25/10/10

Vicente Blasco Ibáñez: “Sangre y arena”


Al contrario de lo que ocurre en nuestra poesía, donde a todos nos resulta fácil enumerar una larga serie de autores ilustres que en algún momento de su carrera se sintieron inspirados por el tema taurino, en la novela encontramos más dificultad para elaborar una lista de escritores célebres que cuenten en su obra con títulos cuyo eje esté inspirado en el ámbito de los toros.

Siendo cierto lo anterior, hay que decir que no son pocos los literatos españoles que cuentan con alguna novela de reconocido prestigio basada en torno al mundo del toro y de la Fiesta. Así, a modo de ejemplo, Vicente Blasco Ibáñez es el autor de una de las más importantes novelas de temática taurina de toda nuestra literatura: “Sangre y arena”. Y, si determinar que ésta es o no la mejor novela taurina de nuestras letras siempre puede quedar relativizado por la subjetividad, lo que sí se puede afirmar de forma objetiva es que es la que más ha contribuido a popularizar en el mundo entero nuestra Fiesta. Un hecho que, sin duda, se ha visto favorecido por sus varias versiones y adaptaciones cinematográficas.


Vicente Blasco Ibáñez (1867 – 1928)



Valenciano de nacimiento, la biografía de Blasco Ibáñez es una combinación de episodios en los que se conjugan sus tres grandes vocaciones: la política, la periodística y la literaria. Esas inclinaciones se fueron fusionando a lo largo de su vida e hicieron de él una persona de gran vitalismo, muy comprometida y un gran escritor.

Como político, además de sus iniciativas juveniles, obtuvo acta de diputado republicano por Valencia en repetidas ocasiones. Su actividad política fue tan intensa y radical que llegó a sufrir arrestos y destierros.

Como periodista, su realización más importante fue el diario El Pueblo. Un periódico que Vicente Blasco Ibáñez también utilizaría como instrumento propagandístico de su ideario político republicano y un elemento de formación cultural, al publicar en él obras literarias en entregas diarias y semanales. Este diario tuvo una gran popularidad en Valencia, donde ejerció una notable influencia desde su fundación, en 1894, hasta su desaparición, en 1939.

Y como escritor, que es la faceta que aquí nos ocupa, Vicente Blasco Ibáñez fue uno de los máximos representantes del naturalismo en la literatura española. A lo largo de su carrera se aprecia muy claramente la sucesión de sus etapas como escritor: novelas valencianas, sociales, psicológicas, americanas, de guerra, históricas, de aventuras... Entre sus obras más célebres cabe destacar “Arroz y tartana” (1894), “La barraca” (1898), “Entre naranjos” (1900), “Cañas y barro” (1902), “La bodega” (1905), “La horda” (1905), “La maja desnuda” (1906), “Los muertos mandan” (1909), “Los argonautas” (1914), “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” (1916)... y, por supuesto, en la que nos vamos a centrar aquí: “Sangre y arena”. Una novela, la única de su carrera, que es de temática taurina.


“Sangre y arena” (1908)


Aunque algunas de las versiones cinematográficas de “Sangre y arena” sí que pueden incurrir en los tópicos más folklóricos de las corridas de toros, hay que dejar sentado en primer lugar que la obra de Vicente Blasco Ibáñez no lo hace, y que es una excelente novela.

En primer lugar, porque tiene una gran calidad desde el punto de vista estrictamente literario. Blasco Ibáñez se muestra fiel a la escuela naturalista, imperante en los finales del siglo XIX, y nos presenta una obra con unas descripciones minuciosas y objetivas, con un estilo muy vivo y una notoria sensibilidad plástica.

En segundo lugar, porque el autor no se contenta con mostrar en la narración el capítulo más famoso de nuestra Fiesta, como es el de las corridas, sino que refleja todos sus ámbitos: la vida del toro en el campo y la de sus criadores, los ganaderos y los vaqueros; la animosa lucha de los aspirantes a ser toreros, forjándose de capea en capea; la triste existencia que sobreviene a los profesionales que en su carrera no logran alcanzar el éxito; la esplendorosa vida de los diestros que ven cumplido su sueño de ser figuras del toreo; la labor de los subalternos, apoderados, empresarios y otros profesionales y empleados ligados a la celebración de los festejos taurinos; las relaciones con personajes, masculinos y especialmente femeninos, que se mueven en el entorno de la Fiesta y sus protagonistas principales; y, como no, también quedan reflejados en la novela aficionados de todo tipo y el público, como masa, que acude a los festejos.

La inclusión de todo este heterogéneo conjunto de personajes, con intereses y sentimientos contrapuestos, conlleva que la novela ofrezca una visión de conjunto de la Fiesta que resulta muy rica en matices.

Y, sin ánimo de ser exhaustivo, en tercer lugar, porque la exposición de todo el intrincado mundo de los toros queda perfectamente enmarcada en un argumento de tinte melodramático, lo que permite a Vicente Blasco Ibáñez incidir en la interioridad de cada personaje y en su análisis psicológico. Una característica de la novela que marcó la época de su carrera en la que fue escrita: la de las novelas psicológicas.

Ahora bien, en “Sangre y arena” también se aprecian los rastros que van dejando sus anteriores fases como escritor, al reflejar la realidad social española, denunciando los males que aquejan a la nación, y al ofrecer un retrato de una región, en este caso, la andaluza.

Así, como ocurre con todas las obras literarias de importancia, “Sangre y arena” contiene una gran variedad de perspectivas y muchas posibles lecturas. Hay quien la ve como una descripción de la figura del héroe; hay quien la encuadra como una sociología del toreo; y también hay quien la define como una novela cuyo eje no es el del mundo taurino, sino el amor, aunque enmarcándolo, eso sí, en el ambiente de la Fiesta.


El argumento es sencillo, pero está elaborado con maestría. La carrera de un torero, Juan Gallardo, desde su fatigosos inicios, pasando por las épocas de esplendor y fama como máxima figura del toreo, la de su declive artístico y la del desprecio por el público, hasta su trágica muerte. Su vida como hombre, que pasa de ser un niño pobre a un personaje famoso y adinerado, rodeado de lujos y proclive a obtener fuera del matrimonio cuantos placeres carnales le facilita su posición. Y el choque entre ambas facetas: la pasión por el toreo que siente Juan Gallardo chocará brutalmente con el amor pasional por doña Sol, una atractiva mujer, caprichosa y voluble, que le seducirá para después rechazarlo como amante, provocando el desmoronamiento de la afamada carrera artística del torero y la ruptura de la relación matrimonial del protagonista con su fiel y abnegada esposa, Carmen. Y, siempre presente, el público: “...Rugía la fiera: la verdadera, la única...”


Recoge Andrés Amorós en su libro “Escritores ante la Fiesta” el siguiente testimonio del propio Vicente Blasco Ibáñez:

“Yo, que escribí la novela del toreo, gusto muy poco de las corridas de toros y de las gentes que en ella intervienen”.

Testimonios como éste, amén de los ideales políticos del escritor, llevan a afirmar a muchos que Blasco Ibáñez era antitaurino. Andrés Amorós, en cambio, dice en su obra antes citada que no resulta fácil precisar con exactitud hasta qué punto era, no ya antituarino, sino aficionado. Y es que, efectivamente, la lectura de “Sangre y arena” lleva a pensar que sólo un aficionado a los toros puede ofrecer esa perfecta y preciosista ambientación que tiene la obra, tanta profusión de datos históricos sobre el toreo, tan detalladas descripciones de algunos de nuestros cosos o las plásticas representaciones de lances y de faenas. Puede que todo ello sólo fuese producto de la minuciosa documentación que gustaban atesorar previamente los escritores del naturalismo. Puede que, no obstante esa riqueza taurina que nos ofrece, a Blasco Ibáñez le gustasen “muy poco las corridas de toros” y que, simplemente, no fuese aficionado a las mismas, pero cuesta creer que de todo un antitaurino proceda esta obra de arte de la Fiesta de los Toros. Pues eso es “Sangre y arena”.


Aunque Vicente Blasco Ibáñez no cuente más que con esta novela ambientada en el mundo de los toros, sólo por ella es suficiente para situarle en la cima de la literatura taurina.

Por ello este texto quedará encuadrado dentro de la sección “Toro y Artes” de esta bitácora; pero, al mismo tiempo, como tal clasificación viene dada por una única obra, también será encuadrado en la sección “Biblioteca”. Y, ahora, que ya queda poco para que finalice la temporada de encierros, os recomiendo encarecidamente su lectura.
.
Lagun
.
.
NOTA: Las fotografías de Blasco Ibáñez están tomadan de la web “Fundación Centro de Estudios Vicente Blasco Ibáñez”, a la que ruego que se me permita mantenerlas publicadas, pues con esta bitácora no tengo fines lucrativos.
.

