2/9/11

Medina del Campo



Municipio de la provincia de Valladolid, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León (España), situado a unos 50 kilómetros de su capital en dirección suroeste.



Tras la reconquista cristiana del valle del Duero, ya se apreció en dicho territorio que los juegos de toros tenían predicamento. Una afición que pareciera ser producto de una huella genética que hubiese dejado el pueblo vaceo en los habitantes del que fue su área de asentamiento, y que no se difuminó tras los muchos siglos de dominación romana y musulmana.

Medina del Campo cuenta con documentación que atestigua la afición de correr toros por sus habitantes desde el año 1490. Al margen de la antigüedad de los documentos en los que se hace referencia a juegos de toros medievales en distintas localidades de nuestra geografía, hay que convenir que este tipo de tradiciones siempre tiene un poso que obliga a retroceder en el tiempo para pensar en su posible origen. Y, lo que es más importante, nos indica que en todas esas localidades, y por supuesto en Medina del Campo, los encierros forman parte de su cultura más ancestral.


HISTORIA

Los primeros vestigios de población humana en el término de Medina del Campo se remontan a la Edad del Hierro. No obstante, no hay testimonios de asentamientos estables hasta las épocas de las dominaciones romana y árabe. De tiempos de los romanos se han localizado restos arqueológicos en la loma denominada “Las Peñas”, y de la cultura árabe deviene el nombre “Medina”.

La primera referencia documental de la población es una carta de donación del año 1107, cuando era una plaza en la margen derecha del río Zapardiel, donde en la actualidad se alza el castillo, y que había sido recién repoblada por mandato del rey Alfonso VI.

El auge y desarrollo que adquirió Medina del Campo en las últimas fases de la Edad Media se vieron corroborados por Fernando IV al convocar las Cortes en la localidad. Aquella fue sólo la primera vez, pues las convocatorias se volverían a repetir a lo largo de los siglos XIV y XV. Pero la época de mayor esplendor y trascendencia, incluso internacional, llegó durante los siglos XV y XVI, con el asentamiento en Medina del Campo de las Ferias Generales del Reino. Y es que, como suele ocurrir en todo centro donde circula la riqueza monetaria, fue por entonces cuando la Villa tuvo una vida más intensa, y cuando se erigieron la mayor parte de las importantes construcciones religiosas, militares y civiles de la Villa.

El traslado definitivo de la Corte a Madrid supuso un duro golpe para Medina del Campo, pues aquella decisión real supuso que también se desplazase de la localidad la actividad comercial y financiera, perdiendo su condición de plaza de referencia.

Así, desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, y según fue perdiendo vitalidad mercantil, Medina del Campo fue sufriendo un languidecimiento progresivo en todos los niveles sociales. Ese proceso negativo se invirtió con la llegada del ferrocarril y los distintos proyectos gubernamentales que hicieron de la localidad un nudo de comunicaciones terrestres, tanto por ferrocarril como por carretera. A la agricultura se sumaron la industria y el sector servicios como motores económicos, y Medina del Campo volvió a entrar en una fase de crecimiento que la ha llevado a ser considerada la población más importante de la provincia Valladolid, al margen de su capital.

Además, la promoción del patrimonio monumental de la Villa a raíz de la declaración de su casco histórico como conjunto histórico artístico en 1978, así como la apertura de museos y centros culturales, han contribuido para que Medina del Campo se haya convertido en las últimas décadas en un referente para el turismo que fluye por la comunidad autónoma de Castilla y León.

MONUMENTOS

El monumento más emblemático de Medina del Campo es su fortaleza: el Castillo de La Mota, erigido en el cerro que también fue asiento de la localidad primitiva.



Su construcción parte de los lienzos de una fortaleza del siglo XII y se prolonga hasta el siglo XV, bajo el mandato de los Reyes Católicos. Es de planta trapezoidal, posee una muralla exterior reforzada por torres circulares y, además, una segunda muralla interior que protege el recinto donde se encuentran sus más importantes dependencias. El elemento más llamativo de este monumento es su impresionante torre del homenaje, la más alta de Castilla, con cinco pisos y una altura cercana a los cuarenta metros.

Para una mayor información, podéis pulsar en el enlace que aquí os facilito.


RECORRIDOS

Turismo. La inmensa Plaza Mayor de Medina del Campo es testimonio vivo de las ferias que se celebraron en la localidad durante los siglos XV y XVI. Sin salir de ella podemos contemplar una serie de edificios que son representativos de tres poderes tradicionales: el de la Corona, con el Palacio Real; el municipal, con la Casa Consistorial; y el eclesiástico, con la Colegiata de San Antolín. Además, también en la Plaza Mayor de se encuentra la Oficina de Turismo, donde se puede obtener toda la información necesaria.

