía una fuente que todavía existe: la fuente de “Los Pajaricos”. Por eso se le llama el encierro de “El Pilón”, por la pila que había en la fuente de esa cuesta.

(P) ME HAN CONTADO QUE ANTIGUAMENTE LOS MOZOS SÓLO EMPEZABAN A CORRER A PARTIR DE LA ZONA LLANA DE LA ENTRADA AL PUEBLO. ¿ES CIERTO? ¿CONOCISTE LA BAJADA POR EL PILÓN SIN CORREDORES EN LA CUESTA?
(R) Yo no lo he conocido sin gente que no correría por El Pilón, porque cuando empecé ya corría algún loco (je, je, je...). Pero sí que me contaban que antes la gente sólo corría en lo llano.

(P) ¿QUÉ CAMBIOS HAS CONOCIDO EN EL ENCIERRO DE FALCES?
(R) Antes traían las vacas por “El Pilón” y entraban al pueblo por la placeta Maya y la calle Etxarri hasta la plaza de los Fueros. Luego, el encierro seguía por la calle Caballeros, la Cruz y por Fausta Elorz hasta el cuartel. Y a la tarde el encierro sólo se hacía desde el cuartel a la plaza de los Fueros.
Las fiestas eran en septiembre, pero a los que trabajaban en el campo siempre les pillaba la recogida de algún fruto y, entonces, las cambiaron a las fechas de ahora, en agosto. Eso sería sobre los años 65 al 69. No me acuerdo bien.
El encierrillo se empezó hacer, más o menos, cuando se cambiaron de mes. Y los corrales eran de maderos, como los de la cuesta, y todos los años los quitaban los del ayuntamiento; hasta que los pusieron fijos.
Y antes no estaba el final de la cuesta con tierra como estos años, antes tenía unas piedras del copón. Como está por arriba, así estaba toda la cuesta.

(P) ¿SABES SI HAY ALGUN OTRO PUEBLO QUE TENGA UN ENCIERRO TAN PECULIAR COMO ÉSTE?
(R) Quisieron hacer en otros pueblos algo parecido, pero “na de na”. Este encierro es único en el mundo entero y no se puede copiar. Luego está el encierrillo, que en muchos sitios no se hace, y si lo hacen no es igual. Aquí puedes correr p’arriba y luego p’abajo.

(P) ¿RECUERDAS LOS NOMBRES DE MOZOS DE TU ÉPOCA QUE CORRIESEN EN EL ENCIERRO?
(R) ¿De mi tiempo? Chucho, Reta, Pituto, Pezuño, Ibarrola... Había más, pero la mayoría ya murieron. También había un cura que corría con sotana y todo, pero no me acuerdo de su nombre.

(Tres son los curas que se recuerdan corriendo en el encierro: don José, que era el más viejo, don Luis y otro muy querido en el pueblo, pues en él nació y se crió: don Juan José, de mote “Pichón”)


(P) ¿EN QUÉ PARTE DEL RECORRIDO TE GUSTABA CORRER?
(R) En la cuesta, desde la última curva hasta donde llegase. Era donde corríamos la mayoría, pues arriba corría poca gente.
¡Nos dábamos cada hostia! Total, igual que ahora. En eso no ha cambiado.


(P) APARTE DEL ENCIERRO DE FALCES, ¿CORRÍAS EN LOS DE OTROS PUEBLOS?
(R) Sí. En Larraga, que era con caballos y vacas, en Artajona, Peralta y, como no, en Pamplona.

(P) ¿CÓMO TE DESPLAZABAS EN TUS AÑOS MOZOS?
(R) Andando hasta que no tuve una bicicleta. Había días que nos hacíamos veintidós kilómetros. Y eso que los hacíamos por el monte.

(P) ¿ALGÚN PERCANCE SERIO?
(R) Una vez me rompí la paletilla, pero cornadas no; sólo trompazos y golpes.

(P) ¿Y NO TE ENTRARON DUDAS A RAIZ DE ESE PERCANCE?
(R) No, porque las hostias te las llevabas a todas horas. El que conoce este encierro sabe a que se mete y, como decimos aquí, sarna con gusto no pica.

(P) ¿CUÁNDO DEJASTE DE CORRER? ¿O SIGUES TRASTEANDO?
(R) Bueno, me pongo en el final de la cuesta, donde se pone mucha gente, en el rincón, y cuándo pasa la ultima vaca yo suelo salir para tocarla el cuerno. Algún día se volverá y me dará.
A los 56 dejé de correr por culpa del “Chucho”, que me dio un trompazo, y ya vi que no tenía edad para correr, pero poniéndome al final del encierro gozo mucho y me quito el gusanillo.

