19/7/10

TVE fracasa en los sanfermines 2010



Antes de anudarnos el pañuelico al cuello, ya se sabía que la oferta y la programación televisiva de los encierros de Pamplona de 2010 presentarían importantes diferencias respecto a las de anteriores sanfermines.

Así, era sabido que la oferta televisiva sería más pobre, única hay que decir; pues “Cuatro” había anunciado que no iba a retransmitir los encierros. Tras tres años de competencia con TVE, los datos de audiencias evidencian que los espectadores prefirieron mayoritariamente la retransmisión de los encierros de la “1”, por lo que la cadena generalista de Sogecable, que no entró a esta guerra por amor a los festejos taurinos populares precisamente, había decidido desligarse del encierro.

Una decisión que, al menos, conllevaba tres consecuencias de signo distinto: por un lado, los festejos taurinos populares perdían una nueva ocasión de obtener más espacio en el medio de comunicación con mayor seguimiento; como contrapartida, el encierro de Pamplona no volvería a sufrir el tratamiento personalista, frívolo y con tintes morbosos que ofrecía el equipo capitaneado por Manuel Molés; y, finalmente, con la huida de “Cuatro” con el rabo entre las piernas (tras haber irrumpido como elefante en cacharrería), la retransmisión de los encierros de Pamplona sería ofrecida únicamente por TVE, con el riesgo de acomodación y rigor que puede surgir por la falta de competencia.

Y algo de esto último es lo que parecía estar detrás del inesperado anuncio que hizo llegar la cadena pública respecto a su propia programación justo un mes antes del inicio de los sanfermines: Javier Solano no sería el encargado de la narración de los encierros.
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................Javier Solano.....................Foto: Calleja
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Javier Solano, natural de Lerín (Navarra), es el periodista que se había encargado de narrar los encierros de Pamplona para TVE en los últimos 22 años, desde 1988 hasta 2009, y casi todo ese tiempo lo hizo sin aparecer en pantalla, utilizando únicamente su voz, al margen de su conocimiento de la carrera y su experiencia como corredor, lo que llevó a que sea conocido con el sobrenombre de “la voz del encierro”. Y es que veintidós años son muchos años. Por supuesto. Hasta tal punto que un gran número de los espectadores habituales del encierro pamplonés no conocieron otro narrador que no fuera Solano hasta la llegada de “Cuatro”, y ver el encierro por televisión para ellos (para todos ya) era sinónimo de seguirlo conducidos por la voz de Solano.

Ya el pasado año, en el 2009, el periodista y la cadena no acordaron las condiciones hasta el último momento, y puede que TVE se viera en la necesidad de negociar porque no quería perder la batalla de la audiencia con “Cuatro”; pero en el presente año el ente público no aceptó las pretensiones de Solano, que según ha declarado él mismo era un plus a su sueldo habitual que suponía un 0,01% del presupuesto total de la cobertura del encierro, y la dirección de la cadena decidió prescindir de sus servicios y buscarle un sustituto. Total: el éxito de audiencia estaba asegurado independientemente del resultado del cambio, pues no había cadena rival en esta edición.

Para sustituir a Solano, TVE eligió a Patxi Cervantes, un profesional de la radio que se encarga habitualmente de realizar retransmisiones deportivas y que también cuenta con experiencia en la narración del encierro para las ondas. Con el objetivo de arropar al periodista pamplonés en la conducción del programa desde el set de televisión, el ente público optó por incorporar a Pilar García Muñiz, que repetiría por tercer año consecutivo en esa labor, y a José Antonio García, “Ciudadano García”, nuevo en estas lides y sin ningún conocimiento de los encierros. Además, el equipo se completaría con cuatro reporteros a pie de calle: Mavi Doñate, Elena Sánchez, Ana Valencia y Fernando Roncal.

Si a los gastos que conllevan la contratación de ese numeroso equipo de profesionales sumamos el del alquilar de una oficina del edificio de Telefónica para montar el set de TVE en un lugar de privilegio, dadas sus vistas al último tramo de la calle Estafeta, la pregunta que surge es obvia: ¿la razón para relevar a Javier Solano de la narración del encierro fue el montante del plus que solicitó o es otra que TVE nos ha ocultado?

Y, lógicamente, a la vista del cambio, la gran duda surgió en todos los foros: ¿Patxi Cervantes y el resto del equipo de presentadores conseguirían estar a la altura del listón dejado por Javier Solano?

La respuesta la obtuvimos desde el primer día de emisión del programa y se fue confirmando jornada tras jornada: NO. La calidad del programa de TVE de este año 2010 ha sido muy inferior a la que había atesorado históricamente. Es más: me aventuraría a decir que si “Cuatro” hubiese retransmitido los encierros este año habría logrado mayor audiencia que la “1”.

Los aportes de información y conocimientos ofrecidos por Patxi Cervantes en cada una de las retransmisiones se limitaron a la lectura de unas simples notas sobre los toros, nombre y pelaje, y alguna que otra referencia al historial sanferminero de las ganaderías. Respecto a la narración del encierro, el nuevo presentador nunca fue más allá de contar parte, que no la totalidad, de los hechos evidentes a la vista de las imágenes repetidas de la carrera, pero en ningún momento logró guiar al espectador para que se percatara de los incidentes y percances que escapan incluso a las tomas centradas y nítidas de las cámaras (faltaron esas típicas frases de Javier Solano cuando decía: y ahora, cuando cambie el plano, fíjense como ese toro que va por delante mirará a su derecha y... o como ese corredor va a salir rebotado de la pared y...).

Ahí se notó que Patxi Cervantes no ha corrido un encierro en su vida; al contrario de Javier Solano, que cuenta con amplia experiencia como corredor. Y no es que ese dato sea determinante para ser un buen conductor de este programa, pero sí que es cierto que los corredores sabemos ver en pantalla detalles que se escapan a los no iniciados: lo que puede ocurrir, lo que se puede estar fraguando en la carrera y el por qué de lo que finalmente ha ocurrido. Al fin y al cabo, esa es una de las virtudes del corredor cuando está a pie de calle y con menos ángulo de visión: mirar, mirar y mirar... y saber hacerlo.