Naturaleza. En la Ley de Espacios Naturales de Castilla y León se establece un catálogo de Zonas Húmedas de Interés Especial en la provincia de Valladolid. Entre ellas, tres humedales se encuentran en el término municipal de Medina del Campo: Lagunas Reales 2, Lagunas Reales 1 y Lagunas de Medina del Campo, cuya visita nos permitirá disfrutar de aves como la avutarda, una especie que está incluida en la categoría de Vulnerable para España pero que cuenta con una gran población en Castilla y León.


FIESTAS DE SAN ANTOLÍN



El origen de los festejos con toros en Medina del Campo se remonta, cuando menos, a la Edad Media. Desde 1490 se encuentran documentadas en la Villa varias modalidades de “correr toros”: ensogados, embolados, encohetados, alanceados y en encierro. De todas ellas, y como es evidente, fue el encierro la que adquirió arraigo a lo largo de los tiempos.

Los tradicionales encierros de Medina del Campo han ido experimentando una lógica evolución histórica, hasta quedar configurados hacia la mitad del siglo XX con las tres fases que hoy conocemos: a caballo, conduciendo las reses por campo abierto hasta el embudo de entrada a la localidad; a pie, por un recorrido urbano; y la posterior capea en la plaza de toros.

Para el presente año 2011, en el que los tradicionales encierros de Medina del Campo estrenan la trascendental declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional, se han programado cinco días de encierro: 2, 3, 4, 6 y 8 de septiembre.

Medina del Campo aguarda durante todo el año la llegada de las Fiestas de San Antolín y, de manera muy especial, los días de su encierro. Un festejo que atrae también a caballistas y corredores de toda la comarca, de la región e, incluso, de otras comunidades autónomas. Pues bien:

Hoy es el día. Hoy se celebrará el primer encierro del 2011 en Medina del Campo.

Lagun


NOTA: Con mi bitácora no tengo fines lucrativos, por lo que solicito a los propietarios de los derechos de autor de las imágenes publicadas que me permitan mantenerlas en esta entrada.
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26/8/11

Calasparra


Municipio de la Región de Murcia (España). Está situado en la comarca del Noroeste, a unos 75 kilómetros de su capital.



Los encierros de Calasparra se instauraron a finales del siglo XVI, con motivo de la proclamación de los Santos Mártires San Abdón y San Senén como patronos de la localidad, y se corrían a primeros de septiembre por las calles Mayor y Lavador hasta la Plaza Corredera.

Los encierros calasparreños eran toda una tradición, pero desaparecieron a finales del siglo XIX, por la crisis desatada en aquella época y por la construcción del coso de La Caverina. Afortunadamente, su celebración se recuperó en el año 1999, y en la actualidad los encierros de Calasparra están declarados de Interés Turístico Regional.


HISTORIA

Restos arqueológicos encontrados en las terrazas fluviales de los ríos Segura y Argos permiten asegurar que la presencia humana en el actual término de Calasparra se remonta al Paleolítico Inferior. Del final del Neolítico es cuando se datan las pinturas rupestres de tipo esquemático encontradas en el Abrigo del Pozo. Y ya se puede hablar de auténticos asentamientos en la Edad del Bronce, al haberse recuperado cerámicas y cazuelas metálicas en los yacimientos de El Castillico o el Cerro de la Virgen.

Posteriormente tuvo su desarrolló en Calasparra la cultura íbera, como lo demuestran los poblados localizados en el Cerro de la Virgen, Terratremo o Cabezo de las Juntas, donde se han encontrado puñales, lanzas y falcatas, el más típico armamento íbero, así como fragmentos de cerámica en los que se aprecia una influencia de la cultura griega.

La ocupación cartaginesa del sureste peninsular hacia el año 237 a.C. cortó el comercio griego con los poblados íberos de la región. Posteriormente, tras la victoria de Roma en la II Guerra Púnica, los dominios cartagineses pasaron a poder romano y comenzó la romanización de la comarca de Calasparra. Durante esta época se produjo un significativo aumento de las explotaciones agrícolas en la localidad, y las calzadas que cruzan el término conllevaron un gran desarrollo social.