(P) ¿Y TIENES ALGUN HIJO QUE CORRA O HAYA CORRIDO EN EL PILÓN PARA SEGUIR CON LA TRADICIÓN FAMILIAR?
(R) Dos de mis hijos, pero tienen mas miedo que el copón. Silvestre, que es el mayor, corrió alguna vez el Pilón, pero no le gusta esta afición; y Luis lo mismo. Ellos corrían en el tramo de las piedras, en la curva de arriba y hasta la fuente de “Los Pajaricos”.

(P) ¿EN QUÉ SE DIFERECIAN LOS CORREDORES DE ANTES A LOS DE AHORA?
(R) Antes corría poca gente, y todos del pueblo. No como ahora, que corre mucha gente, y de los que corren casi la mitad son forasteros. Da igual de donde sean, pero sería bonito que los jóvenes de Falces se animaran a correr. Hay que animarles a que salgan más a las vacas.
Yo por que no puedo. ¡Si nooo...!

(P) ¿Y LA MANERA DE CORRER?
(R) Yo creo que igual, todos íbamos a lo mismo, unos pillaban y otros no. Menos gente, pero de la misma forma.

(P) ¿ENTRENABAS PARA LOS ENCIERROS?
(R) ¡¡¡No!!! Te parece poco lo que teníamos que hacer para poder ir a los sitios. Luego, como me gusta mucho cazar a la perdiz, pues me daba unas sobas cazando que cómo para entrenar.

(P) ¿USABAS ALGUNA ROPA ESPECIAL PARA CORRER?
(R) La misma que para trabajar, no como ahora que la gente se pone de todos los colores para salir en la televisión. O eso creo yo.

(P) ¿ANTES DEL ENCIERRO REZABAS, TENÍA ALGUNA MANÍA O SUPERSTICIÓN QUE CUMPLIR?
(R) No, en la vida. Pero lo del cántico me gusta. Aquí se empezó hacer sobre el 80, mas o menos. Fue uno que vive cerca de la cuesta y dijo: ¿por qué no podemos tener nosotros un cántico? Pues, hala. No te puedes imaginar lo que atrae, y como es muy bonito...

(P) APARTE DE CORRER EL ENCIERRO, ¿PARTICIPABAS DE ALGUNA OTRA FORMA EN LAS FIESTAS DE FALCES?
(R) Antes sacaba a los santos en procesión. Como soy muy alto me tocaba sacarlos a mí, pero no me importaba. Ahora ya no puedo, son muchos años.

(P) POR MI PARTE, UNA ÚLTIMA PREGUNTA: ¿QUÉ SUPONE PARA TI EL ENCIERRO DEL PILÓN?
(R) Este es el mejor encierro del mundo. No hay otro igual. Y supone fama para el pueblo, porque cuando se acaba el encierro el pueblo se llena de gente para los almuerzos en lo piperos y en los bares.

(P) ¿QUIERES AÑADIR ALGUNA COSA, JESÚS?
Que gracias por contar conmigo para esto. Ya verás cuando mis hijos lo vean. A mis años haciendo esto... (je, je, je).

(...)


Soy yo el que tiene que estar agradecido a Jesús Lacalle por su colaboración. Y lo que deseo es, primero, que por muchos años se siga poniendo ahí, en el rincón; y, segundo, que lleguen las fiestas de Falces de este año para darle un abrazo.

Y también quiero dar las gracias a dos compañeros y amigos de Falces. Uno de ellos es quien, prácticamente, ha realizado todo el trabajo de esta entrada: elegir al corredor veterano, realizar la entrevista y mandarme la foto. El otro amigo, charlando con él, me ha ayudado a centrar alguna idea, más que en esta entrada, en la de la semana anterior. Por ello, como muestra de agradecimiento a ambos, me veo en la obligación de darles las gracias públicamente, aunque sea sin citar sus nombres. Ellos ya me entienden.

31/7/09

Falces


Municipio de la Comunidad Foral de Navarra (España), situado a unos 60 kms. de Pamplona en dirección sur.

Vista de Falces con los restos del Castillo de los Moros en primer término.
Fuente: “pueblos-españa.org



Si hay un encierro del que se puede decir que es peculiar, espectacular y vertiginoso como ningún otro, ese es el “Encierro del Pilón”, el encierro de la localidad navarra de Falces.

El miedo se te mete en el cuerpo con sólo ver que el recorrido es una estrecha senda de montaña flanqueada por una pared rocosa a la derecha y un profundo barranco a la izquierda, lo que reduce de forma considerable la posibilidad de escapatoria del corrredor; y que, además de estrecha, esa senda es muy escarpada, lo que dificulta la realización de una carrera natural y fluida.