13/10/10

Sobre el uso del CASCO en los encierros


Ya nos lo dijo un compañero en el almuerzo posterior a uno de los encierros de los pasados sanfermines: que varios corredores habían estado sopesando la posibilidad de usar casco protector, y que él, incluso, había empezado a mirar modelos.

Aquel día comentamos el tema; aunque, quizás, no tan ampliamente como merecía. Y es que, si bien tengo a dicho compañero como una persona seria y consecuente con lo que dice, no sé si los que estábamos junto a él en aquel almuerzo nos llegamos a creer del todo que, finalmente, llegaría a hacer lo que en ese momento nos estaba anunciando.

Mi sorpresa fue cuando me lo volví a encontrar en el encierro de Íscar con el casco ajustado a la cabeza. Y, claro está, lo que ya no me sorprendió fue verlo en SanSe con el susodicho protector. A él y, al menos, a otro compañero más.

Desde entonces, en varias ocasiones había tenido la tentación de dedicar a este tema una entrada; en la que yo, personalmente, tenía claro desde un principio que me manifestaría en desacuerdo con la decisión de correr encierros con un casco protector. Pero siempre desechaba la idea porque me imagino cuál es la razón que ha llevado a estos dos compañeros a tomar esa iniciativa y no sabía si debía abrir un debate al respecto.

Y es que hace dos años falleció uno de los miembros de nuestra cuadrilla como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico que sufrió al golpearse la cabeza en un encierro de Las Rozas; y este año, en Ciudad Rodrigo, otro compañero sufrió la misma lesión, a consecuencia de la cual permaneció muchos días con un cuadro de extrema gravedad que, en su caso, afortunadamente, logró superar.

Es fácil imaginar que estos sucesos nos provocaron reflexiones a muchos corredores, como seguro que fue el caso de estos compañeros que han tomado la decisión de empezar a usar casco. Las reflexiones, en cuanto que son personales, me merecen todos los respetos; pero esta decisión concreta me parece contraria a la esencia de nuestro rito taurino y, si es manipulada, podría dar lugar a alterar el concepto y naturaleza del encierro.


Mis dudas respecto a tratar este tema se disiparon al leer en el último número de La Talanquera la entrevista realizada a un buen amigo, un gran aficionado a los festejos taurinos populares y que es, además, familiar del corredor herido en Ciudad Rodrigo. En ella recomienda a todos los corredores que usemos casco en los encierros, y hace la siguiente reflexión:

“... si en muchos encierros OBLIGARAN a llevarlo, ..., todos esos que vienen de las fiestas no podrían entrar porque no lo llevarían, con lo cual la calle más limpia y segura...”

Independientemente de lo que cada uno pueda pensar respecto a la idea del uso del casco, en la hipótesis coercitiva que para todo el colectivo contempla esa reflexión es donde se muestra uno de los errores de la decisión unipersonal de emplearlo. Al leer esa entrevista, y esa reflexión, ya no tuve dudas de que era conveniente abrir el debate.


El encierro, históricamente hablando, siempre se ha definido como un festejo popular, en el que la participación de los corredores es libre y voluntaria.

Pues bien, cuando se hace mención a estas dos últimas notas características, la libertad y la voluntariedad, sólo suele ser para advertir que todo corredor debe asumir la responsabilidad que conlleva su decisión de participar en un encierro. Pero con ello sólo se hace referencia a las consecuencias de tomar esa decisión. Conceptualmente hablando, lo que significa definir la participación en un encierro como voluntaria y libre es que toda persona puede hacerlo siempre que así lo desee, que es una decisión personal y que el organizador no puede impedírselo a nadie (salvo en los que concurran circunstancias psíquicas o físicas que los incapaciten) ni imponer requisitos para permitirlo basados, entre otros detalles, en su vestimenta o en su equipación (salvo que puedan implicar un peligro añadido a su persona y al resto de los participantes).

Es por ello por lo que, a modo de ejemplo, el Ayuntamiento de Pamplona no ha dado el paso de exigir la vestimenta blanca y roja para correr en sus encierros, tal y como viene pidiendo un sector de corredores. Aunque el actual Consistorio también es partidario de esa opción, y de hecho promovió este año una campaña para recomendarlo, sabe que su imposición va contra la concepción histórica del encierro y que, además, carece de cobertura legal en su específico decreto foral para exigirlo.

Pero eso es lo que ocurre en Navarra. La competencia normativa en materia de festejos taurinos populares corresponde a cada comunidad autónoma y ya hay varios casos de reglamentos en los que, siguiendo la tendencia que se marcó en el de la Comunidad de Madrid, se ha sentado la base para que el encierro pueda dejar de ser voluntario y libre al establecer en su articulado la posibilidad de exigir la inscripción previa de los corredores. De ahí a fijar unos requisitos que deberán cumplir los participantes que se inscriban, como puede ser el color de la vestimenta o el uso del casco, sólo es necesario un bando municipal. En ese preciso instante se habría finiquitado con las notas características históricas de voluntario y libre.

Ese paso, afortunadamente, aún no se ha dado en España. Pero...

Gracias a que la retransmisión televisiva de los encierros de SanSe que realiza Antena 3 es manifiestamente mejorable, no ha trascendido a la opinión pública y a los medios de comunicación que este año hubo al menos dos corredores que usaron casco para correr en dichos encierros. Pero estoy seguro que, si estos compañeros lo utilizan en los próximos sanfermines, entonces sí que habrá imágenes televisivas de ellos en el programa especial que emita TVE1. Repetidas y con primeros planos. Del mismo modo, estoy seguro que esas imágenes provocarán la apertura de algún debate en dicho programa sobre la seguridad personal de los corredores. Y no me quiero imaginar la tendencia y la repercusión que alcanzarían esas imágenes en nuestras cadenas “amigas”: Tele 5 y Antena 3. Tampoco me quiero imaginar sus “debates”.

Si, al hilo de esas imágenes, “Telecirco” y “Dapena 3” se empeñaran en imponer el uso del casco por todos los corredores, no me cabe ninguna duda que muy pronto aparecería un ayuntamiento que, teniendo cobertura legal en su reglamento autonómico y con la excusa de aumentar la seguridad en sus encierros, estableciese la obligación de la inscripción previa y fijase como requisito el uso del casco para todos los corredores.

Todo un éxito: encierros donde sólo participan corredores preparados para ello, bien entrenados, expertos y todos con casco.


¿Qué será lo siguiente?

Tirando de ironía, o de ciencia ficción, yo propondría que los famosos pantalones de la marca deportiva A... “ACME” se fabricasen con una capa de kevlar para minimizar el riesgo de cornadas a los corredores de encierros. También sus camisetas. Y, ya puestos, en vez de esas antiestéticas chichoneras, que se implantara el casco integral.
.
.
Así, si todos los corredores de encierros nos presentáramos con un aspecto parecido a los “stormtroopers”, resolveríamos dos problemas de un plumazo: solventar por fin el asunto del anonimato en el encierro y minimizar todo tipo de lesiones. Lo seguiríamos apostando todo, pero sólo un poquito.


Lo más mágico, y dramático, de los rituales taurinos es que en cada uno de ellos se lleva a cabo una representación de la vida frente a la muerte, en la que el lidiador trata de superar ese reto con valor, con sabiduría... con arte, a ser posible; y los corredores de encierros, además, a cuerpo limpio.

En la actualidad, el Toro continúa manifestándose en el ritual del encierro como lo hacía antaño, como siempre lo ha hecho, y mi opinión es que los corredores también debemos presentarnos como siempre se hizo: sin artificios. Si no lo hacemos así, estaremos traicionando al Toro, pues él sí que nos lo da todo; estaremos desvirtuando el ritual, lo estaremos desnaturalizando. El rito habrá desaparecido para siempre y lo que estaremos interpretando será un papel en un mero espectáculo, en un show.
.
Lagun
.
.

Nota sobre los NOMBRES de nuestros compañeros. Como habréis podido comprobar, no he dado ningún nombre, y ruego que los que dejéis comentarios tampoco lo hagáis; ni tan siquiera los directamente implicados, a los que os pido que habléis en tercera persona, como si estuvieseis dando vuestra opinión al respecto.
.

4/10/10

El encierro en el Madrid de los Austrias. Recorrido por la calle Toledo.

Puerta de Toledo (1865). Foto de Laurent (Flickr: Galería de Nicolas1056).


En los anteriores capítulos de esta serie dedicada a los encierros por la villa de Madrid vimos, en primer lugar, el recorrido por la calle Mayor, que era el clásico, el habitual de la Villa y Corte; y, después, un recorrido alternativo por la calle de Alcalá que se utilizó, cuando menos, en 1626 y 1627.