La agricultura continuó siendo la principal actividad productiva de Calasparra durante los tiempos de la invasión musulmana, en la que la población vivía en pequeñas alquerías. A esa época corresponde la construcción de la Villa Vieja, que debió tener su esplendor a partir del siglo XII y se despobló hacia 1266, año en el que el monarca aragonés Jaime I conquistó el reino de Murcia.

Calasparra quedó situada en la frontera entre los reinos de Castilla y Granada durante los dos últimos siglos de la Reconquista cristina. Por ello, y para garantizar su defensa, Sancho IV de Castilla donó Calasparra en 1289 a la Orden de San Juan del Hospital, que la mantendría bajo su dominio hasta el siglo XIX. La Orden se reservó las mejores riquezas del territorio, sin querer compartirlas con una población que tuvo muy poco margen de autogobierno y, por tanto, un gran lazo de dependencia con dicha institución.

La conquista del reino nazarí de Granada en 1492 supuso el final de las incursiones musulmanas en tierras de Calasparra, el comienzo en ellas de un periodo de desarrollo que se prolongó durante los tres siglos siguientes y la continua llegada de más pobladores a la localidad, atraídos por la fertilidad de su huerta y por las posibilidades de comercio que ofrecía el ser lugar de paso entre Levante y Andalucía.

El siglo XIX se inició en Calasparra con un período de epidemias y malas cosechas, a lo que se vino a sumar el inicio de la Guerra de la Independencia. Tras aquellos sucesos se volvió a vivir un nuevo periodo de expansión y desarrollo por la intensificación, modernización y especialización de la agricultura.

Entre 1836 y 1841 se deshizo el dominio de la Orden de San Juan sobre Calasparra, pero el poder pasó a ser copado por una oligarquía local conformada por los descendientes de unos pocos linajes. Este hecho y la persistente carestía económica llevó a muchos miembros de las clases inferiores a la emigración o al bandolerismo.

Calasparra se recuperaría económicamente en la segunda mitad del siglo XX con la instalación de industrias de transformación, conservas y servicios, a lo que se sumó el turismo como nuevo motor de la economía local.


MONUMENTOS



La iglesia parroquial de San Pedro es uno de los monumentos más importantes de Calasparra. Aunque es de origen medieval, fue edificada por los caballeros de la Orden de San Juan, ha sufrido transformaciones a lo largo del tiempo, siendo la última del siglo XIX. Su fábrica es de mampostería y ladrillo, como suele ocurrir en los edificios barrocos murcianos, y sus paramentos fueron revocados de yeso blanco en la última restauración del inmueble. El edificio se estructura en tres naves y tiene planta de cruz latina. En su interior cuenta con un rico patrimonio mueble compuesto por doce retablos y buenas tallas.


ALREDEDORES

Turismo. El lugar de interés más célebre de la localidad murciana de Calasparra es el Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza. Un precioso paraje a orillas del río Segura, cuyas aguas fueron excavando a lo largo de los siglos una gruta que se ha cerrado lateralmente para que pudiera convertirse en Ermita de la Virgen.



Además de ser un sitio de oración, el paraje está declarado Lugar de Interés Geológico, y modernamente se le han añadido zonas de ocio, esparcimiento y turismo.

Naturaleza.

La Comarca del Noroeste es una tierra de fuertes contrastes por ser una zona topográfica de transición entre las áreas de montaña y la huerta murciana, con cotas que van desde los 2027 a los 300 metros, lo que resulta propicio para que el agua configure bellos paisajes.

Entre todos ellos, cabe señalar el Cañón de los Almadenes, un paraje de una belleza singular que nos ofrece un rica diversidad en cuanto a flora y fauna, la posibilidad de realizar senderismo y que, además, acoge un importante yacimiento arqueológico.


LA FERIA DE CALASPARRA

La Feria de Calasparra se celebra en los primeros días de septiembre, y en ella se enmarcan festivales de flamenco y folclore, la romería al Santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, la Feria Taurina del Arroz y, como mención especial para esta bitácora, los recuperados encierros de la localidad.

La afición taurina de Calasparra se acredita por la seriedad de su feria de novilladas. Su afición por los encierros, con la decisión de correr los mismos serios novillos que se lidian por la tarde y con la determinación de que esta tradición es consustancial a Calasparra y toda su comarca. De ahí su declaración de Interés Turístico Regional.

En el presente 2011 se correrán en sus encierros las reses de las siguientes ganaderías:

Hermanos Martínez Pedrés. Sábado, 3 de septiembre.
Guadalest. Domingo, 4 de septiembre.
Julio de la Puerta. Lunes, 5 de septiembre.
Guardiola Fantoni. Martes, 6 de septiembre.
Cebada Gago. Miércoles, 7 de septiembre.
El Cubo. Jueves, 8 de septiembre.