Y a todas las carencias que demostró Patxi Cervantes se las une el factor de que no supo dar a sus intervenciones un ritmo y un hilo narrativo que ofreciera a su participación dinamismo, coherencia, esquema y cuerpo. Y, lo que es más grave para un comunicador, utilizó un tono frío, sin vibración, y usó una terminología pobre y en ocasiones hasta errónea.

No puedo dejar de comentar que, desde mi punto de vista estrictamente personal, me resulta lamentable que fuese precisamente Patxi Cervantes quien en uno de los programas pusiese más reparos a la iniciativa que está realizando un corredor para la recuperación de los encierros txikis en Pamplona. Si el periodista navarro es contrario a esa iniciativa, me parece perfecto; pero creo que, sabiendo quien iba a ser el entrevistado aquella mañana, la directora del programa debería haber asignado esa labor de objeción al “Ciudadano García” y que Patxi Cervantes en ese tema debería haber sido más comedido y menos beligerante.

En fin, que Patxi Cervantes patentizó que no es lo mismo narrar para la radio durante unos breves segundos los hechos más notorios que ocurren en un tramo del encierro, que sostener un programa de televisión durante más de una hora y en ocho días consecutivos; conseguir que el espectador esté durante todo ese tiempo pegado al televisor, que se aguante las ganas de ir al baño, a la cocina o de volverse a la cama para no perderse nada de lo que pueda salir en pantalla; dar una información plena de conocimientos y hacerlo todo ello de una forma vertebrada, con ritmo, dinamismo y... un buen tono de voz.

Hay quienes dicen que este año faltó la voz de Javier Solano en el programa de TVE; pero no faltó sólo "su voz", lo que realmente se echó de menos fueron sus conocimientos y su forma de transmitirlos.


Por supuesto, del “Ciudadano García” no hay nada que decir. Al fin y al cabo su aportación al programa fue nula. Se lo ha llevado crudito. Pero sí que hay que hacer mención a la labor de Pilar García Muñiz. A la presentadora se la notan sus carencias en cuanto al conocimiento del encierro y de la fiesta de San Fermín en general, pero tiró de su profesionalidad para auxiliar en la medida de sus posibilidades a Patxi Cervantes y conducir el programa con cierta dignidad. Eso sí: lo hizo a su estilo, al de su programa “España Directo”. Y, en el fondo, ese fue el formato que se dio al especial sanfermines 2010: una especie de “Encierro Directo”, al que se incorporó lo peor de cada “casa”: la personalización y las entrevistas a los corredores de “Cuatro” y la lupa de “Moncholi”.

Lógicamente, estas opiniones que dejo publicadas son propias. Comentadas en su tiempo en los almuerzos con los compañeros de turno. Y no faltará quien pueda pensar lo contrario. Pero cualquiera que lea los mensajes en los foros de internet, quien sepa escuchar las conversaciones de familiares, amigos y aficionados, así como todo aquél que haya acudido a almuerzos en los que se reúnen corredores deberá reconocer que la opinión mayoritaria de los telespectadores se decanta por sentir que en este año 2010 ha sido pésima la calidad del programa de TVE.
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Y no ya únicamente por la labor de los comunicadores. Es que, además, también ha sido criticable la labor de algunos de los cámaras, empecinados en cerrar planos y seguir siempre al par de cuernos que abre manada, sea de lo que sea, toro o cabestro; y, sobre todo, más criticable aún ha sido el trabajo de realización: malo en la conjugación de los cambios de planos cuando se fragmentaba la manada, y nefasto en la elaboración de las repeticiones, especialmente la final.

Tan torpe ha sido su trabajo que este año, cuando TVE ha suprimido los anuncios publicitarios (por favor: deberían haber indultado el del señor del bigote comiéndose un espárrago), al equipo de producción se les coló uno de esos corredores “expertos” en la entrevista en el set llevando publicidad en el polo que vestía aquella mañana. Por cierto: habrá que pensar que ese corredor no se acordó al vestirse de que tenía que ir a la tele (¿no sé si se ha captado la ironía?).


Los sanfermines 2010 no pasarán a la historia por la cantidad y gravedad de los heridos y contusionados en los encierros, a los que desde aquí deseo que “todos” se recuperen perfectamente, ni tampoco por cuestiones relativas a la masificación en las carreras o por detalles sobre la calidad de las mismas. Pero sí serán recordados porque fueron los sanfermines en los que España ganó el primer Mundial de fútbol y, centrándonos en la cuestión, porque fueron aquellos en los que Javier Solano dejó de narrar los encierros para TVE.

Nadie es imprescindible. Incluso hay que decir que Javier Solano tenía sus detractores. Yo mismo no comparto algunas opiniones y formas suyas. Pero TVE debería sopesar serenamente si es conveniente relevar a un comentarista especializado en un acontecimiento tan específico, denso y rico en matices como es un encierro; y, si quiere hacerlo, por la razón que sea, que busque un nuevo sustituto más solvente que el de este año. Y por favor: no personalicen las carreras. Menos “divinos”, o aspirantes a serlo, y más TOROS.
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Lagun
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6/7/10

¡Bendita locura!

.....Foto: AFP
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.....Imagen 3D: Proevent
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29/6/10

Los Divinos

........................ Oroz – http://www.latiradeoroz.es/


En el encierro de Pamplona, tradicionalmente, siempre se entendió que la participación era de carácter popular y colectiva, de ahí que la referencia a los corredores se hiciese de una forma genérica y que, para ello, se hablase de “los mozos”. Nunca, salvo desgracias, se hacían referencias a los datos particulares de los corredores y, de esa forma, no había lugar a ningún tipo de protagonismo personal.

En cambio, como a los toros se les atribuía el carácter de exclusivos protagonistas del encierro, era normal que en los periódicos y revistas apareciesen los datos concretos de sus nombres, sus números, sus ganaderías y sus procedencias, así como que las crónicas se centrasen en relatar el comportamiento de las reses en la carrera y que sólo vagamente citasen el de los mozos.