Como se puede ver, la primera parte del título de los distintos capítulos de la serie es común, y reza: “El encierro en el Madrid de los Austrias”. Con ello, no me refiero tanto al hecho de que hasta ahora nos estemos remontando, cuando menos, al siglo XVII, época en la que en España reinaban monarcas de la Casa de Austria, sino más bien a que esos dos recorridos transcurrían (en el primer caso) o finalizaban (en el segundo) por el barrio que en la capital se conoce con el nombre de: el Madrid de los Austrias.

Y aclaro lo anterior porque en este tercer capítulo vamos a tratar de un tercer recorrido que se utilizó para la celebración de encierros que también transcurre por el Madrid de los Austrias, pero al que se recurrió en unos tiempos en los que en España ya reinaba la dinastía Borbón.


En el año 1749, reinando Fernando VI de Borbón, se erigió en Madrid la primera plaza de toros estable y de materiales permanentes. Estaba situada en unas eras próximas a la Puerta de Alcalá, entre las actuales calles de Claudio Coello, Conde de Aranda y Serrano, pegada prácticamente al Retiro. Lógicamente, a partir de entonces, el necesario y previo encierro de las reses que se iban a lidiar dejó de transcurrir por la calle Mayor.

No obstante, para algunas celebraciones solemnes de la Casa Real aún se siguió eligiendo la Plaza Mayor como escenario de algunas corridas de toros. Y, para ello, fue preciso llevar a cabo el encierro de las reses por un recorrido que culminase en dicho escenario.

¿Cuál fue el recorrido del encierro elegido para la celebración de corridas de toros en la Plaza Mayor en tiempos de los Borbones?

Al menos, en sendas series de festejos taurinos que se celebraron en la Plaza Mayor de Madrid en los años 1803 y 1833 el recorrido elegido para el encierro no fue el clásico de la calle Mayor, sino otro distinto que se habilitó para dichas ocasiones: la calle Toledo.



El rey Carlos IV determinó que en julio de 1803 se celebraran fiestas reales en Madrid por el matrimonio que había contraido el Príncipe de Asturias don Fernando de Borbón, que posteriormente reinaría con el nombre de Fernando VII. Y, entre otros actos, se programaron tres corridas de toros en la Plaza Mayor para los días 20, 22 y 27 (Francisco López izquierdo, en su libro “Plazas de toros de Madrid y otros lugares donde se corrieron”, hace mención a que hubo una cuarta corrida de toros el día 30 de julio).

Como quiera que en uno de aquellos actos la calle Mayor formaba parte del itinerario que seguiría el sequito real para desplazarse desde Palacio hasta la iglesia de Nuestra Señora de Atocha, se debió considerar que unas talanqueras podrían deslucir los adornos y composturas con los que había sido engalanada dicha vía, por lo que el Ayuntamiento de la Villa y Corte decidió cambiar el recorrido clásico del encierro de las reses que se iban a lidiar en aquellos días y habilitó otro distinto por la calle de Toledo.

Así consta en el Bando del Ayuntamiento para el desarrollo de los encierros de dichas fiestas, que fue dictado el día 16 de julio de 1803 y publicado dos días después. De su encabezado se desprende que aquellos encierros tuvieron lugar las noches de los días 19, 21 y 26, a partir de las doce; y en su articulado recoge las siguientes disposiciones:

"I.- Ninguna persona, de cualquier clase y condición que sea, estará desde las doce en adelante de cada una de las tres citadas noches en la calle por donde se han de conducir los toros, que será desde la puerta de Toledo hasta la Plazuela de la Cebada, y desde ésta, por la misma calle, a la Plaza Mayor, cuidando de retirarse todos a sus casas o habitaciones, sin salir a caballo ni a pie por esta carrera, ni con pretexto de aficionados, pues para hacer los encierros están nombradas las personas inteligentes que deben concurrir únicamente para que puedan verificarlo sin embarazarse.

II.-Absolutamente se prohíbe que en sus bocacalles, en los balcones y ventanas de las casas se saquen hachas encendidas ni otras luces, se den gritos, silbidos, ni haga ruido al tiempo de pasar el ganado, o se tiren palos o piedras, por la contingencia de que se extravíe o cause algún daño, procurando los padres de familia y amos de casa que sus hijos y criados estén recogidos en aquellas horas.

III.-A los inquilinos de los cuartos bajos y principales de todas y cada una de las expresadas casas y calles se encarga que a las 12 en punto de las mencionadas tres noches tengan cerradas las puertas de los portales; previniéndose como se previene a los vecinos de los otros cuartos y habitaciones superiores que no lo pueden impedir, porque de cualquiera contravención que haya en esto, se tomará seria providencia. Lo mismo han de observar los mesoneros y posaderos que se hallan comprendidos en las citadas calles.

IV.- Para precaver cualesquiera otros daños o perjuicios, particularmente si retrocediese el ganado, procurarán con todo cuidado los dueños de los perros de presa, lebreles, mastines y de cualquiera otra casta, tenerlos atados en sus casas, sin permitir que salgan con pretexto alguno; en el supuesto de que si se contraviniese a un mandato tan necesario en el caso, se procederá a lo que haya lugar.

V. - Los operarios que se queden en las expresadas tres noches para cuidar de los tendidos y puertas de la Plaza, como también los ministros de Justicia que estén de ronda para hacer observar estas prevenciones y demás que está mandado en el Bando de 14 de junio anterior, podrán colocarse en los citados tendidos, y los vecinos salir a los balcones de las casas sin bajar a ella, observando lo que va referido en cuanto a no sacar luces, dar gritos, silbidos ni hacer otro ruido, subsistiendo con absoluta necesidad la prohibición de fumar, encender yesca, y todas las precauciones contra el fuego que exprese el citado Bando.

Todas estas precauciones se observarán hasta que los toros se hallen encerrados en sus respectivos toriles, y los cabestros hayan salido de la población; y verificado que sea, los padres y amos prevendrán a sus hijos, criados y muchachos de sus casas que no suban a los toriles, ni se acerquen con palos o varas, por ser fácil introducirlas por las juntas de los maderos y tablas causando inconvenientes; y a fin de que ninguno alegue ignorancia se fija el presente, cuya observancia se celará por los ministros de mi Juzgado. Madrid, 16 de julio de 1803.- D. Juan de Morales.- D. Francisco de San Martín y Silice."


Por otro lado, para la Jura de la infanta doña María Isabel Luisa de Borbón como heredera de la corona (a la que accedería con el nombre de Isabel II), la Casa Real programó una serie de actos institucionales y determinó que se celebrasen unos festejos conmemorativos. Entre los primeros estaba la propia Jura, que tuvo lugar el 20 de junio de 1833 en el Monasterio de San Jerónimo el Real (Los Jerónimos), por lo que la calle Mayor formó parte del itinerario que recorrió la comitiva real. Y, entre los festejos, se programaron tres corridas de toros para los días 22, 23 y 25 de ese mismo mes y año. Así, como ya ocurriera en 1803, el Ayuntamiento de la Villa y Corte decidió que se utilizara la calle Toledo como recorrido del encierro.


Como en los otros recorridos que hemos visto en los capítulos anteriores de esta serie, el de la calle Toledo también podría ser actualmente escenario de encierros en Madrid, pues cumpliría prácticamente todos los requisitos fijados en el actual reglamento de la Comunidad.


Como se ve en la foto aérea, la manga, que iría desde la Puerta de Toledo hasta la Plaza Mayor, carecería de curvas cerradas, por lo que la configuración de la manada estaría supeditada principalmente a la altimetría del recorrido.

Tramos (mediciones aproximadas a través del Google Earth):

01 ... 090 m. ... 6,7 % ... Zona libre
02 ... 330 m. ... 3,3 % ... C/ Toledo
03 ... 390 m. ... – 0,7 % ... C/ Toledo
04 ... 140 m. ... 5,7 % ... C/ Toledo
05 ... 050 m. ... 0,0 % ... Plaza Mayor


Este recorrido por la calle Toledo tiene unos primeros metros con una muy buena pendiente, y que podrían ser utilizados como zona libre de corredores, pero después se estabiliza la cuesta en el 3,3 % hasta llegar a la Plaza de la Cebada. A partir de ahí, la calle traza una ligera curva a izquierdas y su perfil se vuelve prácticamente llano. Finalmente, los últimos metros del recorrido se van empinando progresivamente hasta acceder a la Plaza Mayor, que se cruzaría hasta el emplazamiento de ese coso imaginario que siempre presentamos frente a la casa de la Panadería.

El único punto del recorrido que podría presentar algún problema respecto a los requisitos que establece el Reglamento de Espectáculos Taurinos Populares de la Comunidad de Madrid sería el tramo existente entre las calles de la Concepción Jerónima e Imperial, pues el túnel del parking de la Plaza Mayor reduce la anchura de la calle Toledo y puede que no llegue a los seis metros que se exigen.