Lagun


NOTA: Con mi bitácora no tengo fines lucrativos, por lo que solicito a los propietarios de los derechos de autor de las imágenes publicadas que me permitan mantenerlas en esta entrada.

9/8/11

Tafalla

Municipio de la Comunidad Foral de Navarra (España). Está situado en la comarca de la Navarra Media, a unos 35 kilómetros de Pamplona en dirección sur.

Casa-Palacio de los Mencos (Condes de Guendulain)


El encierro de Pamplona tiene la fama. Y, sin duda, merecida. Pero muchos corredores opinan que, por los condicionantes de los sanfermines, Pamplona no es el mejor sitio para disfrutar del encierro. Por contra, todos los que hemos tenido la fortuna de correr en Tafalla solemos opinar que allí se disfruta con su encierro.

En Tafalla se corren toros muy serios. Toros con cara, trapío, casta y renombre. Además, la participación de corredores no suele ser muy numerosa; y la práctica totalidad son gente con experiencia. Por otro lado, las características del recorrido, avenidas anchas y en las que entra mucha luz, provocan que la manada se abra habitualmente, lo que ocasiona momentos de peligro por embestidas de las reses, pero conlleva la ventaja de facilitar al corredor la posibilidad de entrar en carrera, coger toro y mantenerse más tiempo en su cara.


Historia

Se han encontrado restos arqueológicos que atestiguan la existencia en la zona de asentamientos humanos de carácter temporal que se remontarían en unos casos al Calcolítico y en otros a la más temprana Edad de Bronce. Los primeros núcleos estables corresponden ya a la Edad del Hierro, entre el 900 y el 350 a.C.; y en alguno de ellos se aprecia una continuidad hasta la época de la invasión de Roma, en la que debió aumentar el número de la población, pues se han hallado quince enclaves romanos.

La primera mención histórica de Tafalla es del siglo X, al aparecer citada en la Crónica de Arib Ibn Sad que narra la campaña de Abderramán III contra el Reino de Pamplona en el año 924.

Tafalla se unió en el año 1043 a la causa del rey García III de Nájera contra Ramiro I de Aragón, que contó con tropas musulmanas como aliadas. En la batalla que tuvo lugar en el lugar de Barranquiel resultaron vencedores los tafalleses, por lo se les otorgó el título de Nobles, Leales y Esforzados. Por su parte, Tafalla realizó un voto de acudir anualmente en romería a la Virgen de Ujué para agradecer su intercesión en la victoria.

El rey Sancho Ramírez otorgó a Tafalla sus primeros fueros en el siglo XI. Posteriormente, en 1157, el Concejo presentó una relación de dichos fueros al rey Sancho el Sabio, que los confirmó; como igualmente hicieron Teobaldo II en el año 1255 y Carlos II en 1355.

Carlos III el Noble concedió a Tafalla el privilegio de celebrar feria en 1418; y en 1423 el título de Buena Villa. Dos siglos después, en 1636, Felipe IV otorgó a la localidad el título de Ciudad con asiento en Cortes.

La proximidad a Pamplona fue siempre motivo para considerar a Tafalla lugar de trascendencia estratégica en los sucesos bélicos. Así ocurrió a lo largo de su historia e, incluso, en los últimos episodios: la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas.

En el año 1836 fue declarada cabeza de Partido Judicial por las Cortes de Navarra. A partir de entonces, en Tafalla se fueron realizando toda una serie de obras para ir dotando a la ciudad de los servicios urbanos modernos e ir convirtiéndola progresivamente en un importante y dinámico núcleo urbano.

Así, Tafalla sustenta actualmente la base de su actividad económica en el sector industrial, seguido por el comercio y, por último, con la agricultura y la ganadería, cuya importancia se ha ido reduciendo con el devenir de los tiempos.


Monumentos

La web del Ayto. de Tafalla nos propone un recorrido histórico-artístico para conocer los monumentos civiles y religiosos de la ciudad. Entre los civiles cabe destacar la casa-palacio de los Mencos (Condes de Guendulain), el palacio de los Marqueses de Falces, el palacio del Marqués de Ferias o los restos de la Muralla. Entre los religiosos, el convento de las Concepcionistas Recoletas y las iglesias de los Escolapios, San Pedro y Santa María, todos ellos con importantísimas obras de arte en su interior, destacando sobremanera sus retablos.