Todo eso antes de sentir la presencia en la espalda de una decena de vacas; por lo que, cuando estalla el cohete y toca correr, lo que viene a continuación es... ¡Increíble!


Historia

Existen varias interpretaciones respecto a la razón de la elección del nombre “Falces” para la localidad, y todas se remiten al término “hoces”, pero con distintas acepciones. Una teoría es la que asegura que está inspirado en las hoces agrícolas, dado el carácter de agricultores que siempre tuvieron sus gentes y que la voz latina “falcis” significa hoces o cuchillos corvos. Otra teoría mantiene que haría referencia a las hoces o desfiladeros que hay en su término. Y una tercera defiende que es debido a las hoces o meandros que dibuja el río Arga a su paso por la población.

Las pruebas sobre los primeros asentamientos humanos en el término de Falces hay que buscarlas en los restos arqueológicos encontrados, que van desde el neolítico hasta la época del dominio de Roma. A este último período corresponden las villas de romanas de San Esteban y Los Villares, que se datan en los primeros siglos de nuestra era.

Ocupada la región posteriormente por los musulmanes, esta zona al norte del Ebro fue lugar de enfrentamientos frecuentes, dominios alternos y continuas escaramuzas. El emir Muhammad I se dirigió contra la región en el año 860, adueñándose de varios castillos, entre ellos el de Falahsan (Falces). Reconquistado por Sancho Garcés, y sin que cesaran las escaramuzas, el castillo de Falces se convirtió entre los siglos X y XII en una importante posesión defensiva cristiana frente a la amenaza musulmana.

Incorporada la localidad al Reino de Navarra, es célebre el conflicto que tuvo lugar entre el rey Carlos II de Navarra y los falcesianos, debido a una rebelión popular por el pago de los fuertes impuestos a los que estaban sometidos. A la llegada del infante don Luis a Falces, la comitiva fue acosada y se vio obligada a huir, lo que conllevó posteriormente una fuerte represalia por los oficiales reales. En cambio, la villa gozó de una situación privilegiada durante el reinado de Carlos III, pues el rey pasaba largas temporadas en la localidad.

Las disputas entre los reinos de Navarra y de Castilla volvieron a otorgar valor defensivo al castillo de Falces, hasta que Fernando el Católico mandó sus tropas en 1512 a Pamplona e incorporó Navarra a la corona de Castilla. A partir de ahí, el castillo perdió su funcionalidad defensiva y entró en decadencia, lo que le condujo a su progresivo desmoronamiento y a finalizar con el aspecto que presenta hoy en día: un simple montículo de tierra, lleno de cuevas y galerías.

Fernando el Católico otorgó la villa a don Alonso Carrillo, naciendo así el Marquesado de Falces.

Tras su determinante pasado en anteriores siglos, la localidad fue perdiendo relevancia histórica a partir del siglo XVI. En el devenir de los años y de las centurias, la vida cotidiana de Falces sólo se verá alterada de forma fundamental por los episodios bélicos que fue sufriendo nuestro país a lo largo de su historia, siendo la Guerra Civil, por su intrínseco carácter fratricida, la que dejó peores recuerdos.

La agricultura siempre fue la actividad económica fundamental de Falces. Actualmente sigue siendo importante, pero la industria y el sector servicios han pasado a formar parte del motor dinamizador de esta localidad navarra.


Monumentos y arte

La iglesia de Santa María es el monumento de Falces de mayor importancia arquitectónica.

Fuente: “falces.org


La historia de su construcción es compleja. La configuración del edificio, con una gran nave, crucero y cabecera recta, es del s. XVI; pero en su construcción se aprovecharon elementos de un primitivo templo protogótico del s. XIII. El aspecto neoclásico que presenta actualmente la iglesia es debido a una remodelación del último cuarto del s. XVIII, y que fue ejecutada por un discípulo de Ventura Rodríguez llamado Ignacio Asensio.

Además de los retablos que alberga en su interior, hay que destacar la talla de Nuestra Señora de las Arcas (s. XVI), que hoy preside esta iglesia parroquial pero en su día fue la titular de una ermita ya desaparecida.


Excursiones

Turismo.- En la web del ayuntamiento de Falces se nos invita a conocer el pueblo dándonos dos opciones. Una ruta nos lleva por distintas calles y plazas de la localidad para poder recrearnos con las fachadas y balconadas de los palacios y casas blasonadas de algunas de las familias más ilustres de la villa. Un segundo recorrido nos propone salir del casco urbano y ascender hasta el monte que da cobijo al pueblo, para visitar la Basílica del Salvador del Mundo y gozar desde allí de unas inmejorables vistas de Falces; para la vuelta nos propone que nos acerquemos hasta los restos del Castillo de los Moros.