Mozos, sin indicaciones específicas de nombres, edades, naturaleza o profesión de cada corredor. Mozos, siendo irrelevante que esa masa la conformasen participantes habituales en el encierro, que no era lo más común, o participantes ocasionales, ya fuesen madrugadores empedernidos, trasnochadores impenitentes, comerciantes del mercado con su mandarra recogida a la cintura o domingueros con traje y sombrero en su día de asueto. Mozos, al fin y al cabo.

Y siempre fue así, tanto para el espectador en general como para los medios de comunicación. La locución tradicional que se empleaba por todos era la de “mozos y toros”. A modo de anécdota podría decir que tengo una revista de los años sesenta del pasado siglo XX (de la que desconozco su periodicidad, pero de la que guardo un número como oro en paño) que su cabecera es “Mozos y Toros” y que en ella no hay ni una sola alusión específica sobre la identidad de los corredores que aparecen en las numerosas fotografías que se muestran.

Pero en los años setenta surgió en España una nueva corriente periodística, más populista y en gran medida enfocada al logro de alcanzar un puesto alto en el ranking de ventas, que en lo referente a la información sobre el encierro de Pamplona comenzó a personalizar con nombres y apellidos a las figuras de los corredores, buscando satisfacer la innata curiosidad del ser humano, del lector, por conocer a aquellas personas que destacan en las distintas parcelas de la vida; en este caso, en el encierro.

Como abanderado de esa nueva corriente periodística y esa nueva manera de ofrecer información referente al encierro de Pamplona se puede señalar al periódico de tirada nacional “Diario 16”, cuyo primer número apareció en octubre de 1976. Posteriormente, y de forma paulatina, los periódicos de la capital navarra se fueron sumando a esa mueva tendencia y a esos nuevos modos periodísticos en relación al trato de los corredores del encierro en sus crónicas.

La lejanía en el tiempo hace que resulte difícil precisar las fechas, pero se puede decir que fue contemporáneamente cuando empezó a aumentar el número de fotografías del encierro que se publicaban en la prensa diaria, y también por entonces los fotógrafos profesionales descubrieron el filón de comercializar en sus estudios las imágenes del encierro que captaban con sus cámaras. Por otro lado, en el año 1982 comenzaron las retransmisiones televisivas en directo del encierro de Pamplona. Todo ello contribuyó a popularizar, además de sus nombres y apellidos, los rostros de una serie de corredores que destacaban en el encierro por sus carreras, especialmente de los que a diario aparecían corriendo delante de las astas en el tramo de “la Telefónica”, que era el que siempre tuvo una mayor cobertura mediática.

Con estos antecedentes, un año de la década de los ochenta se personó en Pamplona una periodista catalana y estuvo entrevistando a todos esos mozos que habían ido adquiriendo fama de ser excelentes corredores del último tramo del encierro. Y, en ese concepto de excelencia que ofrece el diccionario de nuestra lengua, la periodista calificó a todos esos corredores, en conjunto, como “los divinos”.

La expresión caló en la población y se comenzó a llamar “divinos” a aquel grupo de corredores que cada mañana destacaba por sus carreras en el tramo de “Telefónica” (años después, el grupo se iría disgregando y algunos de ellos pasaron a correr en distintos tramos de Estafeta). Eran, aproximadamente, una docena de mozos, generalmente vinculados con el deporte en su vida diaria, con una muy buena forma física, por tanto, y que abogaban por una concepción atlética del encierro, entre otras ideas.

A partir de entonces, y en un claro afán por aumentar el número de ventas, todos los días de encierro los periodistas buscaban obtener de los divinos sus impresiones sobre la carrera. Y, de forma inevitable, sucedió que a ese encono de la prensa se unió el hecho de que a una parte de los integrantes de dicho grupo parecía entusiasmarles la idea de ser entrevistados o, al menos, no ponían reparos en que lo hicieran. Así, en apenas unos diez o quince años, en los medios de comunicación se había pasado de hablar de “mozos”, en genérico, a tratar como figuras mediáticas a una serie de corredores con nombre y apellido, amén de fotografía expresa con su rostro.

Una de las consecuencias de todo ese proceso fue que, en cada “San Fermín”, y todos los días de encierro, aparecían repetidamente en los medios de comunicación las mismas opiniones de los mismos divinos, y que esas opiniones, a fuerza de ser repetidas año tras año, pasaron a convertirse en “doctrina ex cátedra” para la generalidad de los espectadores de televisión y los lectores de prensa, que nunca habían corrido el encierro y sólo tenían como referencia esas opiniones que continuamente escuchaban o leían.

En cambio, entre el colectivo de los corredores locales del encierro, en un principio, se dividieron las opiniones. Los divinos tenían sus defensores y sus detractores. Ahora bien, a medida que la presencia en televisión de algunos de los integrantes del grupo se fue haciendo repetitiva, esos divinos empezaron a ser considerados como tediosos y, hasta, odiosos para la generalidad de los corredores locales del encierro, pues no necesitaban que ningún “experto” les repitiera constantemente a qué hora se tenían que acostar en fiestas, cuándo se tenían que levantar, cómo tenían que calentar, si es que debían hacerlo, ni el modo en que debían correr delante de un toro. Ellos ya sabían muy bien lo que tenían que hacer; eran sus fiestas y era su encierro.

Además, como consecuencia de incidentes que se producían en carrera, entre los aficionados locales al encierro se fue generalizando la opinión de que el divino, con tal de coger toro y poder aparecer diariamente delante de las astas en las imágenes de televisión y en las fotos, era capaz de empujar y de dar codazos al resto de los corredores de su mismo tramo. Esa opinión se fue afianzando cuando se extendió el rumor de que, mediando precio, algunos corrían con camisetas que llevaban publicidad, por lo que forzosamente necesitaban aparecer corriendo ante las astas de los toros, aunque para ello tuvieran que practicar esos malos modos de los que ya les venían acusando.