Alrededores

Naturaleza: La Valdorba


A muy pocos kilómetros de Tafalla se encuentra la comarca de La Valdorba, un conjunto de valles de transición entre el Pirineo y las zonas llanas del sur, lo que motiva su gran variedad paisajística, con una sugerente mezcla de bosque mediterráneo y hayedos y robledales atlánticos, que hace de este enclave un lugar ideal para la práctica del senderismo y el cicloturismo.

Turismo: Ujué

La anual romería desde Tafalla a Ujué no tiene lugar en estas fechas de verano, pero cualquier época del año es buena para realizar una visita a ese bello pueblo medieval, recorrer sus estrechas y pronunciadas calles, conocer el Santuario de Santa María y contemplar la imagen de la Virgen y el Niño, uno de los ejemplos más hermosos de la imaginería románica de Navarra.


Fiestas Patronales

Inicio del encierro de Tafalla, con la manada saliendo del corralón de Escolapios


En honor de Nuestra Señora de la Asunción y de San Sebastián, Tafalla celebra sus fiestas patronales entre los días 14 y 20 de agosto, en las que hay que destacar los encierros que se corren cada mañana con las mismas reses que se lidian en los festejos vespertinos.

En la web del Ayuntamiento de Tafalla se narra que el reclamo de “correr los toros” en la localidad era fuerte en los últimos años del siglo XV y que ya tenía mucha intensidad en el XVI. Tanto arraigo ha propiciado que esta tradición haya perdurado hasta nuestros tiempos. Además, como programa unos encierros con una calidad alta, los corredores que conocen el encierro de Tafalla lo sitúan entre los mejores de toda nuestra geografía.

Seis son los encierros que se suelen programar y, como mínimo, tres de ellos se corren con toros de gran trapío y pertenecientes a ganaderías con una categoría contrastada. La Feria del Toro-Toro, aparece reseñado en los carteles. Así, en este año 2011, el día 15 de agosto se correrán toros de la ganadería de Adolfo Martín; el día 19, de Prieto de la Cal; y el día 20, de Los Recitales.
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NOTA: Las fuentes de las fotografías publicadas en esta entrada son, y por este orden, “euskomedia.org”, “valdorba.org” y “taxitafalla.com”. A los respectivos administradores de dichos espacios y a los titulares de los derechos de autor de cada una de las imágenes les solicito permiso para poder mantenerlas, pues con mi bitácora no tengo fines lucrativos y su inclusión sólo obedece al deseo de ofrecer a los corredores que visiten Tafalla una información visual de los respectivos motivos que en ellas aparecen representados.
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4/8/11

Íscar

Municipio de la provincia de Valladolid, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León (España), situado a unos 40 kilómetros de su capital provincial en dirección sureste.



La historia de Íscar está vinculada a la de su castillo, pues determinó el sino de la localidad durante siglos. Y los regidores contemporáneos de la villa, sabedores de que sus convecinos no quieren olvidar su pasado histórico, vienen acordando medidas para conservar esa seña de identidad que representa la pétrea figura de su fortaleza.


Como ocurre con la villa y su castillo, el carácter de los iscarienses viene marcado por las tradiciones que han ido heredando generación tras generación, entre las cuales están sus encierros, capeas y probadillas. Unos encierros, los de Íscar, que se conservan en su versión más tradicional: por el campo y a caballo; pero que también cuentan con la versión exclusivamente urbana de corredores a pie, y con ganado de distintas categorías, para dar amparo a todo tipo de aficionados y, de esa manera, conservar y fortalecer el arraigo social de la antigua costumbre local de correr toros.


Historia


Restos arqueológicos hallados en las cercanías de Íscar evidenciarían la existencia de vida humana en la zona hacia el año 2000 a.C., en tiempos del calcolítico. No obstante, no resulta fácil concretar una fecha que señale la antigüedad de un asentamiento estable y definitivo.


Las dudas llegan, incluso, hasta la época de la dominación romana, aunque los tratadistas han apuntado que la actual Íscar debió ser la Ipsca o Contributa Ipcense que figura en las cartas de rutas romanas como campamento militar o lugar de descanso de sus milicias.


No tenemos una primera certeza escrita de la localidad hasta tiempos de la invasión musulmana, concretamente en el año 939, pues por entonces aparece citado su castillo en unas crónicas que señalan el itinerario seguido por Abderraman III para destruir los primeros asentamientos cristianos al sur del río Duero.