Ambas rutas las podéis consultar a través del siguiente enlace.

Naturaleza.- El visón europeo es, tras el lince ibérico, el carnívoro más amenazado de toda Europa, por lo que hay que considerar como un tesoro de la naturaleza el hecho de que el cauce del río Arga a su paso por los términos municipales de Falces, Peralta y Funes sea el hábitat de visón europeo con mayor densidad de ejemplares de toda Europa occidental.

Visón europeo (Mustela lutreola). Foto: Tiit Maran.


El visón europeo es un pequeño carnívoro mustélido semiacuático que habita en las zonas húmedas y cursos de agua. Mide entre 38 y 50 centímetros, pesa entre 300 y 1000 gramos, y es de color marrón uniforme, a excepción de dos manchas blancas en los labios.

Su presencia en la Península Ibérica se restringe a unos pocos cauces de Navarra, Comunidad Autónoma Vasca, La Rioja y Burgos, siendo la población del Arga la más alta de cuantas se conocen: 18 ejemplares por cada 20 kms.


Así pues, cuando visitéis Falces y paseéis por la ribera del río Arga, sabed que allí habitan ejemplares de visón europeo, y que su supervivencia depende de la conservación de su hábitat. ¡Cuidadlo, por favor!


El Encierro del Pilón

Fotografía cedida por Nieves Álvarez


La documentación que obra en el archivo municipal de Falces acredita que, cuando menos, en 1751 ya se compraban toros para lidiarlos, y que hasta 1915 los festejos se celebraron siempre con toros. Fue a partir de entonces cuando se empezaron a celebrar sólo con vacas.

Para no pasar por la vega del río, donde siempre podía haber agricultores, las reses adquiridas para las fiestas eran conducidas hasta Falces por el monte, por el antiguo camino de Lerín, que desemboca en el pueblo tras una estrecha y escarpada bajada conocida como la Cuesta del Pilón, ya que en ella había un pila que recogía el agua que manaba de una fuente.

Aunque siempre hubiera mozos que ladera arriba aguardasen la llegada del ganado, se cuenta que de antiguo la bajada por El Pilón no tenía mayor relevancia en el desarrollo del encierro, pues las carreras de los mozos no se producían en la cuesta, sino desde la entrada del pueblo en adelante.

Así, hasta que alguien (?), un año (?), se lanzó a la carrera por la Cuesta del Pilón delante de las reses. Esa iniciativa comenzó a ganar adeptos y, así, de forma espontánea, sin organización de ningún tipo, surgió una costumbre popular que fue evolucionando de forma natural y tomando arraigo.

No fue hasta finales de los años 60 del pasado siglo XX cuando se empezó a organizar y correr el “Encierro del Pilón” tal y como hoy lo conocemos.


Un encierro único por la especial orografía de su recorrido y que se programa para las fiestas patronales de Falces, que se celebran en honor de la Virgen de Nieva a partir del antepenúltimo fin de semana de agosto.



(NOTA: con esta bitácora no tengo fines lucrativos, por lo que ruego a los titulares de los derechos de autor de las fotografías publicadas que me permitan mantenerlas en esta entrada)

27/7/09

El simbolismo del toro



María Teresa Cobaleda Hernández, nacida en el seno de una estirpe de ganaderos, se doctoró en Filosofía por la Universidad de Salamanca con la tesis “La lidia del toro bravo, auto y trance de Esthética Originaria”.

El toro marca la vida de esta mujer, y lo hace desde el trance más original. De ahí su tesis doctoral y su libro "El simbolismo del toro - La lidia como cultura y espejo de humanidad".


La Corrida de Toros, tal y como hoy la conocemos, nace en el siglo XVIII, pero es consecuencia de un proceso cultural que se viene produciendo en nuestro territorio desde el Paleolítico. Y, para intentar descubrir la “Esthética Originaria” del arte taurino -la estética más espiritual, la más primaria, la más original-, Mariate Cobaleda nos ofrece con este libro un completo y riguroso trabajo de todo ese milenario fenómeno cultural que tiene como protagonista al toro:

Parte de las antiguas religiones taurinas, unas religiones agrícolas y solares que tomaron al toro como emblema sagrado. Incluye el estudio de un acervo importante de fiestas taurinas, populares y españolas, actuales y pretéritas. Analiza las distintas artes y la principales obras artísticas que han encontrado inspiración en la tauromaquia. Se aproxima al simbolismo de la lidia desde tres aspectos antropológicos, como son la dimensión ética, la carga erótica y el sentido religioso o sacrificial que lleva implícita la lidia.