Consecuentemente, el significado del término "divino" fue mutando y, de ser elogioso, pasó a convertirse en despectivo para la generalidad de los pamploneses y de los corredores locales del encierro, que consideraban que los divinos sólo tenían afán de protagonismo y, en algunos casos, de lucro.

En la actualidad, ya están retirados la mayoría de los corredores que conformaban aquel grupo, pero varios de ellos aún siguen corriendo el encierro a diario. Y, como ocurrió desde un principio, entre los que siguen en activo hay alguno que trata de huir de todo tipo de polémica y popularidad; pero hay otros que, en cambio, con su forma de actuar siguen alimentando la polémica.

El sentimiento que tiene la generalidad de la sociedad pamplonesa sobre estos mediáticos corredores resultó evidente en el año 2006, cuando se opuso frontalmente a que en el Monumento al Encierro, que por entonces estaba ultimando el escultor Rafael Huerta, apareciese la figura de un corredor con el rostro de uno de los divinos, concretamente el divino más famoso y, a la vez, el más aborrecido.

Un sentimiento que se ha ido labrando históricamente por las razones antes mencionadas y que en los últimos años había seguido fomentando con actuaciones como abrir una página web en la que, además de colgar sus fotos, publicitó la oferta de dar cursos para enseñar a correr el encierro; amén de dejar en la página frases para la historia como la de que el corredor es el verdadero protagonista del encierro. ¡Increible! Todo un ejercicio de antropocentrismo que choca frontalmente con la auténtica filosofía del encierro.
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Por ello, no debe extrañar (aunque yo no lo compartí) todo lo que ocurrió en la solanera de la plaza de toros de Pamplona la tarde del día 12 de julio del 2004, el día que dicho corredor resultó cogido por un “jandilla” que le propinó cinco cornadas.

Con todo, lo más preocupante no es que esa generación de buenísimos corredores que conformaron los divinos promoviese unas ideas y unas formas que, desde mi exclusivo punto de vista, son discutibles; sino que, a fuerza de ser repetidas y ensalzadas por los medios, esas ideas y esas formas calaron en una generación de niños de toda España que cada mañana de los sanfermines se sentaba frente al televisor para ver el encierro de Pamplona y que, inevitablemente, crecieron mamándolas, de forma que ahora son el “credo” de una gran parte de la actual generación de corredores de nuestros encierros.
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Lagun
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NOTA: El dibujo publicado es obra de César Oroz (http://www.latiradeoroz.es/), a quien tengo que agradecer públicamente que, sin conocerme de nada, me lo haya remitido desinteresadamente para que lo publique en esta bitácora. El dibujo es de 1992 y apareció publicado en el “Diario de Navarra”. Formaba parte de una serie de tipos sanfermineros titulada “Quién es quién en San Fermín”. Y, lógicamente, no podía faltar “el divino”.
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21/6/10

¡¡¡Ya falta menos!!!

¡Sí! Ya falta menos para los Sanfermines 2010. Concretamente, 15 días.

Entonces, alborozados, asistiremos al acto orgásmico del lanzamiento del Txupinazo. Y, que conste, con lo de “orgásmico” no me refiero al espectáculo que últimamente vienen protagonizando algunas chicas mostrando sus tetas a la abigarrada masa que se concentra en la Plaza Consistorial de Pamplona. Una vez que el cohete anunciador de las fiestas retumbe en los cielos de la vieja Iruña, habrá comenzado una “cosa singular”: las fiestas de San Fermín.

Será entonces cuando los guiris, especialmente, se dirigirán en dirección a la Navarrería para lanzarse desde la fuente de Santa Cecilia, o desde donde les deje la Corporación si es que la desmontan un año más. Otros, los más rezagados, grupos de curiosos y, sobre todo, algunos navarros románticos permanecerán en la Plaza para escuchar la Biribilketa de Gainza interpretada por La Pamplonesa y la Banda de Txistularis del Ayuntamiento de Iruña. Es el primer baile de las fiestas, el tradicional primer baile de los sanfermines, y esos románticos navarros no podrán evitar que se les ponga el vello de punta o, incluso, que alguna lagrima moje sus mejillas.

Habrán comenzado las fiestas de San Fermín, los sanfermines, unas fiestas sin igual, llena de tradiciones y contradicciones, como lo es la fecha en que se celebra o la supuesta vinculación del santo con Pamplona. San Fermín, el eje a nivel religioso, al que se honrará en las Vísperas Solemnes, con Riau-Riau, aunque sea alternativo; un San Fermín al que se venerará el día de su festividad con Procesión y Misa Solemne; un San Fermín que, como todos los santos, tal y como reza el dicho, también tiene su Octava.

Serán, oficialmente, nueve días de una continuada fiesta, en los que el PROGRAMA anuncia festejos para gentes de todas las edades y condición.

Yo, que nunca he dejado de tener alma de niño, asistiré a alguna de las salidas de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, e intentaré incordiar a algún Kiliki o algún Zaldiko para que me persiga hasta darme un vergazo. Y algún día me pasaré por la Plaza del Conde de Rodezno, para ver como se divierten los niños en sanfermines; por la Plaza del Castillo, para asistir al Desfile de Caballeros en Plaza; y por la Plaza de Santiago, para correr los Toros de Fuego. Porque ellos, los niños y los chavales, son el futuro de la fiesta.

Pero el presente es de la gente joven y, aunque yo ya ando un poco pasado de años, cada día me dejaré llevar por la marea que te arrastra a través de San Nicolás, de Jarauta, de Labrit, de Navarrería o de la calle Estafeta para emparejarme a unos katxis (a una australiana será difícil) y disfrutar de la música, ya sea enlatada o en directo. Katxis y música en las verbenas de Antoniutti o en las de las plazas del Castillo o de La Cruz, donde este año se gritará “¡Viva San Bertín!” (y no es un error); en los conciertos al aire libre en las plazas de Los Burgos o de Los Fueros, con mi colega, por muchas razones, Rosendo Mercado; y, como no, me echaré algún bailable de txistu y me dejaré arrastrar por las peñas al son de sus charangas. Hasta caer derrengado.