Precisamente por ese arrasamiento de la región, no cabe hablar de una total reconquista cristiana de Íscar hasta el siglo XI, cuando Alfonso VI tomó Toledo y la frontera se trasladó desde la cuenca del Duero hasta la del río Tajo. Respecto a la definitiva repoblación de la localidad a finales del mentado siglo XI, pues debió haber una colonización previa que sería anterior al siglo X, el literato Don Juan Manuel señala en su obra El Conde Lucanor que fue dirigida por Álvar Fáñez de Minaya; pero todo apunta a que tuvo que deberse al Conde Martín, pues es él quien consta en un documento de donación.


Las crónicas históricas de Íscar se centran a partir de entonces en el apartado del estatus de la localidad como lugar de señorío y en los sucesivos traspasos de su jurisdicción a distintas casas señoriales. Así, tras pertenecer a la casa de Haro, en el siglo XIV pasó al poder señorial de la familia Avellaneda, y a mediados del XV al señorío de los condes de Miranda del Castañar. El castillo y la villa siguieron perteneciendo a esa familia de la nobleza hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX.


En otro ámbito, Íscar aparece incluida desde el siglo XII en la diócesis de Segovia y en su jurisdicción administrativa, dentro de la cual llegó a ser cabeza de partido judicial. Finalmente, fue en el siglo XIX cuando la localidad quedó encuadrada en la provincia de Valladolid.


Monumentos



El castillo de Íscar es del siglo XV, con reformas del XVI; aunque se asienta sobre ruinas de un castro anterior.


De esta fortaleza militar, enclavada en lo alto de una loma, destaca su Torre del Homenaje por la esbeltez de su planta pentagonal y por la excelente piedra de sillería con la que fue edificada.


El interior está conformado por cinco niveles, mientras que en el exterior se levanta la muralla adaptándose al perímetro del cerro.


Alrededores


La comarca de Íscar no se caracteriza precisamente por contar con parajes montañosos ni paisajes abruptos.


Uno de los itinerarios turísticos más señalados de la provincia es el que se realiza para visitar sus castillos. Esta ruta de los castillos de Valladolid nos permitirá conocer fortalezas tan emblemáticas como el Castillo de La Mota, Peñafiel, Portillo, Simancas y, por supuesto, Íscar, por poner unos ejemplos.


Será en los traslados entre fortaleza y fortaleza cuando se podrá tener una noción general del paisaje de las distintas comarcas vallisoletanas, caracterizado por extensas llanuras, así como el más concreto de Íscar: una llanura con amplias zonas de pinares.


Fiestas Populares de Íscar


Imagen del encierro de Íscar ... Autor: Vallelado


San Miguel Arcángel, que es Patrón de Íscar, tiene marcada su celebración en el calendario para el día 29 de septiembre. Según consta en la web del Ayuntamiento de la localidad, la función de Íscar se estuvo señalando en esa fecha hasta el año 1967, para trasladarse posteriormente al primer fin de semana de agosto.


En estas fiestas, las más populares de la villa, se vienen programando cinco jornadas de encierros, capeas, probadillas. Los encierros en Íscar se celebran tanto por el campo como por las calles de la ciudad. En distintos horarios de mañana, tarde y noche. Además, también hay sueltas urbanas de reses. Y el ganado que se corre va desde toros para la lidia hasta vaquillas, lo que conforma toda una variedad de estilos para satisfacción de todo tipo de aficionados de la localidad y de los visitantes que acuden a ella para disfrutar de sus festejos.


Así, en el presente 2011 se anuncia la siguiente programación:


05.08 – 21:30 – Encierro Urbano – Ganadería: Flores Tassara.

06.08 – 10:00 - Encierro Urbano – Ganadería: Peralta.

07.08 – 10:00 - Encierro Urbano – Ganadería: Sánchez Herrero.

08.08 – 09:00 - Encierro Campero.

08.08 – 24:00 – Encierro Urbano.

09.08 - 09:00 - Encierro Campero.

09.08 - 12:00 - Encierro Urbano con vaquillas.

09.08 - 20:30 - Encierro Urbano.

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NOTA: Con esta bitácora no tengo fines lucrativos, por lo que ruego a los propietarios de los derechos de autor de las fotografías incluidas que me permitan mantenerlas en esta entrada.

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26/7/11

Fiestas de Toros – Bosquejo Histórico


Fruto de un convenio entre la Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la Universidad de Sevilla, en el año 2010 se publicó el libro Fiestas de toros – Bosquejo Histórico, de Bernardino de Melgar y Abreu, Marqués de San Juan de Piedras Albas.