Mariate Cobaleda nos presenta en esta obra al Toro como emblema de cultura y como detonante de cultura.

Título: El simbolismo del toro - La lidia como cultura y espejo de humanidad.
Autor: Mariate Cobaleda.
Edita: Biblioteca Nueva, SL.
Precio (aprox): 17,00 €.

21/7/09

La repugnante comercialización de un rito


La mayoría de los corredores de encierros suelen ir a los sanfermines, por lo que estas fiestas son propicias para la reunión con compañeros allegados, el encuentro con algunos que apenas ves durante el resto del año y, como no, la presentación de otros que no conocías anteriormente. Y, aparte de la “horita” anterior a cada encierro en Santo Domingo y el rato previo al encierrillo, si hay un momento especial para esas reuniones entre compañeros ese es el del almuerzo, pues facilita la charla amistosa y los comentarios.

Al principio hablamos sobre todo de la masificación y de la gran cantidad de “guiris” que en su primer y a veces único día de estancia en Pamplona deciden participar en el encierro desconociendo lo que es un toro, ignorando lo que es un encierro y sin tener ni idea de lo que es correr delante de una manada de seis toros bravos arropados de otros tantos cabestros.

¡Resulta incomprensible el atrevimiento de esta gente! Cualquier corredor de nuestro país que pisa esas calles lleva años forjándose en otros encierros; y, por otro lado, los españoles que no son corredores, como saben el peligro que tiene un toro, ni se atreven a permanecer en el recorrido. En cambio, estos insensatos se plantan un día en Pamplona y... ¡Hala! ¡Al encierro! ¡A courer los chouros espanioles! Y, si ya es malo que arriesguen sus propias vidas de esa manera, lo peor es que su forma de actuar en la calle supone un peligro para la integridad de los corredores que sí van a intentar lograr una carrera.

Tuve la fortuna de ser invitado por el presidente de una conocida sociedad gastronómica pamplonesa a un almuerzo muy especial que tenían en la sede, puesto que iban a asistir los Txistularis del Ayuntamiento y en la sobremesa interpretarían varios temas de su repertorio; como así hicieron, efectivamente. Pues bien, en ese almuerzo compartí mesa con Charles... pongamos Brown, por ejemplo, Charlie Brown, que es como él dice que suele hacer las reservas en los restaurantes españoles para que no se líen con su apellido. Un simpático y culto norteamericano cuya profesión está relacionada con el turismo y que acumula más de treinta sanfermines en su haber. Dada su nacionalidad y su cercanía al mundo del turismo, le pregunté por esa actitud en el encierro de los extranjeros que llegan por primera vez a Pamplona. Charlie me dijo que es por pura ignorancia e inconsciencia, y que nada se les advierte ni se les informa respecto al encierro en sus países de origen por parte de organismos oficiales, diplomáticos o en las mismas agencias de viaje.

Vender, vender y vender; esa es la consigna. Dinero.


A partir del trágico encierro del día 10, al margen de comentar en el txoko de unos amigos el infortunio del compañero fallecido, el tema central de conversación en los almuerzos a los que yo asistí en fue el morboso tratamiento de la noticia de ese día en los medios de comunicación; que, para remate, tuvieron una nueva oportunidad de explayarse el día 12.

Se puede decir que en este año 2009 se les ha visto el plumero a las cadenas de televisión. Han tenido la ocasión de retransmitir encierros en los que la sangre ha sido la triste protagonista y a fe que se han cebado con ella. Pero no sólo las dos que retransmitían el encierro en directo, todas han tirado del carrusel de imágenes impactantes, incluso en programas no relacionados con el encierro. Todo el día y en todo tipo de programas. Hasta en “La Noria”, que manda güevos.

A este respecto me soltó lo siguiente “er Juaqui”, el de Grazalema, mientras devoraba un plato de magras con tomate no sé qué día:

¡Me tienen contento loh de la tele! Cuando he llamao a mi Chon ma disho que m´an zacao un plano de la cara a toa pantalla, con una carita que parecía Jezucrihto orando en er Monte de loh Olivoh. No cé, cería cuando le ehtaba rezando a la Vihen der Carmen. Y digo yo: ¿pa qué me tienen que enshufá en la tele en ece momento tan íntimo pa mí? Y también digo yo: ¿por qué no le ponen a loh toroh una microcámara en la punta der pitón pa vé cómo ce mete pa´entro? Porque no cé ande vamoh a llegá con tanta farta de rehpeto. Y aquí no ce zarva ni la 1 ni la Cuatro ni la madre que loh parió a toh. Y eh que me enciendo con tanta mizeria humana... ¡¡¡Joé!!!