Los sanfermines, en los que algún día trataré de ir de “fisno” y, para ello, buscaré que un socio me pase una invitación para poder entrar en el Casino Principal y marcarme el mañanero Baile de La Alpargata; luego, al mediodía, asistiré al sorteo en la Plaza de Toros y, quizás, con un poco de suerte, al día siguiente salga en las páginas de ecos de sociedad de los diarios navarros junto a algún famoso; y por la tarde a los toros, a la sombra, claro, a beber champagne y disfrutar con la corrida.

Pero eso será sólo un día. El resto, la inmensa mayoría, serán jornadas de almuerzos con los amigos, de poteo por “lo viejo”, de tendido de sol, de kalimotxo y, ¿quien dijo toros?, de entonar la sintonía de Eurovisión, cantar “El Rey”, “La Chica Ye-Ye”, el “No hay tregua” de Barricada... y lo que se tercie. Serán jornadas en las que al paso por la calle Olite dudaré entre concentrarme en la bebida o en las camareras que sirven en sus terrazas. Serán noches en las que me dejaré engañar por algún vendedor ambulante para colocarme cualquier gorro, gafa u otro adefesio, y disfrutar de la fiesta en la calle. Serán, por fin, madrugadas en las que habrá que entonarse con unos churros de la Mañueta para, después, poder seguir de fiesta al son de las dianas de La Pamplonesa.

¿Y así nueve días? Será difícil resistirlo.

Alguna mañana habrá que salir de Pamplona para poder desconectar de tanta vorágine festiva. Y, por ejemplo, una buena idea es acercarse a conocer el bello pueblo medieval de Ujué, a 53 kilómetros de Pamplona y a tan sólo 20 de Tafalla, con sus estrechas y pronunciadas calles, que te conducen en todo lo alto del pueblo al Santuario-Fortaleza de Santa María.

También, será reconfortante dedicar algún momento para dar en el mismo Pamplona algún paseo por sus jardines: la Ciudadela, la Media Luna, Antoniutti, la Taconera y puede que este año hasta me acerque al Parque Yamaguchi. Aprovecharé algún ratito para recorrer los rincones más entrañables de la vieja Iruña, como lo es la zona de la Plaza de San José, la Calle de Redín y el Rincón del Caballo Blanco. Y, ya, aprovechando, siempre será un placer visitar la Catedral de Santa María, el monumento más emblemático de la ciudad y el que conserva más tesoros histórico-artísticos, como su claustro gótico, que es la joya de la catedral y una de las cumbres universales del estilo gótico.

Y si alguien quiere conocer a los mocetones del norte, los sanfermines te ofrecen la oportunidad de asistir a torneos de deporte rural en la Plaza de los Fueros (los de sierra mecánica son la releche) y a partidos de pelota en el frontón Labrit (ya tengo una pelota firmada por Beloki y espero tener algún recuerdo de Aimar Olaizola, que creo que este año se ha lesionado de gravedad y no podrá participar).

Unos momentos de relax y de emoción para poder volver a la fiesta con energía, ya sea a cualquiera de los actos del programa oficial de fiestas, como cada noche lo son los Fuegos; ya sea a cualquiera de los alternativos, como lo es, por ejemplo, el Struendo de Iruña, que nunca se sabe qué día saldrá, pero siempre te terminas enterando.

Es lo que tienen los sanfermines, que es una fiesta total.


Y se dice, yo también lo pienso, que el acto más representativo de los sanfermines es el ENCIERRO. Y, por supuesto, ni iba a dejar de mencionarlo ni yo dejaré de asistir siempre que me sea posible. Lo que ocurre es que esta vez, como diría un amigo mío, pamplonés de pura cepa y gran corredor, lo he dejado para el final porque no deja de ser un acto más del programa de festejos y, al fin y al cabo, sólo viene a durar unos pocos minutos mientras que el día tiene veinticuatro horas de fiesta continuada.

Puede que tenga razón y, quizás, tratar de restarle importancia sea una de las formulas para intentar aliviar algunos de los males que sufre el encierro. Pero... ¿quién lo duda?... si hay algo por lo que muchos deseamos que pase pronto el año es por poder volver a correr el encierro de Pamplona.

Miércoles, día 7, Peñajara
Jueves, día 8, Cebada Gago
Viernes, día 9, Fuente Ymbro
Sábado, día 10, Dolores Aguirre
Domingo, día 11, Miura
Lunes, día 12, Victoriano del Río
Martes, día 13, El Pilar
Miércoles, día 14, Jandilla

Ese es el calendario de encierros de los Sanfermines 2010, y sólo cabe desear que las ocho carreras se culminen sin heridos de importancia, para que todos disfrutemos del encierro, de sus encierrillos al atardecer y de todos los actos de las fiestas.

Sólo así nadie podría faltar a aquél con el que se cierran: el Pobre de Mí. Ya sea en el oficial, que tiene lugar en la Plaza del Ayuntamiento, ya sea en el Pobre de Mí Alternativo, que “El Guti” dirige cada año en la Plaza del Consejo.

Y, como el que no tiene más fiestas es porque no quiere, ojalá que este año también se vuelva a correr el día 15 el “encierro de la villavesa”, y que resulte limpio y sin incidentes.

Pues, señores, para todo eso: ¡YA FALTA MENOS!

7/6/10

Cedillo del Condado


Municipio perteneciente a la provincia de Toledo, de la Comunidad Autónoma de Castilla – La Mancha (España). Está situado en la comarca de La Sagra, a unos 40 kilómetros de su capital provincial en dirección norte.


En La Sagra está muy arraigada la tradición de los encierros; y sus gentes, además de taurinos, son buenos anfitriones. Por ello, esta comarca situada entre los ríos Guadarrama y Tajo es una zona ideal para “ir de encierro”.

Los actuales reglamentos tienden a propiciar la desconfiguración de las tradiciones habituales que esta comarca tenía en materia de encierros. Pero, aún así, en su manera de concebirlos actualmente se advierten todavía unos usos que nos hacen ver que son lo que nunca deben dejar de ser: un Festejo. El acto festivo más esperado y deseado durante el año, y el que concita una mayor participación.