Con todo, puede que estemos ante un recorrido poco atractivo desde el punto de vista de la dinámica de un encierro, pero es innegable que tiene tramos que podrían ser lugares ideales para realizar grandes carreras. Y, por supuesto, como siempre, la grandiosidad del arco de entrada a la Plaza Mayor dota a su tramo final de una belleza indescriptible. Muchas localidades desearían tener un recorrido como éste; y los corredores de encierros de Madrid también lo harían si se les ofreciera la oportunidad de soñar con un encierro en la capital.


Finalmente, con este recorrido por la calle Toledo, ya hemos visto los tres que (hasta donde alcanzo a saber) históricamente fueron utilizados para la realización de encierros en Madrid en aquellas corridas de toros que se celebraron en su Plaza Mayor hasta 1846. Y que son: el de la calle Mayor, que era el habitual, y los de las calles de Alcalá y Toledo, que fueron utilizados como alternativas en 1626 y 1627, el primero, y en 1803 y 1833, el segundo.

Me consta que en momentos determinados se pensó en otros recorridos alternativos; como ocurrió en 1664, que se trató de realizar el encierro por la calle Embajadores, o en 1680, que se propuso entrar desde la calle de Atocha. Pero de lo que no tengo constancia al día de hoy es que esas calles llegaran a ser honradas finalmente con el paso del Toro por su piso.
.
Lagun
.

25/9/10

Fraudulento montaje para un debate sobre encierros en Espejo Público, de Antena3


Todo el colectivo de corredores de encierros tiene la convicción de que hubo un fraudulento montaje en el debate sobre la seguridad en los encierros que se emitió el pasado día 14 de septiembre en el programa Espejo Público, de Antena3. Así lo sentimos según lo veíamos, y las primeras pruebas se colgaron hace unos días en el foro de ToroAlcarria. Pero, naufragando por internet, concretamente en Facebook, he podido obtener la prueba irrefutable de que hubo un montaje en ese debate.

Este texto tiene como finalidad dar a conocer esa prueba, pero antes de entrar a verlas, permitidme explicar lo ocurrido en aquel debate a las personas que no conocen el caso.


En el magazine que Antena3 emite por las mañanas: “Espejo Público”, presentado por Susanna Griso, hay una sección de debate titulada “La Comunidad”, que es conducida a por Albert Castillón. Fue en esa sección donde el 14 de septiembre se emitió un debate sobre la seguridad en los encierros, en el que se contó con la presencia de tres conocidos corredores habituales (profesionales, o expertos, los llamaron allí). La trampa, porque en estos programas sobre encierros los invitados se encuentren a veces con algo que les ha ocultado la producción o la redacción del programa en los días previos, en este caso vino dada por la presencia de un cuarto presunto corredor (y también “experto”, habría que decir). Este presunto corredor, al que nadie de nuestro colectivo reconoció al verlo, no se presentó con su nombre y apellido, sino con un apodo: “El Niño”.


Las dudas que, al verlo, nos ofreció este personaje respecto a su condición de corredor se confirmaron nada más comenzar su intervención. Que, por cierto, fue la que abrió el debate y la más extensa de todas. Sus primeras declaraciones fueron:

“Yo, siempre que salgo a correr, bebo... un par de minis... de kalimotxo”.

Después, a lo largo de siete minutos, y dirigido hábilmente en sus preguntas por Albert Castillón (que es un reconocido antitaurino... o animalista), ese personaje que se hacía llamar “El Niño” dijo, entre otras sandeces, que él prefería los encierros nocturnos a los que se hacen de día, y mejor si los toros eran negros, porque al no verlos andas con el miedo... O (a indicación de Susanna Griso) que asocia encierro y alcohol porque es una fiesta, y la fiesta es lo que tiene... Y, por supuesto, que a él nunca le habían echado de un encierro, menospreciándose así los controles policiales.

Al contrario que con este invitado, al que los presentadores le permitieron decir cuanto quiso y extenderse, a los otros tres, a los verdaderos corredores de encierros, Albert Castillón no les dejaba hilvanar sus razonamientos de forma completa, y sus entrevistas fueron más un ejercicio de acoso y derribo, demostrando así su maniqueísmo.


Siendo evidente la hostilidad hacia los compañeros por parte del conductor del debate, más virulento fue aún el tono con el que se dirigieron a ellos algunos miembros del público. Algunos presuntos miembros del público habría que decir. Entre ellos, cabe destacar a un chico de pelo largo, recogido en una coleta, amplias cejas y cara afilada.


No hay que hacer hincapié en que, a los ojos de cualquier televidente, la impresión final que quedó del debate respecto a la actitud de los que corremos encierros fue la que transmitió el personaje apodado “El Niño”. Es decir: la asociación encierro y alcohol. Y, además, que en los encierros se maltrata a los toros y que no hay suficiente seguridad. Por lo que, a modo de desenlace, la solución del debate a todo ello debería venir por la prohibición de los encierros.


Tras los comentarios que los corredores nos cruzamos en los foros durante los días posteriores al debate, se apreciaba que en nuestro colectivo había coincidencia en que el tal “Niño” no era un corredor, y se intuía que debía ser un actor puesto ahí para transmitir las negativas ideas que dijo. Todos, y no creo errar, deseamos tener algún día la posibilidad de encontrarnos con ese presunto farsante y... Ahí ya no había coincidencia.


A mediados de esta semana ya apareció en el foro de ToroAlcarria un mensaje alertando de que el supuesto corredor apodado “El Niño” había aparecido hace unos meses en ese mismo programa-debate de Espejo Público, ataviado en aquella ocasión al estilo punk (más o menos) y tratando el tema de las tribus urbanas.


Aunque su aspecto es distinto y parece ser que “le ha sentado bien el verano”, contemplando ambos vídeos se ve que estamos ante la misma persona, que el personaje tiene la misma boca, la misma nariz, cejas, el arco de las entradas del cabello, los pliegues de la oreja, la línea de la barba... Y, además, su voz es idéntica. Inconfundible.

Por otro lado, en el foro también se hizo indicación de otro personaje que aparecía en ambos programas: Haplo Schaffer.


Haplo Schaffer es un “gótico” que suele colaborar o participar en los magazines de Antena3 cuando se tratan temas de tribus urbanas, pero esa mañana (pues no se puede negar que estamos ante la misma persona) intervino o participó como público. Sin maquillaje. “¡Camuflado!” Estas circunstancias: el que en el debate sobre los encierros interviniese Haplo Schaffer entre el público con una apariencia normalizada y que Espejo Público ocultase el dato de que se trataba de un colaborador o un participante habitual del programa, eran las que nos confirmaban las sospechas de que “algo olía a podrido en...” este debate.

Faltaba la prueba. Y ayer la pude encontrar naufragando por internet; concretamente en Facebook.


Haplo Schaffer tiene, como no, un perfil en Facebook (que enlazo aquí). Y el 12 de septiembre pasado, dos días antes del programa, dejaba en él este llamamiento a las 11:30 horas: “Se busca persona madrileña (a ser posible actor o actriz) sin reparos para salir en televisión”.

Este es el primero de los “pantallazos” que me bajé como prueba, en previsión de que pudieran ser eliminados todos los mensajes concretos a los que me referiré a continuación antes de que consiga terminar la redacción de este texto y publicarlo. En algunos se puede apreciar que he tachado fotos y textos de terceras personas que nada tienen que ver en el asunto para preservar aquí su identidad.

A ese llamamiento de Haplo Schaffer contestó un tal “Aidan Hardwick”a las 12:03: “jejejejejejeje yo me apunto!”.

En principio, este cruce de mensajes no me pareció que tuviese relación con el asunto del programa. Además, la foto del perfil de Aidan Hardwick es pequeña y borrosa, y no aporta una idea clara sobre su fisonomía, por lo que difícilmente se le puede identificar en ella con “El Niño”. Pero siguiendo su perfil en Facebook (que enlazo aquí) tenemos la prueba deseada.



A las 13:34 horas del mismo día 12 de septiembre, una hora y media más tarde del cruce de mensajes con Haplo Schaffer, Aidan Hardwick deja escrito en el muro de su perfil de Facebook el anterior mensaje que he “pantalleado”, y del que entresaco la siguiente línea: “...Llamada de teléfono de Antena3 para ir a currar de tertuliano con ellos!!!...”

¿Antena3? ¿Aidan Hardwick no será, por casualidad, “El Niño”?

