(Toro de la ganadería José Arriazu e Hijos - Cedida por AMICASNA)50 ...................... Total de votos
37 ... 74,00 % ... Sí
13 ... 26,00 % ... No
Soy consciente de que en estas encuestas se emite una cantidad de votos insuficientes para que sus resultados puedan representar a la totalidad de la afición. Ni tan siquiera al colectivo de los corredores de encierros. Pero a mí, personalmente, la encuesta me ha servido para conocer la opinión de quienes soléis entrar por esta bitácora de una forma más o menos habitual.
Y, por supuesto, también me va a servir para, aprovechando la inclusión de su resultado final, volver a hablar de la casta Navarra una semana más, mandar mi ánimo a los ganaderos dedicados a la cría de reses con este origen y mostrar mi apoyo a todos aquellos que trabajan por la recuperación de una de las históricas castas fundacionales del toro de lidia y, por tanto, por la conservación, cuando menos, de la variabilidad genética actual de nuestro campo bravo.
Enviado, pues, ese ánimo a unos, ese apoyo a los otros y mi aplauso para todos, voy a exponer las razones que me llevaron a votar por el “SÍ” en la encuesta.
Hablando en un ámbito más global, no sólo en el de los sanfermines, soy partidario de la recuperación para la lidia de los toros de casta Navarra, pues es una de las que conforman la raza del toro de lidia y deseo ver el comportamiento en los ruedos de ganaderías de todas las castas y encastes. Al margen, soy de los que opinan que los toreros –los que tienen posibilidad de elección, lógicamente; es decir: las primeras figuras del escalafón- deberían medirse a lo largo de la temporada a todo tipo de corridas de toros.
Pero la pregunta de la encuesta la dejé constreñida a la contratación de una ganadería de casta Navarra para los sanfermines. Y lo hice así por la específica denominación de “Feria del Toro” que tiene el ciclo taurino pamplonés y por su particularizada idiosincrasia. Y ahí, desde mi punto de vista, entran más factores a analizar.
Cuando en 1959 se creó oficialmente la denominada “Feria del Toro” se hizo para cambiar la filosofía que hasta entonces venía teniendo su ciclo taurino, sustituyéndola por otra consistente en confeccionar una feria pensada en las ganaderías, que deberían ser prestigiosas y cotizadas, y que deberían acudir con toros que tuviesen peso y trapío. Una feria cuya importancia radicase en las ganaderías elegidas y no en los toreros que se enfrentasen a ellas.
Lógicamente, dada la situación en la que actualmente se encuentran las ganaderías de casta Navarra, no podrían tener cabida en ese ideal de serial pamplonés. Ni por prestigio ni por cotización ni por peso.
Pero hace años que la Casa de Misericordia no viene cumpliendo fielmente con aquella filosofía. La mitad de las ganaderías que se vienen anunciando cada temporada están pensadas única y exclusivamente para abrir la puerta de los sanfermines a las primeras figuras del escalafón. No se contratan tanto por el prestigio o cotización que pudieran tener esas ganaderías, sino porque son las que aceptan torear determinados toreros; además, curiosamente, siempre suelen ser de encaste Domecq o derivados de él.
En la web “feriadeltoro.net” tenemos un artículo en el que se nos ofrece el acta de la Junta de la Casa de Misericordia que tuvo lugar con posterioridad a aquella feria del año de 1959, concretamente el 21 de julio, y ese acta termina con las siguientes palabras:
“Resumiendo: Toros excelentes de presentación y sin arreglo de pitones para los toreros valientes que deseen torearlos; y nada más”.
No se menciona en ese resumen a toreros de un determinado corte o puesto en el escalafón, se habla de “toreros valientes”; y para definir a los toros se utiliza la expresión “toros de excelente presentación”.
Pues bien, desde mi modesto punto de vista, la “buena presentación” no depende de los kilos, sino de lo bien rematado que esté el toro, lógicamente dentro de las características de su casta o su encaste; es decir: depende de su trapío. Y para valorar el trapío de un toro no existe un canon general, hay que partir de la procedencia de la res.
Por ello, dentro de mi abanico de posibles contrataciones para el ciclo taurino pamplonés, SÍ cabe la presencia de una ganadería de casta Navarra que esté bien presentada dentro de su específico tipo racial.
Al margen, siempre he pensado que en una denominada “Feria del Toro” deberían tener cabida la mayor cantidad posible de castas y encastes del toro de lidia, que no es justo ni equitativo que todos los años vengan la mitad de las ganaderías encastadas en Domecq, que se debería abrir más el abanico y... ¿por qué no a una ganadería de casta Navarra?
Pamplona es la capital de Navarra y si hay una ciudad que debería dar una oportunidad, o varias, a las ganaderías de casta Navarra esa es la vieja Iruña.
Pero esta sólo es mi opinión, que tiene la misma validez que las otras 36 que han votado en el mismo sentido. Y, por supuesto, tan válidas o más son las de los 13 votos que han optado por votar en sentido negativo.

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