Uno de los pueblos de la comarca de La Sagra es Cedillo del Condado.


HISTORIA

La primera noticia que se dispone de la población de Cedillo es del siglo XII y no se tiene certeza sobre su posible origen. La única noción que se puede ofrecer es que su término municipal se ubica dentro del territorio de la Carpetania prerrománica.

Así, restos arqueológicos encontrados en poblaciones limítrofes y cercanas nos indican la presencia de carpetanos en la comarca, y posteriormente de su ocupación por los romanos y de la dominación que en ella ejercieron los árabes.

Tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, en el año 1085 la frontera cristiano-musulmana se situó en el Tajo y el territorio de Cedillo pasó a la corona de Castilla. La Sagra se repobló en conjunto para ocupar rápidamente toda esa zona que era fronteriza por entonces, aunque aún tuvo que sufrir oleadas de ataques musulmanes hasta que la frontera se desplazó más al sur.

Es a ese fenómeno repoblador al que debemos la primera noticia de Cedillo: la carta-puebla que en 1152 concedió el Conde Manrique de Lara, nominado como “Conde Amalrico”, lo que evoca abolengo visigodo. Cedillo aparece nominada en dicho documento como “Cidello” (que pudiera ser un diminutivo en lengua romance del vocablo árabe “Cid”, que significa “Señor”), y de la literalidad de su texto se desprende que ya debía existir la aldea con anterioridad, pero es ahí donde aparece mencionada por primera vez.

Cedillo vuelve a aparecer en un documento del año 1211 bajo la forma “Cidiello”, siguiendo una antigua regla de la fonética castellana. En dicho documento se dice que la iglesia de la localidad pertenecía a la Orden del Hospital, también llamada de San Juan de Jerusalén. Y posiblemente perteneciera a dicha orden todo el pueblo, pues en 1216 le otorgó fuero.

En fecha 10 de abril de 1445, el rey Juan II donó Cedillo (junto con otros lugares) a D. Pedro López de Ayala, hijo del canciller mayor de Castilla, convirtiéndose así en señor de Cedillo. Pocos años después, en 1487, un descendiente suyo también llamado D. Pedro López de Ayala vendió la villa a D. Hernando Álvarez de Toledo, que siempre fue un gran servidor de los Reyes Católicos y en recompensa recibió para su hijo primogénito el título de Conde de Cedillo, según cédula real del 3 de agosto de 1496.

Mantuvo Cedillo la condición de lugar de señorío hasta que a principios del siglo XIX se abolieron todos los señoríos jurisdiccionales. No obstante, hay que hacer constar que su titularidad pasó por distintas ramas familiares y que, incluso, hubo épocas en las que el título de Conde de Cedillo estuvo revocado.

Ese hecho de ser cabeza de condado fue determinante para que en 1916, cuando se reformó la nomenclatura de muchos pueblos de España para evitar coincidencias, la localidad recibiese el nombre que tiene en la actualidad: Cedillo del Condado.

El paso de la historia por la localidad no nos ofrece hechos de notoria trascendencia a nivel nacional; si bien, como todas, ha tenido que sufrir los desastres que conllevaron algunos episodios de epidemias sanitarias y los enfrentamientos bélicos de nuestra historia moderna. Respecto a su población, de los 520 habitantes que Cedillo podía tener al tiempo de las Relaciones Topográficas de Felipe II (1575), ha pasado a censar en la actualidad a unas 2800 personas. Unas gentes que tradicionalmente han vivido de la agricultura, pero que en las últimas décadas se han ido abriendo a las posibilidades que ofrece la industria y el sector servicios.


MONUMENTOS Y ARTE

Cedillo del Condado no tiene edificios artísticos de notoriedad. De la generalidad de las construcciones, sólo destacan la antigua casa palacio del los condes y el templo parroquial, que está dedicado a Nuestra Señora de la Natividad.

Se sabe que en el año 1211 ya existía una iglesia en Cedillo, y sobre ella, muy posiblemente, se debió construir la actual. Las obras comenzaron en 1584 y finalizaron en 1588. Su estilo debió ser mudéjar en origen, pero una serie de reformas le han ido dando el aspecto que presenta hoy en día. Entre ellas, cabe destacar la realizada entre 1714 y 1753, que fue sufragada en su mayor parte por D. Manuel González de Mesa, un señor natural de Cedillo que emigró a América y allí hizo fortuna. Igualmente, hay que reseñar la reforma llevada a cabo para la reparación de los daños ocasionados por la caída de un rayo en 1856.


EXCURSIONES


Cedillo del Condado carece de parajes naturales reseñables, pues se encuentra sito en una alta y despejada llanura que el hombre ha dispuesto preferentemente para la agricultura. Pero sí que resulta interesante conocer su comarca: La Sagra.

El término de Cedillo está dentro de la denominada Sagra Alta, que posee un bagaje cultural, etnográfico y gastronómico que merece conocerse, y para ello, a tan sólo un vuelo de perdiz sobre sus tranquilos campos de trigales, viñas y olivares, están sus pueblos, donde se alzan templos con esbeltas torres, donde aún se conservan típicas construcciones labriegas y donde, poco a poco, se van descubriendo restos arqueológicos que nos dan cuenta del pasado de estas tierras. Para tener una mayor noción de esta zona, pulsad el siguiente enlace.

Y, como punto de partida de cualquier ruta por estos parajes, la ciudad de Toledo siempre ofrece al visitante su importantísimo patrimonio monumental, entre el que cabe mencionar a la Puerta de Bisagra, que es la que da acceso desde el interior de la ciudad a toda esta comarca de La Sagra.


FIESTAS DE SAN ANTONIO DE PADUA

Fotografía publicada por “JAM^2” en "Picasaweb"


El 13 de Junio, fecha dedicada a la advocación de San Antonio de Padua, es el Día Grande de Cedillo del Condado.