Entre los comentarios que le dejaron a ese mensaje, hay uno a las 14:42 hs en el que una persona le preguntó: “¿De tertuliano? No se por qué, pero no te veo, ¿eh?”. A lo que el tal Aidan Hardwick le respondió a las 15:02 hs: “no?? seguro??? jajajaja mira!”. Y añade un enlace a una página de “wordpress” donde aparece el ya aludido vídeo del debate en Espejo Público sobre las tribus urbanas, y esta frase: “Cuando un punk, sale hablando en la tele hablando de punks, sin ser punk...”

Es decir: Aidan Hardwick reconoce aquí ser la persona que en aquel debate sobre tribus urbanas intervino representando al punk (!!!).

(No incluyo el enlace al que me he referido antes porque en esa misma página de “wordpress” se incluyen vídeos de otras personas; pero, vaya, el que tenga curiosidad que siga las indicaciones que estoy dejando y lo pinche)


Al día siguiente, el 13 de septiembre a las 10:42, Aidan Hardwick vuelve a escribir en su muro: “Mañana empiezo mi epopeya televisivarrrrr!!! Todo el mundo pendiente del televisor a las horas de siempre (11:30 a 12:00) por la mañana!! El programa es en directo! no os lo perdáis!!”

Efectivamente, el debate sobre los encierros era al día siguiente y sobre esa hora. El primer comentario que recibe es de Haplo Schaffer: “...nos veremos mañana por ahí...” Ambos inician un cruce de mensajes a modo de diálogo, bromeando respecto al tema encierros y a que estarán en bandos opuestos. Y, horas después...


“Sin dormir... me espera un largo primer dia... Esperemos que todo salga bien... con un cague de flipar! Nos vemos después del espectáculo!” Escribió Aidan Hardwick en su muro el mismo día 14 de septiembre, a las 08:14.

A las 12:31 horas (estando emitiéndose ya el debate), una persona le deja un comentario a Aidan Hardwick en ese mismo hilo: “Te estoy viendoooooooo, jejejejejeje...”.

A las 12:44 horas, le dejan otro: “Yo no he visto nada... a no ser que fueras ‘el niño’ (que se te daba un aire)”.

A las 13:41 horas, ya finalizado el debate, responde el propio Aidan Hardwick:

“PUES CLARO QUE ERA EL NIÑO!!!!!”

Y contesta inmediatamente la persona aludida: “ajjajajaja yo estaba pensando ‘Coño, se le da un aire, pero no creo que se haya puesto delante de un toro en su vida’...”


Eufórico, Aidan Hardwick (es decir, “El Niño”), abre otro hilo en su muro a las 13:42.

“Dios ha sido la osssssssstia!!”


Haplo Schaffer le deja a las 14:16 este comentario: “Menudo rapapolvos, colega”.

E, inmediatamente, ambos inician un cruce de mensajes en los que ellos mismos dan a entender lo que yo sólo puedo sospechar.
.


-Aidan Hardwick: “Me han echado la petaza por ke nos han visto haciendonos señas jajaja” (14:17).
-Haplo Schaffer: “Yo sólo te sonreí, que conste” (14:17).
-Aidan Hardwick: “Pero al parecer nos han visto y el publico se ha olido la tostada” (14:18).


Hasta aquí la prueba del fraudulento montaje que “alguien” ideó para el debate sobre la seguridad en los encierros que el pasado día 14 de septiembre emitió el programa “Espejo Público” de Antena3.

Pero... ¿Quién es ese “alguien”? ¿Haplo Schaffer? ¿El propio programa Espejo Público?

Resulta imposible afirmar que en la propia dirección del programa se maquinó esta engañifa. Pero, en todo caso, como dicen en mi pueblo: “No me gusta como caza la perrita”.

Del personaje conocido como Haplo Schaffer cabría decir muchas cosas, pero este texto ya me ha salido demasiado largo y creo que en él ya queda retratado suficientemente. ¿Sería suya la idea del montaje? ¡Hombre! El chico es algo “siniestro”, pero no sé si su influencia en el programa es tan alta como para idear tal judiada o si su papel en el mismo se limita a la búsqueda de actores amateurs por las redes sociales.

A mí no me importa que una persona vaya por la vida de gótico, tengo amigos que lo son; y tampoco me importa que una persona viva siguiendo una filosofía distinta a la mía. Lo que no admito en una persona es la falsedad. Y éste Haplo Schaffer me huele a falsedad; aunque sólo sea por el hecho de que se dedique a buscar personas que vayan a la televisión a fingir, a mentir. Ayer, en el foro de ToroAlcarria lo reconoció, que ha buscado “actores” para, al menos, algún programa de Antena3. Pues eso: ¡Viva la falsedad! ¡Vivan los programas de Antena3!

Yo le daría un consejo a Haplo Schaffer: que se ponga un día frente a un toro... y que le cite en la corta distancia... a cuerpo limpio. Sin necesidad de que se le arranque, con tan sólo sentir la mirada de ese toro fija en él, descubrirá la Verdad... Y seguro que ya nunca más le atraerán ni la falsedad ni las mentiras.

Por último, del personaje Aidan Hardwick, el punk o “El Niño”, como queramos llamarle, sólo me sale decirle una cosa: que es un sinvergüenza. Cualquier otra cosa le resbalaría; incluso, puede, que hasta esa. Por cierto, naufragando por su perfil de Facebook se puede llegar a saber su nombre completo.


Decía el Guerra: “hay gente pa tó”. Y que razón tenía. Pero lo más lamentable es que con este tipo de gentes, y con programas de televisión como Espejo Público, es como se está creando opinión en la audiencia. Es la tele que nos dais, Susanna Griso. ¡Dimite!

Lagun

NOTA: todas las imágenes que van publicadas en esta entrada son “pantallazos” tomados de internet y, por supuesto, de Facebook.
.............QUEDA CERRADO EL CUPO DE COMENTARIOS A ESTA ENTRADA

16/9/10

Jérica


Municipio de la provincia de Castellón, en la Comunidad Valenciana (España). Está situado en el noroeste de la comarca del Alto Palancia, a unos 80 kilómetros de su capital provincial bordeando por carretera la Sierra de Espadán.


Es sabido que Castellón es la provincia de España donde más festejos taurinos populares se celebran a lo largo del año. Pero, para tener una idea real de su arraigo en ella, no sólo hay que ir a las localidades que están consolidadas dentro del calendario nacional de grandes festejos, debemos acercarnos también a poblaciones menos populosas y cuyas fiestas no son del conocimiento general de la afición. Debemos ir, por ejemplo, a Jérica.

En sus fiestas en honor de la Divina Pastora, Jérica nos ofrece una semana entera de festejos taurinos populares de todo tipo: entradas de toros y vacas por la mañana, exhibiciones de reses por la tarde y toros embolados por la noche.

Jérica: una población castellonense que no supera los dos mil habitantes, pero con una afición taurina ejemplar.


HISTORIA

La primera referencia de presencia humana que se conserva en Jérica son los restos encontrados en la cueva de los Herreros, correspondientes al período del Neolítico. Si hablamos de un asentamiento propiamente dicho, una serie de hallazgos nos indican la existencia de población en el período ibérico. Y más numerosos e importantes son los restos del período romano, entre los que destaca la lápida conocida como “Quintia Prova”, pues es la única de la antigua Hispania donde se cita el costo de un arco romano con dos estatuas.

No es hasta la dominación musulmana cuando se consolida el definitivo asentamiento de la localidad en su actual emplazamiento, a lo que contribuyó la edificación de su castillo. Y son precisamente de esa época las primeras referencias del núcleo de Jérica. En el año 1027, al desintegrarse el Califato de Córdoba en reinos de Taifas, Jérica quedó incluida en la Cora de Valencia. Por aquel entonces, su castillo no debía tener una importancia fundamental, sino que más bien debía de ser de los de itinerario. Así, en su camino hacia Valencia, el Cid Campeador conquistó Jérica en 1098.

La incorporación definitiva de Jérica a jurisdicción cristiana se produjo en 1235, al ser conquistada por las tropas de Jaime I que dirigía Guillem de Montgriu. Aún así, se piensa que en ese momento la población musulmana no fue erradicada totalmente de la localidad.

Jaime I de Aragón otorgó Carta Puebla a Jérica en 1249, lo que nos indica que debió ser repoblada por entonces; y pocos años más tarde, en 1255, donó la villa y sus términos a su hijo don Jaime, nacido de la relación que mantuvo con Teresa Gil de Vidaurre.

A partir de ese instante, Jérica comenzó a vivir dos tipos de situaciones que marcaron el devenir de su historia medieval:

Por un lado, los privilegios reales a su favor se fueron sucediendo, lo que indica el interés del rey por favorecer el desarrollo de la localidad y, con ello, a su hijo. Así, a modo de ejemplos, a finales de 1255 se otorgó a Jérica el privilegio para que pasase por la localidad el Camino Real de Aragón a Valencia, que hasta entonces no lo hacía por allí; e, igualmente, en 1261 se la concedió un nuevo privilegio por el que se amplió su término.

