
Así, era sabido que la oferta televisiva sería más pobre, única hay que decir; pues “Cuatro” había anunciado que no iba a retransmitir los encierros. Tras tres años de competencia con TVE, los datos de audiencias evidencian que los espectadores prefirieron mayoritariamente la retransmisión de los encierros de la “1”, por lo que la cadena generalista de Sogecable, que no entró a esta guerra por amor a los festejos taurinos populares precisamente, había decidido desligarse del encierro.
Una decisión que, al menos, conllevaba tres consecuencias de signo distinto: por un lado, los festejos taurinos populares perdían una nueva ocasión de obtener más espacio en el medio de comunicación con mayor seguimiento; como contrapartida, el encierro de Pamplona no volvería a sufrir el tratamiento personalista, frívolo y con tintes morbosos que ofrecía el equipo capitaneado por Manuel Molés; y, finalmente, con la huida de “Cuatro” con el rabo entre las piernas (tras haber irrumpido como elefante en cacharrería), la retransmisión de los encierros de Pamplona sería ofrecida únicamente por TVE, con el riesgo de acomodación y rigor que puede surgir por la falta de competencia.
Y algo de esto último es lo que parecía estar detrás del inesperado anuncio que hizo llegar la cadena pública respecto a su propia programación justo un mes antes del inicio de los sanfermines: Javier Solano no sería el encargado de la narración de los encierros.
................Javier Solano.....................Foto: Calleja.
Ya el pasado año, en el 2009, el periodista y la cadena no acordaron las condiciones hasta el último momento, y puede que TVE se viera en la necesidad de negociar porque no quería perder la batalla de la audiencia con “Cuatro”; pero en el presente año el ente público no aceptó las pretensiones de Solano, que según ha declarado él mismo era un plus a su sueldo habitual que suponía un 0,01% del presupuesto total de la cobertura del encierro, y la dirección de la cadena decidió prescindir de sus servicios y buscarle un sustituto. Total: el éxito de audiencia estaba asegurado independientemente del resultado del cambio, pues no había cadena rival en esta edición.
Para sustituir a Solano, TVE eligió a Patxi Cervantes, un profesional de la radio que se encarga habitualmente de realizar retransmisiones deportivas y que también cuenta con experiencia en la narración del encierro para las ondas. Con el objetivo de arropar al periodista pamplonés en la conducción del programa desde el set de televisión, el ente público optó por incorporar a Pilar García Muñiz, que repetiría por tercer año consecutivo en esa labor, y a José Antonio García, “Ciudadano García”, nuevo en estas lides y sin ningún conocimiento de los encierros. Además, el equipo se completaría con cuatro reporteros a pie de calle: Mavi Doñate, Elena Sánchez, Ana Valencia y Fernando Roncal.
Si a los gastos que conllevan la contratación de ese numeroso equipo de profesionales sumamos el del alquilar de una oficina del edificio de Telefónica para montar el set de TVE en un lugar de privilegio, dadas sus vistas al último tramo de la calle Estafeta, la pregunta que surge es obvia: ¿la razón para relevar a Javier Solano de la narración del encierro fue el montante del plus que solicitó o es otra que TVE nos ha ocultado?
Y, lógicamente, a la vista del cambio, la gran duda surgió en todos los foros: ¿Patxi Cervantes y el resto del equipo de presentadores conseguirían estar a la altura del listón dejado por Javier Solano?
La respuesta la obtuvimos desde el primer día de emisión del programa y se fue confirmando jornada tras jornada: NO. La calidad del programa de TVE de este año 2010 ha sido muy inferior a la que había atesorado históricamente. Es más: me aventuraría a decir que si “Cuatro” hubiese retransmitido los encierros este año habría logrado mayor audiencia que la “1”.
Los aportes de información y conocimientos ofrecidos por Patxi Cervantes en cada una de las retransmisiones se limitaron a la lectura de unas simples notas sobre los toros, nombre y pelaje, y alguna que otra referencia al historial sanferminero de las ganaderías. Respecto a la narración del encierro, el nuevo presentador nunca fue más allá de contar parte, que no la totalidad, de los hechos evidentes a la vista de las imágenes repetidas de la carrera, pero en ningún momento logró guiar al espectador para que se percatara de los incidentes y percances que escapan incluso a las tomas centradas y nítidas de las cámaras (faltaron esas típicas frases de Javier Solano cuando decía: y ahora, cuando cambie el plano, fíjense como ese toro que va por delante mirará a su derecha y... o como ese corredor va a salir rebotado de la pared y...).Ahí se notó que Patxi Cervantes no ha corrido un encierro en su vida; al contrario de Javier Solano, que cuenta con amplia experiencia como corredor. Y no es que ese dato sea determinante para ser un buen conductor de este programa, pero sí que es cierto que los corredores sabemos ver en pantalla detalles que se escapan a los no iniciados: lo que puede ocurrir, lo que se puede estar fraguando en la carrera y el por qué de lo que finalmente ha ocurrido. Al fin y al cabo, esa es una de las virtudes del corredor cuando está a pie de calle y con menos ángulo de visión: mirar, mirar y mirar... y saber hacerlo.