Sus gentes, tanto las que viven en la localidad como las que han debido salir a otras tierras, dejan sus obligaciones cotidianas para honrar a su Santo y celebrar su festividad con oficios religiosos, espectáculos musicales, deportivos, lúdicos y, como no, con encierros.

En el presente 2010, el programa de fiestas señala que en la madrugada del viernes 11 al sábado 12 tendrá lugar un encierro nocturno. Posteriormente, a las 09:00 de la mañana del mentado sábado 12, se correrá su tradicional encierro; y a la tarde, a las 19:30 un encierro infantil, para que en los más pequeños vaya prendiendo la llama con toros de sueño e imaginación.

¡Sí! Antiguamente, los mozos salían al campo para encontrarse con los toros, que venían pastoreados desde su finca, y para participar en su conducción hasta la plaza, cerrada al efecto con carros y estructuras de madera. Al día de hoy, esas formas tradicionales se han perdido, pero las gentes de Cedillo del Condado sigue conservando el mismo espíritu de antaño, que hacía del día de los toros un festivo "día de encierro”.


NOTA: Las dos primeras fotos de Cedillo, la panorámica y la de la iglesia, están tomadas de la web “esmipueblo.com/cedillo”; la imagen nocturna de la Puerta de Bisagra, de la web “toledo-turismo”; y la fotografía antigua de la plaza de toros de Cedillo, como ya he hecho constar al pie, está tomada de la galería que tiene colgada “JAM^2” en “Picasaweb”. Ruego a todo los propietarios de los derechos de autor que me permitan mantenerlas en esta entrada, pues con mi bitácora no tengo fines lucrativos.

31/5/10

Nuevo ideario taurino


La Ferida de San Isidro 2010 pasará a la historia como una de las peores de la historia o, directamente, como la peor.

Dos pruebas evidentes de la pésima calidad que han tenido los festejos celebrados son el triste balance final de cinco orejas cortadas y que el Jurado de los Premios Taurodelta, la empresa organizadora, haya decidido por mayoría declarar desiertos los premios al Triunfador de la Feria, al Torero Revelación y a la Mejor Faena.

Y lo peor de todo es que era algo esperado. En la "blogoesfera taurina" se criticaron los carteles de esta Feria desde el mismo día de su presentación y se vaticinó el desastre que finalmente se ha producido.

Por tanto, si es cierto, como se dice, que el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid aprobó por unanimidad la programación presentada por la empresa Taurodelta, todos los miembros de su dirección deberían ser cesados inmediatamente o, si tuvieran algo de dignidad, deberían presentar en bloque su dimisión.

Pero, sin duda, soy demasiado optimista. Estoy seguro que no ocurrirá ni lo uno ni lo otro, y que la Consejería seguirá adelante con el único punto de su ideario taurino: cobrar de la empresa adjudicataria el canon fijado con independencia de los resultados logrados.


Si el Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid es el responsable último de la programación de la Feria de San Isidro 2010, pues dicho organismo es el que debe aprobar la propuesta que se presenta por la empresa adjudicataria, es a ésta, a Taurodelta S.A., a la que hay que responsabilizar de la nefasta gestión de la Plaza de Toros de Las Ventas y de la contratación de los carteles.

Los carteles anunciados eran simplemente muy malos, fiados únicamente en la contratación del diestro José Tomás, no ya para la Feria de San Isidro, sino en su satélite de la Feria del Aniversario. Unos carteles que, dejando al margen la calidad, sólo estaban pensados para rellenar con el menor coste posible la gran cantidad de festejos que componen una feria que está pidiendo a gritos una reducción. ¡No hay toros ni toreros para tanto festejo! A la Feria de San Isidro no se debe traer a nadie para hacer méritos, esos hay que ganárselos en el resto de la temporada, que Taurodelta deja abonada a la desolación en los tendidos.

Es indignante que Manuel Martínez Erice, como empresario de la primera plaza del mundo, diga públicamente que le suenan a Prehistoria encastes como Veragua o Vega Villar; y, además, resulta irresponsable a la vista de los resultados obtenidos por las ganaderías contratadas, que en general ha sido descastadas.

Ahora bien: ¿alguien duda que la empresa Taurodelta S.A. pedirá el tercer año de prórroga al que tiene derecho para explotar (nunca mejor dicho) la Plaza de Toros de Las Ventas? ¡La pedirá! Está en su ideario taurino: la obtención del máximo beneficio económico con independencia de los resultados de su gestión.


Examen de conciencia deberían hacer los ganaderos de nuestro campo bravo. Es tristísimo comprobar como los auténticos ganaderos de reses bravas van desapareciendo, por el desprecio al que los someten empresarios del corte de los de Taurodelta, y como ha irrumpido en el sector una nueva generación de “vende-toros” (expresión con las que eran definidos la pasada semana por Rafael Cabrera Bonet en un artículo publicado en su espacio de la COPE), cuyo gran objetivo es verse anunciados junto a las figuras del toreo, buscando la comercialidad de su “producto” aunque sea a costa de llevar al toro bravo a su decadencia.


¿Qué decir de los toreros? Alguien se preguntará si aún queda alguno... y la verdad: alguno queda. Pero entre ellos no están, precisamente, ninguno de los que encabezan el escalafón. A las figuras les importa un carajo Madrid. Ya tienen la temporada hecha desde hace meses y la talega llena. Pero lo peor, con todo, es ver el conformismo y la mentalidad de muchos modestos y de la mayoría de los novilleros.


Sobre los presidentes de los festejos ("¿A quien defiende la Autoridad?"), veterinarios, veedores, etc. sólo cabe decir que es a ellos a quienes habría que sacarles el pañuelo verde.


Todo el entramado taurino está copado por personas que desprecian al Toro y al Toreo, y que han ido creando un nuevo ideario taurino cuyo eje se sustenta únicamente en las efímeras figuras del escalafón de toreros, en la estrellas que les proporcionan fulgor y dinero.