Por otro lado, la titularidad del señorío de Jérica pasó por diversas familias de la nobleza a lo largo de la historia, incluso en algunos momentos la localidad volvió a ser lugar de realengo para, inmediatamente, ser adjudicada a una nueva casa feudal que ejercía sobre ella su jurisdicción. Mientras, los jericanos mostraban su descontento a instancias reales y trataban de ser incluidos entre los dominios de la Corona; pero sus ruegos no se verían cumplidos hasta 1564. Ese año, gobernando Felipe I, Jérica fue plenamente incorporada al dominio real.

Inmediatamente, en 1565, Jérica abandonó el Fuero de Aragón, bajo el que había sido poblada, y adoptó el de Valencia.

En 1614 se acuerda construir la actual Torre de las Campanas aprovechando el antiguo cuerpo basamental de la Torre de la Alcudia.

La riqueza patrimonial de Jérica se vio muy seriamente afectada en el siglo XIX como consecuencia de las Guerras Carlistas. Pero fue en el XX, durante la Guerra Civil, cuando la localidad sufrió una devastación general, hasta el punto que se solicitó su inclusión en la lista de “Regiones Devastadas” para proceder a su reconstrucción.

Jérica aprovechó la bonanza económica que hubo en el país en las últimas décadas del siglo XX para lograr un apreciable desarrollo, sustentándose en las actividades propias del sector primario, pero también en una incipiente industria y en el cada vez más creciente sector servicios.


MONUMENTOS Y ARTE

En Jérica hay dos monumentos que dominan su panorámica: “la Torre y la Torreta”.

La Torre de las Campanas es el monumento más emblemático de Jérica. Fue erigida en el primer tercio del siglo XVII sobre los restos de una anterior, conocida como Torre de la Alcudia.

Consta de tres cuerpos octogonales, siendo el segundo de ellos el que alberga las campanas; y está construida en estilo mudéjar, lo que la convierte en un monumento singular, pues es la única torre de ese estilo en toda la Comunidad Valenciana. De hecho, ostenta la declaración de Monumento Histórico Artístico desde 1979. Para obtener una información más detallada, pulsad este enlace.

Por su parte, la “Torreta” es en realidad la Torre del Homenaje del antiguo castillo de Jérica. Está ubicada en la cumbre de la Peña Tajada y es el único resto íntegro que se ha conservado de la fortificación.


CASCO ANTIGUO

La configuración del casco antiguo de la villa está condicionada por la orografía del terreno y la localización de su castillo en la parte alta del monte, lo que ocasionó que la expansión de la trama urbana fuera en descenso por la cara opuesta de la hoz que forma el río.

Primeramente se desarrolló en el interior de los tres recintos fortificados que se fueron erigiendo de forma sucesiva; con posterioridad lo hizo extramuros. Las calles del casco antiguo son estrechas y tortuosas, con una disposición semicircular y una irregularidad que se acentúa en las proximidades de la zona del castillo, siendo muy frecuentes las costanillas. Una trama urbana que tiene claras reminiscencias árabes y que ofrece rincones de gran belleza, como es el caso de la calle de San Roque.

El Ayuntamiento de Jérica dispone de un servicio de visitas guiadas para recorrer su casco antiguo, que goza de la declaración de Bien de Interés Cultural (2004), así como para conocer algunos de sus edificios más singulares: la Torre de las Campanas, el Museo Municipal o la iglesia de Santa Águeda, por ejemplo. Además, en su página web (pulsando este enlace) ofrece toda la información de su patrimonio monumental y artístico.


NATURALEZA

Por su cercanía, la alternativa más importante para disfrutar en nuestra visita a Jérica de un espacio natural protegido es el Parque Natural de la Sierra de Espadán, que es el mayor de la provincia de Castellón y el segundo de toda la Comunidad Valenciana, con sus 31.180 hectáreas.

Pero la misma localidad de Jérica ofrece a sus visitantes la posibilidad de realizar un recorrido de un enorme valor paisajístico: la Vuelta de la Hoz.

El promontorio rocoso del castillo de Jérica presenta hacia el poniente una espectacular hoz por cuyo fondo transcurre el río Palancia.

La verticalidad de algunas de las paredes es de tal grado que son utilizadas por aficionados a la escalada. Pero al fondo de la hoz se ha trazado junto al río una cómoda senda que facilita la realización de un agradable paseo familiar por este enclave de la naturaleza, que es de gran belleza y, además, está cargado de historia, pues a un lado se yergue el monte de la “Torreta” y al otro aparece el área prehistórico de la Cueva de los Herreros.


FIESTAS: La Divina Pastora

Jérica celebra sus fiestas en Honor de la Divina Pastora para el tercer domingo de septiembre.

Dado que los Capuchinos tienen una especial devoción por esta virgen, cabe suponer que estas fiestas debieron tener su origen en Jérica tras la fundación del Convento de Capuchinos en la localidad en el año 1619. Más concretamente, lo que se viene manteniendo es que la devoción a la Divina Pastora tuvo su origen en Sevilla hacia el año 1703; que fue el padre fray Isidoro de Sevilla quien empezó a venerarla, alcanzando gran popularidad, y que su culto fue extendido por los Padres Capuchinos a lo largo y ancho de la geografía española, llegando a Jérica y toda su comarca. De hecho, en 1716 estaba fechada la talla de la Divina Pastora de Jérica que, tristemente, se perdió en la Guerra Civil.

Y hay que suponer que, una vez instauradas las fiestas en honor a esta virgen, al programa de actos se incorporaron los, seguramente, más ancestrales festejos taurinos: els bous.

Actualmente, estas fiestas de la Divina Pastora son las más populares de Jérica. Y para el presente 2010 presenta un completísimo programa de festejos taurinos populares:

Sábado, día 18
-20:00 hs.: Vacas Vte. Machancoses.

Lunes, día 20
-24:00 hs.: Toro embolado Miguel Parejo.

Martes, día 21
-14:00 hs.: Entrada Santos Zapatería.
-17:30 hs.: Vacas Santos Zapatería.
-24:00 hs.: Toro embolado Lecris.

Miércoles, día 22
-14:00 hs.: Entrada H. Benavent.
-17:30 hs.: Vacas Hnos. Orero “Lecris”.
-24:00 hs.: Toro embolado Lecris.

Jueves, día 23

-14:00 hs.: Entrada D. Machancoses.
-17:30 hs.: Vacas H. Ozcoz.
-24:00 hs.: Toro embolado Vte. Machancoses.

Viernes, día 24

-14:00 hs.: Entrada Fdo. Machancoses.
-17:30 hs.: Vacas Vte. Machancoses.
-24:00 hs.: 2 toros embolados Vte. Machancoses y Fdo. Machancoses.

Sábado, día 25

-14:00 hs.: Entrada Lecris.
-17:30 hs.: Vacas Hnos. Benavent.
-19:30 hs.: Toro cerril n.º 20 Luis Pérez.
-24:00 hs.: Toro embolado Hnos. Benavent y el cerril de Luis Pérez.

Domindo, día 26

-14:00 hs.: Entrada Vte. Machancoses.
-17:30 hs.: Vacas Fdo. Machancoses.
-22:00 hs.: Toro embolado Fdo. Machancoses.
.
Los jericanos ya están en su primera semana de fiestas; mañana viernes celebrarán “El Vole y La Bacalá”; después, los días siguientes, llegará el momento dels bous.
.
¡A disfrutarlos, jericanos!
.
.
NOTA: Las tres primeras fotos publicadas en esta entrada son de Isaac Ferrera, “Cuasca”, al que una vez más quiero agradecer su disponibilidad, su generosidad y su amistad. Podéis disfrutar de sus fotografías en este enlace de Panoramio, en este otro de Flickriver y en el de su página web: “Festes Valencianes”.
.

7/9/10

Entrevista a un veterano corredor de encierros de Cedillo del Condado

En el mes de junio del presente 2010 publicaba la ficha de la localidad toledana de Cedillo del Condado, pues para entonces, para el 13 de junio, se celebra allí la fiesta de San Antonio de Padua, en la que se incluyó en años no muy lejanos la costumbre de correr encierros. Pero, si hay una fiesta en Cedillo que históricamente está ligada a la tradición de los toros y de los encierros, esa es la del 8 de septiembre, en la que honran a su patrona: la Virgen de la Natividad. Al margen de los actos litúrgicos de ese día, el acontecimiento de las fiestas que concitaba la atención de todos los habitantes de Cedillo tenía lugar el día siguiente, el 9 de septiembre: los toros y, como era obligado desde antiguo, su llegada al pueblo conducidos por el campo para ser encerrados en la plaza.