Esta obra, que fue editada por primera vez en 1927, es una historia de la tauromaquia que analiza el origen de la Fiesta, la presencia del toro en la Biblia, en el Derecho, en las Cortes de Castilla y en el Consejo de Castilla; profundiza de forma muy particular en las relaciones de Santa Teresa de Jesús con el mundo de los toros y, entre otras muchas secciones, contiene un estudio del festejo popular conocido como "El Toro de San Marcos".

Para incluir una valoración de este libro, no será necesario que esboce unas notas propias, pues resultan mucho más solventes las ofrecidas en Ritos y Juegos del Toro por don Ángel Álvarez de Miranda, Catedrático de Historia de las Religiones en la Universidad de Madrid:

… a pesar de sus deficiencias y sus limitaciones, es necesario considerar [a la obra del Marqués de San Juan de Piedras Albas] superior, en conjunto, a todas las publicadas hasta entonces”.

Fiestas de toros – Bosquejo Histórico abrió nuevos cauces a los interesados por la investigación del origen de este espectáculo taurino y asentó pilares sobre el conocimiento de la historia del toreo. Un libro que ha sido y siempre será referencia obligada para todo aquél que quiera conocer la Fiesta de los Toros.
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Título: Fiestas de Toros. Bosquejo Histórico.
Autor: Bernardino de Melgar y Abreu, Marqués de San Juan de Piedras Albas
Edita: Universidad de Sevilla Publicaciones
Precio (aprox): 35,00 €
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Lagun
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15/7/11

La “penúltima” ocurrencia en los sanfermines: el encierro en las casas de apuestas



Todos somos conscientes de la evolución que los encierros vienen experimentando en las últimas décadas. Y Pamplona, donde tanto se habla de tradición y esencia, viene a ser la localidad que más contribuye a ese proceso, pues nos suele sorprender cada año con alguna iniciativa que se agrega al rito del encierro y que contribuye a su progresiva transfiguración.

En estas fiestas de San Fermín 2011 también hemos tenido un hecho novedoso que, si bien no afecta al desarrollo de la carrera propiamente dicha, nos da la medida de cómo el encierro puede ser transportado a nuevas dimensiones que hacen de él algo muy distinto a lo que siempre fue.

En el mes de octubre de 2010 aparecieron las máquinas de apuestas en la Comunidad Foral de Navarra, tanto en locales especializados de casas de apuestas deportivas como en establecimientos de hostelería; y para los sanfermines de este año 2011 ya ha habido empresas que han ideado la posibilidad de realizar apuestas sobre el encierro. Concretamente, sobre su duración.

Cualquier persona (mayor de edad, lógicamente) podía realizar apuestas sobre el tiempo de duración de cada uno de los encierros, tomando como referencias el cohete de salida y la entrada del último toro en los corrales, y eligiendo entre cuatro posibilidades: menos de 160 segundos de duración; entre 160 y 210 segundos (ambos inclusive); entre 211 y 240 segundos (ambos inclusive); y más de 240 segundos.

La imagen que encabeza este texto es de una foto que tomé a la pantalla de una de las máquinas de apuestas, en la que aparece el cuadro correspondiente al encierro del día 12 de julio, que correrían los toros de Victoriano del Río. Como se preveía rápido, los premios para ese día iban desde multiplicar la apuesta 2,60 veces en el caso de elegir un encierro que durase menos de dos minutos cuarenta segundos, hasta multiplicarla 4,75 veces en el supuesto de decantarse por una duración superior a los cuatro minutos. Las otras dos posibilidades intermedias se pagaban a 3,00 y 3,85 veces, respectivamente.

Los tiempos de duración de los encierros de este año han sido los siguientes:

Día 7, Torrestrella, 2:30.
Día 8, Cebada Gago, 3:10.
Día 9, Dolores Aguirre, 2:56.
Día 10, Miura, 2:29.
Día 11, Fuente Ymbro, 2:33.
Día 12, Victoriano del Río, 2:16.
Día 13, El Pilar, 2:11.
Día 14, Núñez del Cuvillo, 2:20.

Es decir: salvo los días 8 y 9, que la opción que resultó ganadora fue la segunda: entre 160 y 210 segundos; los otros seis días de encierro ganó la opción más rápida de la carrera, la de menos de 160 segundos, y quien acertase esas apuestas habrá ganado una cantidad de dinero a costa del encierro que irá en proporción a lo apostado, lógicamente.