Pero no sólo han sido las televisiones las que han recurrido al morbo para tratar de incrementar sus ingresos. El Diario de Navarra no consiguió publicar en su portada del día 11 la foto de la trágica cogida del día anterior; la foto de los sanfermines 2009. Se la “arrebató” la competencia. Pero el día 13, tras las dos dramáticas cornadas del día anterior, se tomó cumplida “venganza” y nos obsequió con “dos tazas”: en portada una foto desgarradora de la cogida en el túnel de acceso al callejón y en contraportada otra más espeluznante de la cornada en Mercaderes. Y ambas a toda página... ¡para que se vieran bien!

¿Y qué decir de Mikel Urmeneta? Este chico, que va de superguay y que, tras monopolizar prácticamente el mercado de camisetas, va en busca de polarizar en su página de internet otros mercados que se generan en los sanfermines, ha tenido la ocurrencia de colgar en su web hasta “53 fotos 53” de la cogida del día 12 en la bajada al callejón. ¡Vaya vaya con el simpático muchachote! Lo mismo te vende una camiseta del encierro que otra en apoyo del P.E.T.A., y si, por un lado, se muestra muy sensible con todo tipo de iniciativas sanfermineras, especialmente con las alternativas, por otro no duda en tirar del carrete de seis fotógrafos para batir el record de fotos colgadas de una dramática cogida.

Es cierto que el encierro se desarrolla en una vía pública, que los corredores estamos en ella y que, por tanto, nos exponemos a que se publiquen ese tipo de imágenes. Pero... ¿Hasta dónde van a llegar los medios de comunicación? ¿Dónde está el límite? ¿Hay un límite realmente?

Yo les diría a los medios de comunicación que sí hay un límite; aunque hace muchos años que lo traspasaron ya. ¿Dónde? En la DIGNIDAD. El límite estaría en cómo tratarían esas imágenes los directores de cada uno de los medios de comunicación si el cogido, si el sangrante corneado, si el fallecido fuera su propio hijo o un ser muy querido (¡que Dios no lo quiera!). Tal y como tratarían en ese caso la noticia y las imágenes es como las deberían de tratar siempre, y estoy seguro que no sería como se ha hecho en este año. Pero, claro, mientras no se vean en ese trance:

Vender, vender y vender; esa es la consigna. Dinero.


Aquí todo el mundo va a sacar su tajada del encierro. La penúltima idea la tuvieron la empresa navarra Proevent y la vizcaína Virtualware que, bajo el asesoramiento de la gente que hay tras una web sanferminencierrera, han creado lo que ellos denominan el encierro virtual.

Dice la cara pública de todo ese proyecto que lo que pretenden es “recrear fielmente” el encierro de Pamplona para que todo aquél que nunca haya corrido en la vieja Iruña puede experimentar lo que viven los mozos al correr delante de los toros y, ya de paso, aprender. Dicho así, con el apoyo del Gobierno Foral y presentándolo en Fitur, suena muy bien. Pero...

¿Cuántos corredores “participan” en ese encierro virtual: los 4.000 que se calculan en el “real” durante el fin de semana o los 2.000 de los días laborables? Ni lo uno ni lo otro, figuras de corredores sólo hay 150.

¡Nos ha jodido! A un encierro real con 150 corredores me apunto yo.

¿Entre los corredores se recrea todo ese tipo de encontronazos tan propios de la carrera pamplonesa? ¡No! Las carreras son limpias.

¿Y dan cornadas los toros de ese encierro virtual? ¡Sí..., pero virtuales, claro! Cogidas que se solucionan sin pasar por el hospital, sin operaciones quirúrgicas ni puntos de sutura; cogidas con las que echar unas risas y, tras darle al Play, volver a empezar.

¡Maravilloso! Igualito, igualito que el encierro real.

Sin detalles tan propios del “real” como esos, este encierro virtual no puede servir para que pasen por él en sus países de origen los “guiris” que vayan a venir a Pamplona por primera vez con la intención de correr el encierro, porque si no aprenden ni lo más básico, como es que un toro puede matar, no pasa de ser un videojuego más que sólo sirve para:

Vender, vender y vender; esa es la consigna. Dinero.