Al igual que ocurre en cada localidad, los naturales de Cedillo tenían su particular de forma de entender “su” encierro: querían que durase el máximo tiempo posible, pues sólo se celebraba uno al año y había que disfrutar de la presencia de toros en el pueblo todo lo posible. Por lo que los mozos salían de madrugada al campo a recibir a la manada que conducían sus mayorales, y trataban de espantar a los toros. Sólo así se garantizaban la posibilidad de que el encierro, y la participación popular en la fiesta de los toros, durase más tiempo que los escasos minutos que resultan estrictamente necesarios para conducir ordenadamente una manda de toros hasta los corrales de la plaza.

Habrá corredores y aficionados a los que les parecerá incorrecta esa práctica de espantar a los toros en el encierro, pero era una costumbre muy común en nuestros pueblos. Actualmente está prohibida esa práctica, salvo en las pocas localidades que han logrado conservar esa forma de entender los encierros como elemento característico de “su” festejo y han conseguido dotar a su tradición de legalidad. En Cedillo del Condado, en cambio, y como ha ocurrido en otros muchos lugares, se desfiguró esa forma de entender y celebrar el encierro, y la tradición se perdió.

De esto, y de otras muchas cosas, nos va a hablar un nuevo compañero que se incorpora a la relación de veteranos que tienen la amabilidad de hacernos participes de sus vivencias y de recordarnos como eran los encierros en sus tiempos mozos.


Benedicto Zoilo Martín-Martín Preciados, “Zoilo”,
natural de Cedillo del Condado (Toledo). 78 años.



(P) ¿CÓMO SE LLAMA?
(R) Benedicto Zoilo Martín.

(P) ¿ES CONOCIDO POR ALGÚN APODO?
(R) No, me llaman Zoilo.

(P) ¿DÓNDE NACIÓ Y EN QUÉ FECHA?
(R) En Cedillo, el día 12 de noviembre de 1931.

(P) ¿EN SU FAMILIA HABÍA ANTECEDENTES DE CORREDORES DE ENCIERROS O, AL MENOS, DE PERSONAS QUE CORRIERAN EN EL ENCIERRO DE CEDILLO?
(R) Sí que iba mi padre alguna vez a verlo.

(P) ¿A QUÉ EDAD COMENZÓ A CORRER?
(R) De mozo. No sé los años que tendría, a lo mejor 18 ó 20.

(P) Y... ¿POR QUÉ?
(R) Porque me gustaba e iba todo el pueblo a ver como traían los toros.

(P) ¿QUÉ LE DECÍAN SUS PADRES CUANDO EMPEZÓ?
(R) Que tuviera cuidado. Pero no era como ahora. Antes se iba al encierro y ya está, porque era lo más importante de las fiestas.

(P) DESPUÉS DE CASARSE, ¿SU MUJER LE PEDÍA QUE LO DEJASE?
(R) No sé. Como te he dicho antes, se iba al encierro y ya está. Algo me diría.

(P) ¿CÓMO ERA EL ENCIERRO DE CEDILLO EN SUS AÑOS MOZOS?
(R) El encierro era siempre el 9 de septiembre. Los toros los traían de varias ganaderías y pasaban la noche en el campo antes de llegar al pueblo. Venían por varios sitios dependiendo de la ganadería que fueran los toros y pasaban la noche con los mayorales en el campo hasta que amanecía. La gente no dormía esperando a que fuera por la mañana para ir a por los toros al campo.

Por la mañana los mayorales levantaban el ganado y lo conducirán hacia el pueblo. Iban muchos caballos de Cedillo y de otros pueblos, y cuando iban a llegar al pueblo los mozos salíamos a espantarlos. Alguna vez se iba algún toro y había que ir a buscarlo con los caballos. Una vez mi abuelo fue a recoger un toro escapado con sus vacas de labranza. Luego entraban en el pueblo y los encerraban en los toriles de la plaza del pueblo, que se hacía con carros y palos.

Antes del encierro, las mujeres, con pañuelos en la cabeza y con bastones grandes, cantaban canciones de toros y de cogidas.

Se hacía “Toro del aguardiente” la noche antes del encierro, hasta que amanecía. Por la tarde se hacía la corrida. Y algunas veces traían un toro para que lo torearan los mozos del pueblo después de la corrida, pero esto ya era más moderno.

Los toros que traían eran muchas veces de ganaderías de primera, como la del Marqués de Perales o de las Infantas de Añover de Tajo. También se traían de ganaderías de Salamanca y hasta de la parte de Andalucía… y otras de Mariano de León, de Casarrubios del Monte. Unas veces traían más toros y otras menos.

Venias muchos maletillas al encierro para torear a los toros cuando estaban en la plaza. Una vez trajeron 18 toros y vinieron muchos maletillas de todos los pueblos. Luego, cuando terminaban, ponían un capote en el suelo y la gente les daba dinero que luego se repartían.

Muchas corridas de toros tenían que pasar por Cedillo para ir a otros pueblos y los mozos salíamos igualmente a espantarlos, y se enfadaban con nosotros, por lo que procuraban pasar de noche para que no hiciéramos nada.

Los toros no eran como los de ahora. Eran mucho más bravos que ahora, más pequeños pero más bravos.

Para hacer los toros se pedía dinero a todas las familias del pueblo, porque si no, no se hacían.

(P)¿RECUERDA QUÉ PASÓ CON EL ENCIERRO DE CEDILLO EN LA GUERRA CIVIL?
(R) No me acuerdo bien, pero hubo unos años en los que no se celebró. Creo que un año en guerra y luego después también. Además, en guerra, el ejercito republicano mató muchos toros de ganaderías para que las tropas pudieran comer, así que había menos toros. En San Martín de la Vega mataron una ganadería de primera entera de unos ganaderos llamados Gerónimo Díaz y Antonio Llanos, que tenía los toros pastando allí. Creo que alguno era de Salamanca.

(P) ¿PARTICIPABA EN EL ENCIERRO A CABALLO O A PIE?
(R) Participaba andando para espantar a los toros, aunque alguna vez me llevaban en algún caballo.

(P) ¿EN QUÉ TRAMOS DEL ENCIERRO LE GUSTABA CORRER?
(R) Yo iba al campo, como toda la gente. En el pueblo quedaba poca gente.

(P) ¿RECUERDA LOS NOMBRES DE OTROS MOZOS DE SU ÉPOCA QUE CORRIESEN EN EL ENCIERRO?
(R) Manuel y algunos más. Todos íbamos a ver los toros al campo.

(P) APARTE DEL ENCIERRO DE CEDILLO, ¿PARTICIPABA EN LOS DE OTROS PUEBLOS?
(R) Íbamos a muchos pueblos: a Carranque, a Lominchar , a Recas, a El Alamo... A todos los pueblos de por aquí, y también salíamos al campo a espantar a los toros cuando los mayorales los pasaban por Cedillo para ir a otros pueblos.

(P) ¿CÓMO SE DESPLAZABA EN SUS AÑOS MOZOS?
(R) Siempre había alguien que te llevaba, o a caballo o como fuera.

(P) ¿ALGÚN PERCANCE SERIO?
(R) Alguna vez me he llevado topetazos de vacas y una vez me caí de un caballo, pero no tengo ninguna cornada. Una vez había una vaca y me dijeron que la toreara, así que cogí un capote y me fui acercando poco a poco hasta que se arrancó y me quitó hasta la capa. ¡¡¡Si me llega a pillar…!!!
¡Ah! Y una vez cogió a la pareja de la Guardia Civil.

(P) ¿EN QUÉ SE DIFERECIAN LOS CORREDORES DE ANTES A LOS DE AHORA?
(R) Ahora no tiene nada que ver el encierro con el de antes. Antes casi ni se dormía para esperar a que los toros llegaran al pueblo y se iba a el campo a esperarlos y espantarlos hasta que entraban en el pueblo. Ahora sólo es en el pueblo.

(P) ¿ENTRENABA PARA LOS ENCIERROS?
(R) Pues no.

(P) ¿USABA ALGUNA ROPA ESPECIAL PARA CORRER?
(R) No teníamos nada más que un hato y roto.

(P) ¿ANTES DEL ENCIERRO REZABA, TENÍA ALGUNA MANÍA O SUPERSTICIÓN QUE CUMPLIR?
(R) Pues no.

(P) ¿CUÁNDO DEJÓ DE CORRER Y POR QUÉ?
(R) Cuando dejaron de hacer el encierro por el campo. Luego ya solo lo veía.

(P) APARTE DE CORRER EL ENCIERRO, ¿PARTICIPABA DE ALGUNA OTRA FORMA EN LAS FIESTAS?
(R) Las fiestas de Cedillo eran los toros, luego íbamos a misa y al baile.