Pero no hay que olvidar a quien da cobertura publicitaria a todos este contubernio de figurantes: la prensa. La vergonzosa manera que tiene de tratar, de enjuiciar y de entender la Fiesta de los Toros se resume con el montaje programado para la denominada “Corrida de la Prensa”, en la que se permitió a las figuras contratadas que vinieran con sus dos “toritos” debajo del brazo y que se lidiaran sin respetar el consuetudinario criterio de su antigüedad.

“MundoToro”, que simboliza a ese sector en internet, proclamó en su web que tiene la solución a los males de la Feria de San Isidro: cubrir la Plaza de Las Ventas. ¡Manda güevos! La prensa oficialista, en general, lleva años empeñada con ese objetivo, aún sabiendo que atenta con su declaración como Monumento Histórico Artístico. Ya de paso, les propongo que en el proyecto de reforma arquitectónica que presenten incluyan la modificación del remate superior de la fachada del edificio, concretamente la placa de cerámica donde reza la inscripción “Plaza de Toros”, y que la sustituyan (como les propongo en la fotografía que encabeza este texto) por otra que es mucho más acorde con su ideario taurino: “Plaza de Toreros”.
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24/5/10

¿Periodismo puro y duro o morbo?


En la tarde del pasado viernes, 21 de mayo, se celebró en la Plaza de Toros de Las Ventas una de esas corridas en las que el toreo, visto desde la exclusiva perspectiva del lidiador, se nos presentó con sus dos facetas más definitorias. La cara de la moneda vino acuñada con el rostro de El Cid, que consiguió cortar una oreja y lograr un éxito con el que parece que pudiera salir de ese mar de brumas en el que últimamente estaba sumido. La cruz vino representada con la escena de la escalofriante cogida de Julio Aparicio, que en su intento de obtener el triunfo pudo encontrar la muerte y además de una forma espeluznante. Afortunadamente, el diestro ya ha comenzado una recuperación que, aunque será lenta, deseo que sea plenamente satisfactoria.

Dos noticias, dos momentos, dos imágenes que nos deben servir de medida para evaluar los criterios de selección y el tratamiento informativo de las noticias de ámbito taurino por nuestros medios de comunicación.

Al día siguiente, en los puntos de adquisición de prensa de la capital se podían observar las siguientes portadas de los periódicos que he logrado rescatar naufragando por internet:


Los cuatro diarios de información general con tirada nacional ofrecían como titular de portada frases alusivas a la situación político-económica que actualmente se vive en España. Ahora bien, para la foto de portada, El País, El Mundo y ABC obviaban esa temática de información política de ámbito nacional a la que habían dado mayor importancia en sus titulares y publicaban una foto con el instante más pavoroso de la cogida sufrida el día anterior por Julio Aparicio. El periódico La Razón fue el único que se decantó por no hacer referencia en su portada a lo sucedido esa tarde.

No cabe negar que esa imagen de la cogida de Julio Aparicio era noticia. Pero también cabe preguntarse si, periodísticamente hablando, era una imagen de portada o no. Con toda lógica, cada director tiene sus criterios de selección y a los particulares sólo nos cabe la oportunidad de mostrar nuestra opinión sobre esa decisión, ya sea a favor o en contra. Y seguro que las opiniones estarán muy divididas. Como muestra, sólo quiero recoger la opinión de dos periodistas de radio, es decir: dos profesionales de la información, que ese mismo sábado en sus respectivos programas calificaron la elección de esas fotos de portada como “periodismo puro y duro”, uno de ellos, y de “morbo”, el otro.

Mi opinión, sin ser del medio, como simple lector de la prensa diaria, es que estoy en desacuerdo con la decisión de llevar esa imagen a portada. La considero noticia, sí, pero sólo encuadrable dentro de su sección, no en portada. Y más aún cuando el mundo de los toros no suele ser casi nunca titular de primera página. De hecho, sobre el triunfo de El Cid aquella misma tarde no había la más mínima alusión en ninguno de los pies de foto de portada, que siempre suelen tener una mayor margen de explicación que el resto de los que se incluyen en páginas interiores.


Esto respecto a la prensa, pero...

¿Qué se puede decir de la retransmisión de Digital+ por televisión?

A Manolo Molés, como director del equipo, y a Digital+ se les ha vuelto a ver el plumero sobre cuál es su criterio sobre el tratamiento informativo cuando llega el momento de la cornada, de la sangre.

Una vez ocurrida la terrible cornada, Digital+ repitió las imágenes en distintas ocasiones: nada más producirse el percance, tras la muerte del toro, cuando terminó la operación del equipo médico de la plaza que dirige el doctor García Padrós y al final de la retransmisión del festejo (cuando menos). Y, por supuesto, en todas esas ocasiones encadenando una tras otra las distintas secuencias que habían captado cada una de las cámaras del equipo. De memoria me resulta imposible decir la cantidad de repeticiones que se llegaron a emitir a lo largo de la retrasmisión: veinte... treinta... cuarenta, quizás.

¿Era necesaria tanta repetición? ¿Justifica la labor informativa tal cantidad de repeticiones de la cogida que sufrió Julio Aparicio?


Llevado al mundo de los encierros, ese mismo tipo de tratamientos informativos los hemos vivido en repetidas ocasiones, como ocurrió en los pasados sanfermines del 2009 y con ocasión del encierro celebrado el 28 de agosto de 2005 en San Sebastián de los Reyes, en el que en un tapón que se formó a la puerta del coso se produjo una cornada prácticamente idéntica, puede que más grave incluso. En esa ocasión, para entresacar de la penumbra del callejón aquella espantosa imagen, Antena 3 no dudó en ofrecer en un círculo ampliatorio el plano de detalle de la misma.

¿Es todo esto periodismo puro y duro o morbo?


Lagun


NOTA: La foto que encabeza el texto la he obtenido de la web de Las Ventas, y capta una imagen de la tarde del 18 de mayo de 1994, con Julio Aparicio toreando en el día de su confirmación de alternativa a un toro de Alcurrucén al que cortó dos orejas y con el que logró una de su mejores faenas de su vida torera. ¡Mucha suerte, maestro, en su recuperación!
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