En fin: un auténtico mercado. Una gran galería comercial en la que, por cierto, desde hace años se viene ofertando a los corredores la posibilidad de participar, ofreciéndoles tiempo de pantalla y, con ello, protagonismo. Y algunos, muy receptivos a ser localizados, no dudan en entrar en ese juego y poner su puesto de venta en ese zoco. Para hasta de eso se sirven los medios de comunicación para incrementar su negocio, porque no olvidemos que ellos son profesionales en la materia. Y, como resultado, al corredor le otorgan mucho más protagonismo que al auténtico protagonista de la carrera, que es el toro, personifican las carreras y el encierro lo convierten en una especie de reality show.

Será muy lícito todo y dirán que los tiempos que nos han tocado vivir son así, pero estos mercaderes se están sirviendo de lo que siempre ha sido un maravilloso rito popular para crear un espectáculo mediático. Y ahí, en los espectáculos, como hay oportunidad de negocio, siempre surgen seguidores de Mr. Burns, que sólo desean:

Vender, vender y vender; esa es la consigna. Dinero.

13/7/09

Grazalema


Municipio de la provincia de Cádiz, en la Comunidad Autónoma de Andalucía (España). Está situado a unos 120 kilómetros de su capital provincial en dirección noreste, en la Sierra de Cádiz, dentro del espacio protegido del “Parque Natural de la Sierra de Grazalema”.

... Grazalema ........ Fuente: “gambrinusbikers bttrinconada”, en Flickr.


La Virgen representa la dulzura y la maternidad, mientras que el Toro simboliza la bravura y el poder fecundador. Dos iconos de valores distintos que el pueblo de Grazalema exalta en una única celebración, logrando que ambos se conjuguen gracias a una peculiar simbiosis festiva.

Con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, que es el 16 de julio, Grazalema celebra en el inmediato fin de semana la “Velada del Carmen”. El Toro entra en escena al día siguiente: el “Lunes del Toro de Cuerda”.


HISTORIA

Hay indicios de actividad humana en la zona que datan tanto del Paleolítico como del Neolítico. Por otro lado, a unos kilómetros de la localidad, en la loma del Clavijo, hay vestigios de una villa fundada durante la época de la dominación romana, que habría recibido el nombre de Lacilbula y que tradicionalmente se viene considerando como origen del núcleo poblacional de la villa actual, al disgregarse los habitantes de esa antigua ciudad romana en pequeñas aldeas en tiempos de los visigodos.

Tras la invasión árabe en el año 711, esta zona de la sierra se incluyó en la Cora Takurunna con el nombre de Saddina, consolidándose definitivamente la población que ya estaba radicada en el casco urbano actual.

No fue hasta el año 1458 cuando la localidad y todos los enclaves árabes de la comarca fueron conquistados por Don Rodrigo Ponce de León al mando de tropas cristianas. Poco tiempo después, como compensación por los servicios prestados, los Reyes Católicos le otorgaron el denominado Señorío de las Siete Villas, entre las cuales estaba Grazalema, que por entonces aparece con la denominación Çagrazalema, lo que denota la raíz árabe que la caracterizaba tras siete siglos de dominación árabe.

Grazalema vivió una época convulsa durante los doscientos años siguientes por la problemática de los moriscos y las políticas de repoblación.

En cambio, la localidad viviría una época de gran esplendor desde finales del siglo XVII y hasta mediados del XIX gracias a sus industrias textiles de paños y mantas y debido a su estatus a nivel civil y religioso dentro de la comarca, lo que contribuyó a que su población llegase a alcanzar los 9.000 habitantes.

Durante la Guerra de la Independencia se libraron por toda la sierra de Cádiz numerosos enfrentamientos entre las tropas napoleónicas y los habitantes de la región, en lo que ha venido a conocerse como “guerra de guerrillas”. Y, posteriormente, durante el resto del siglo XIX surge por todo ese abrupto área el fenómeno del bandolerismo, con un nombre destacado por encima de todos en hechos y leyendas: José María el Tempranillo.

A mediados del s. XIX se vino abajo la industria de Grazalema y, con ella, su principal fuente de riqueza, debido a la decadencia económica de Cádiz por la caída del comercio colonial y, por otro lado, por la creación de nuevos centros industriales en Cataluña, principalmente, que estaban dotados de los últimos avances en maquinaria surgidos con la “revolución industrial” y, además, porque fueron los primeros en beneficiarse del ferrocarril.

Hoy en día, a las actividades tradicionales en las que siempre se ha sustentado la economía del municipio: agricultura, ganadería, el textil o los derivados lácteos, se ha unido la recuperación de la apicultura, la creación de piscifactorías y, sobre todo, la aparición de toda una serie de actividades económicas que tienen causa o se derivan del fenómeno del turismo, que es su fuente de ingresos fundamental.