Y a todas las carencias que demostró Patxi Cervantes se las une el factor de que no supo dar a sus intervenciones un ritmo y un hilo narrativo que ofreciera a su participación dinamismo, coherencia, esquema y cuerpo. Y, lo que es más grave para un comunicador, utilizó un tono frío, sin vibración, y usó una terminología pobre y en ocasiones hasta errónea.
No puedo dejar de comentar que, desde mi punto de vista estrictamente personal, me resulta lamentable que fuese precisamente Patxi Cervantes quien en uno de los programas pusiese más reparos a la iniciativa que está realizando un corredor para la recuperación de los encierros txikis en Pamplona. Si el periodista navarro es contrario a esa iniciativa, me parece perfecto; pero creo que, sabiendo quien iba a ser el entrevistado aquella mañana, la directora del programa debería haber asignado esa labor de objeción al “Ciudadano García” y que Patxi Cervantes en ese tema debería haber sido más comedido y menos beligerante.
En fin, que Patxi Cervantes patentizó que no es lo mismo narrar para la radio durante unos breves segundos los hechos más notorios que ocurren en un tramo del encierro, que sostener un programa de televisión durante más de una hora y en ocho días consecutivos; conseguir que el espectador esté durante todo ese tiempo pegado al televisor, que se aguante las ganas de ir al baño, a la cocina o de volverse a la cama para no perderse nada de lo que pueda salir en pantalla; dar una información plena de conocimientos y hacerlo todo ello de una forma vertebrada, con ritmo, dinamismo y... un buen tono de voz.
Hay quienes dicen que este año faltó la voz de Javier Solano en el programa de TVE; pero no faltó sólo "su voz", lo que realmente se echó de menos fueron sus conocimientos y su forma de transmitirlos.
Por supuesto, del “Ciudadano García” no hay nada que decir. Al fin y al cabo su aportación al programa fue nula. Se lo ha llevado crudito. Pero sí que hay que hacer mención a la labor de Pilar García Muñiz. A la presentadora se la notan sus carencias en cuanto al conocimiento del encierro y de la fiesta de San Fermín en general, pero tiró de su profesionalidad para auxiliar en la medida de sus posibilidades a Patxi Cervantes y conducir el programa con cierta dignidad. Eso sí: lo hizo a su estilo, al de su programa “España Directo”. Y, en el fondo, ese fue el formato que se dio al especial sanfermines 2010: una especie de “Encierro Directo”, al que se incorporó lo peor de cada “casa”: la personalización y las entrevistas a los corredores de “Cuatro” y la lupa de “Moncholi”.
Lógicamente, estas opiniones que dejo publicadas son propias. Comentadas en su tiempo en los almuerzos con los compañeros de turno. Y no faltará quien pueda pensar lo contrario. Pero cualquiera que lea los mensajes en los foros de internet, quien sepa escuchar las conversaciones de familiares, amigos y aficionados, así como todo aquél que haya acudido a almuerzos en los que se reúnen corredores deberá reconocer que la opinión mayoritaria de los telespectadores se decanta por sentir que en este año 2010 ha sido pésima la calidad del programa de TVE.
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Y no ya únicamente por la labor de los comunicadores. Es que, además, también ha sido criticable la labor de algunos de los cámaras, empecinados en cerrar planos y seguir siempre al par de cuernos que abre manada, sea de lo que sea, toro o cabestro; y, sobre todo, más criticable aún ha sido el trabajo de realización: malo en la conjugación de los cambios de planos cuando se fragmentaba la manada, y nefasto en la elaboración de las repeticiones, especialmente la final.
Tan torpe ha sido su trabajo que este año, cuando TVE ha suprimido los anuncios publicitarios (por favor: deberían haber indultado el del señor del bigote comiéndose un espárrago), al equipo de producción se les coló uno de esos corredores “expertos” en la entrevista en el set llevando publicidad en el polo que vestía aquella mañana. Por cierto: habrá que pensar que ese corredor no se acordó al vestirse de que tenía que ir a la tele (¿no sé si se ha captado la ironía?).
Los sanfermines 2010 no pasarán a la historia por la cantidad y gravedad de los heridos y contusionados en los encierros, a los que desde aquí deseo que “todos” se recuperen perfectamente, ni tampoco por cuestiones relativas a la masificación en las carreras o por detalles sobre la calidad de las mismas. Pero sí serán recordados porque fueron los sanfermines en los que España ganó el primer Mundial de fútbol y, centrándonos en la cuestión, porque fueron aquellos en los que Javier Solano dejó de narrar los encierros para TVE.
Nadie es imprescindible. Incluso hay que decir que Javier Solano tenía sus detractores. Yo mismo no comparto algunas opiniones y formas suyas. Pero TVE debería sopesar serenamente si es conveniente relevar a un comentarista especializado en un acontecimiento tan específico, denso y rico en matices como es un encierro; y, si quiere hacerlo, por la razón que sea, que busque un nuevo sustituto más solvente que el de este año. Y por favor: no personalicen las carreras. Menos “divinos”, o aspirantes a serlo, y más TOROS.
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Lagun
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