(P) ¿QUÉ SUPONE PARA USTED EL ENCIERRO DENTRO DE LA PROGRAMACIÓN DE FESTEJOS DE CEDILLO?
(R) Si no hay encierro… pues las fiestas no son nada.

(P) ¿CÓMO VE EL ENCIERRO DE ESTE AÑO?
(R) Bien, sólo que me gustaría que fuera como antes, cuando las fiestas eran los toros, y no como ahora, que apenas ves los toros en el encierro. Antes había toros todo el día.

(P) ¿CREE QUE SE PODRÍA RECUPERAR ALGO DE TODO ESO?
(R) ¡Hombre! ¿Si hay alguien que quiera hacerlo...? Pero creo que ya no sería como antes.
.
(...)
.
Quiero agradecer a Zoilo la amabilidad que ha tenido para con esta bitácora. E, igualmente, me gustaría felicitarle por seguir queriendo el encierro de su pueblo, aunque la forma actual de realizarlo no sea la que a él más le gusta. Seguro que disfrutará el próximo día 12 de septiembre, que es cuando este año 2010 tendrá lugar el encierro de Cedillo del Condado para estas fiestas patronales. Claro que, por el hecho de haber evocado ahora sus años mozos, puede que sienta algo más de añoranza al recordar cómo celebraban por entonces la llegada de los toros a Cedillo.

Por otro lado, quiero dejar constancia que todos los honores del trabajo de esta entrada corresponden a J-A.M.M., pues es el artífice de la entrevista, así como de la foto elegida para ilustrarla, para cuya realización pudo contar con el decorado de la casa de Alejandro Martín, un hombre de Cedillo muy vinculado al mundo de los toros.

A todos, de verdad: ¡GRACIAS!

31/8/10

Polémicas en Guadalajara con los encierros por el campo


..............................Foto: bombetoro


Tras las medidas que la Guardia Civil adoptó en el año 2009 para controlar el movimiento de coches en el encierro por el campo de Brihuega, que es el más importante y representativo de La Alcarria, se ha podido observar en este verano del 2010 que la Benemérita también ha intensificado los controles en el resto de los pueblos de la provincia de Guadalajara. Ante este hecho, cada ayuntamiento ha ido adoptando las medidas que ha considerado oportunas y, a la vista de los resultados particulares, la polémica se ha desatado entre los aficionados.

Hace tiempo que se venía advirtiendo en los foros especializados que los encierros por el campo de la provincia de Guadalajara estaban sufriendo un proceso de desnaturalización por el gran número de vehículos de motor que intervenían en los mismos, especialmente coches; y porque los conductores de dichos vehículos, en un afán por situarse en la proximidad de los toros, convertían los encierros en un acorazado acoso al que debiera ser el verdadero protagonista de las carreras y embestidas en este tipo de festejos.

Esa desnaturalización había llegado a tal grado en algunos pueblos que en los mentados foros se calificaba a sus encierros por el campo de “safaris”, en alusión a los comerciales viajes a los parques naturales africanos.

..............................Foto: Andy Rouse


Es comprensible el deseo de los aficionados de situarse cerca de un animal tan fascinante como es un toro; y que, para ello, algunas personas se sirvan de vehículos a motor al no poder hacerlo a pie por edad o aptitud. Por otro lado, dada la escasez de jinetes en muchos pueblos de La Alcarria, en ocasiones resulta difícil poder conducir un encierro de forma arropada por la original orografía del campo alcarreño (con abruptos barrancos, intrincadas manchas de monte y extensos llanos), por lo que es cierto que en esos casos resulta necesario el apoyo de algún vehículo para tratar de culminar la labor de encerrar a los toros. Pero lo que no es admisible es la situación a la que habíamos llegado: unos encierros por el campo en los que la mayoría de los “participantes” eran vehículos a motor que transfiguraban el festejo en una competitiva persecución del toro para tratar, finalmente, de montar una improvisada capea en medio de un rastrojo jalonado de unos peculiares “majanos automovilísticos”.

Me perdonarán muchos aficionados, pero eso no es un encierro por el campo. Nunca fue así y nunca se debió llegar a eso.

Cada cosa, cada acto, cada festejo tiene su propia naturaleza e idiosincrasia. E, independientemente, de la evolución que ha experimentado la sociedad, en el atavismo es donde radica gran parte de la esencia de los festejos taurinos, especialmente los populares. Y en un encierro por el campo el protagonista debe ser siempre el toro, al que hombres a pie y a caballo deben conducir hasta el lugar designado para encerrarlo.


¿Qué ha ocurrido en este verano del 2010 con los encierros por el campo en la provincia de Guadalajara?


En unos pueblos parece que se ha hecho caso omiso a las advertencias previas de la Guardia Civil y, puesto que las notificaciones llevan su tramitación, se teme y rumorea que aumentará el número de denuncias a los vehículos no autorizados que han circulado por zonas de campo vedadas al tráfico rodado. Es curioso, pero en algún pueblo ha aparecido hasta el helicóptero de Tráfico, que es capaz de captar las matrículas de vehículos que realizan infracciones. Incluso se ha comentado que en algunos pueblos se han impuesto denuncias por llevar hasta el exceso la literalidad reglamentista en materia de festejos taurinos populares, cuando este tipo de actos tienen un desarrollo que depende principalmente de la movilidad de un animal que no entiende de normativas y crea situaciones que no están contempladas en el reglamento.

Del mismo modo, cabe pensar que aumentará el número de denuncias de los grupos antitaurinos, que tienen en su punto de mira a los encierros por el campo en la provincia de Guadalajara y, muy especialmente, a los de algunos de sus pueblos, como es el caso de Galápagos.

A este respecto, resulta curioso el acuerdo adoptado por el Ayuntamiento de Almoguera, que se ha propuesto impedir que dichos grupos capten las imágenes que luego presentan con sus denuncias, para lo que ha elaborado una nueva ordenanza local por la que se prohíbe fotografiar o grabar los encierros por el campo sin una previa orden judicial o autorización municipal que ha tasado en 200.000 €, según ha recogido la prensa comarcal.


En otros pueblos, para tratar de evitar denuncias, las comisiones de festejos de los ayuntamientos han reducido el número de vehículos autorizados para la organización del encierro, y la Guardia Civil ha impedido el movimiento por el campo de los vehículos no autorizados.

Lo que ha ocurrido en estos casos es que, al no poder acceder vehículos al área de desarrollo del encierro, la presencia de corredores a pie también se ha reducido y que, ante la falta de esos improvisados majanos a los que antes hacía referencia, ha resultado prácticamente imposible acercarse hasta los toros en medio de los rastrojos para realizar carreras y recortes.

Así, aquellas personas que antes solían “participar” en coche y ahora no han podido hacerlo dicen que estos encierros han sido aburridos, que los vehículos no se han acercado a los toros y no se han podido practicar suertes a pie por los corredores. Dicen, devolviendo aquel repudio de “safaris”, que estos encierros por el campo parecen “romerías”.


Por último, pues resulta imposible ser exhaustivo, hay que hacer mención a esos otros pueblos que han acordado la peor decisión que se puede tomar: suspender el encierro por el campo. Entre estos casos cabe destacar como más significativo el de Pastrana.

El Ayuntamiento de Pastrana decidió suspender el encierro por el campo que tenía programado ante la previsión de un importante número de participantes que podrían ser sancionados por no cumplir estrictamente las normativas referentes a festejos taurinos populares y de prevención de incendios forestales, así como para evitar la posibilidad de incidentes o altercados que pudieran producirse por esta última circunstancia.

Sin quererlo, probablemente, el Ayuntamiento de Pastrana tomó la decisión que desean y persiguen los enemigos de los encierros por el campo: su no celebración.

La costumbre tradicional de los encierros debe preservarse a toda costa, aunque para ello debamos someternos y amoldarnos a unos reglamentos que resultan absurdos en algunos de sus puntos, pues son elaborados por una clase política que parece desconocer un hecho tan simple (y esencial) como es que el desarrollo de un encierro por el campo es imposible de prever, y que en numerosas ocasiones se dan situaciones no contempladas en la normativa para las que los organizadores deben tomar determinaciones instantáneas en aras de solventarlas e, incluso, para tratar de evitar males mayores.


Y para preservar los tradicionales encierros por el campo alcarreño hay una norma no escrita e inveterada que garantiza su éxito y supervivencia: el respeto al Toro. Cumpliéndola, legaremos a las generaciones venideras una tradición que forma parte de nuestro acervo cultural y preservaremos una de las imágenes más bellas que hoy podemos obtener en el campo alcarreño: la de un toro en medio del rastrojo dominando su área de acometividad.
.
Lagun
.
.

NOTA: ruego a los propietarios de los derechos de autor que me permitan mantener las fotografías incluidas en este texto, pues con mi bitácora no tengo fines lucrativos.
.