Una curiosidad es que Grazalema está entre los municipios más lluviosos de toda la Península. El pluviómetro de Grazalema recoge en torno a los 2.100 mm de precipitación media anual. La causa proviene de la descarga en forma de lluvia del agua que se condensa al enfriarse por elevación los vientos húmedos procedentes del Atlántico tras chocar con su sierra.


MONUMENTOS Y ARTE

... Nuestra Señora de la Aurora ... Fuente: “maciej_clubfoto.lu”, en Flickr.


La Iglesia de Nuestra Señora de la Aurora (s. XVIII) es el monumento más importante de Grazalema.

Es un templo de estilo neoclásico, de planta centrada con forma octogonal y cubierta con cúpula de tambor. Del exterior destaca visualmente su cimborrio cubierto con tejas. Su sencilla fachada, rematada por espadañas, presenta un paramento liso con pilastras en las esquinas como único elemento decorativo, además de una portada de medio punto con columnas laterales que sostienen un frontón partido, en cuyo centro se alza una pequeña hornacina.

Los interesados en este apartado de monumentos de Grazalema pueden ampliar la información pulsando el siguiente enlace.


EXCURSIONES

Naturaleza.- Uno de los espacios protegidos de mayor valor ecológico de Andalucía es el Parque Natural de la Sierra de Grazalema, declarado en 1977 Reserva de la Biosfera por la UNESCO. En sus 51.695 hectáreas crece una vegetación de tipo mediterránea, con alcornoques, encinas, quejigos y bosques de ribera; pero la joya más apreciada del Parque es el “pinsapo”, una especie de abeto que es una reliquia de los bosques de la Era Terciaria.

Abies pinsapo ... Foto de Ana Retamero Olmos, en “miradanatural.es


Respecto a la fauna, destacan herbívoros como la cabra montés, el ciervo o el corzo, depredadores como el meloncillo, la nutria común, el zorro o la jineta, rapaces como el alimoche, el águila pescadora o el águila real, y todo ello junto con una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa.


Turismo.- El circuito turístico más conocido de la provincia de Cádiz es el de la “Ruta de los Pueblos Blancos”.

Fuente: “cadiz.costasur.com


El blanco de la cal de las fachadas de las casas es el nexo común de esta ruta que te lleva por pueblos de la comarca de la Sierra de Cádiz, en un recorrido de excepcional belleza que se puede realizar en base a excursiones cortas e individualizas o bien siguiendo un circuito.

Pulsad el siguiente enlace para obtener una mayor información.


EL TORO DE CUERDA DE LA VIRGEN DEL CARMEN


Después de haber tenido el ganado pastando en otros prados, los ganaderos volvían a Grazalema con sus reses hacia mediados de julio y, al tiempo que herraban las más jóvenes, los habitantes de la población aprovechaban para ver los toros y, si surgía la oportunidad, intentar algún tipo de suerte o juego con ellos. De ese modo tan espontáneo es como se cuenta que surgió en Grazalema un rito popular con toros atados con una cuerda corriendo por las calles.

Sería en el siglo XVIII cuando los monjes Carmelitas Descalzos crearon en la localidad una hermandad en honor a la Virgen del Carmen y, a cambio de financiar el rito taurino popular, lo fijaron en el día de su festividad, que se celebra, precisamente, a mediados de julio: el día 16. Así, el festejo taurino popular de Grazalema pasó a ser el Toro de la Virgen del Carmen.


Tras esa decisión surgió una problemática: al ser un toro encordado y, por tanto, al poderse controlar sus movimientos, se procuraba que el festejo se celebrase sólo por la parte más alta de Grazalema, que es donde estaba sito el convento de los Carmelitas Descalzos, y surgió una rivalidad entre los habitantes del barrio alto -con su hermandad de la Virgen del Carmen-, y los vecinos del barrio bajo -con sus propias hermandades, especialmente la de la Virgen de los Ángeles-, celebrando cada barrio sus propias fiestas y disfrutando en exclusiva de los toros que adquirían.

Sólo cuando los Carmelitas Descalzos dejaron de financiar el festejo, a raíz de la decadencia económica acaecida a partir de mediados del siglo XIX y las medidas desamortizadoras de los bienes de la Iglesia y las órdenes religiosas, ambos barrios acordaron costear el rito taurino de la festividad de la Virgen del Carmen, pero a cambio de que la carrera del Toro pudiese discurrir tanto por el barrio alto como por el barrio bajo de Grazalema, tal y como ha llegado a nuestros días.

(NOTA: Con esta bitácora no tengo fines lucrativos, por lo que ruego se me permita mantener las imágenes publicadas. No obstante serán eliminadas si así me lo solictan los propietarios de los derechos de autor)