Es verdad que se ha elegido como criterio de apuesta el aséptico (en principio) factor de la duración del encierro, que es fácil de determinar, tiene estadísticas históricas y, en principio, se puede presentar y vender bajo la fórmula de una apuesta "deportiva" más. Pero se me plantean una serie de interrogantes al respecto:

¿Cabría la posibilidad de que los titulares de las ganaderías, a título particular, o la Unión de Criadores de Toros de Lidia, como colectivo, intenten negociar en las próximas ediciones de los sanfermines un tanto por ciento del dinero que se genera en estas apuestas, al igual que ocurre con las quinielas en el fútbol? ¿Por qué no?

¿Y los corredores del encierro? Sí, ya sé que resulta imposible, pues la participación es voluntaria, anónima (¡?) y no estamos representados por ningún colectivo.

Pero, ¿y los pastores del encierro? Al fin y al cabo, de la labor de este colectivo y de su elección de los cabestros que corren cada día puede depender en gran medida la duración del encierro.

Y... ¿Cabría la posibilidad de establecer apuestas sobre el número de corredores heridos en cada encierro? Ese particular queda fijado cada día y, además, también hay estadísticas históricas tomando como referencias tanto las ganaderías como los días de la semana. Por lo tanto, los elementos se dan para que sea factible, pero... ¿Sería ético? ¿Se permitiría?

Está claro que no suelo acertar cuando me pongo a hacer predicciones. Para este año pensé que tendría repercusión mediática la iniciativa de dos compañeros de correr el encierro con casco protector, y mi impresión se vio ratificada por el hecho de que la popular web “sanfermin.com” se hiciese eco por dos veces de la entrada que yo publiqué aquí en su día. Pero me equivoqué y, afortunadamente, no me consta que en este sanfermin 2011 se haya tratado mediáticamente ese tema. Ahora bien, el melón de las apuestas está abierto y, a partir de aquí, vamos a ver si alguien o algún colectivo opta por pedir su “rodaja”.

Por cierto, hablando de iniciativas pamplonesas en relación al encierro y el tiempo de duración de los mismos, la medida innovadora que se adoptó en el año 2005 de aplicar un líquido antideslizante en el tramo intermedio del recorrido del encierro y especialmente en la curva de Mercaderes con Estafeta sí que ha modificado en estos últimos años la dinámica, la configuración de manada y la velocidad en los encierros de Pamplona. Del mismo modo, el criterio de elección de los cabestros del encierro que se viene siguiendo desde el año 2007 también ha venido condicionando la configuración de las manadas en los encierros y, con ello, la dinámica y la velocidad de los mismos. Este año, en cambio, han sido muchos los días en los que los toros han abierto carrera.

Y ello me lleva a recordar otra iniciativa de la que se viene hablando en los últimos años en relación con los encierros de Pamplona: el hecho de que haya ganaderos que “preparan” a sus toros durante los meses previos a los sanfermines para que realicen un “buen” encierro y, ya de paso, pensando también en la lidia de la corrida vespertina.

De este tema, concretamente, se habló en las tertulias que cada mañana de encierro presenta y dirige Javier Solano en un salón del Hotel Maisonnave (por cierto: que vuelva Solano a presentar el especial de TVE, por favor; que el de este año ha sido igual de malo que el anterior, y Patxi Fernández sigue demostrando que carece de capacidad para sostener todo un programa de televisión sobre el encierro y menos aún la tendría para aguantar una tertulia de una hora en un salón que siempre está abarrotado de corredores del encierro).

Pues bien, en esas tertulias del Maisonnave se comentó que la supuesta “preparación” de los toros está contribuyendo a elevar la velocidad con la que se vienen desarrollando los encierros en los últimos años, pero que también se está viendo que estos toros “preparados”, más poderosos y musculados, pueden realizar estragos en las calles del recorrido de la Vieja Iruña cuando se rompe el encierro y se quedan sueltos. Y Javier Solano puso el ejemplo del toro Universal, de la ganadería Marqués de Domecq.


Cabeza de Universal, de Marqués de Domecq, que se exhibe en el salón del txoko Adarraunditxokoa


Universal, que se quedó suelto en la Plaza Consistorial, protagonizó el encierro corrido en Pamplona el día 12 de julio de 2007, causando seis de los siete heridos por asta de toro de aquel día y provocando escenas de enorme poderío en los distintos tramos del encierro que hizo en solitario.

Terminada la tertulia, en un aparte, le recordé a Javier Solano otro toro que se enseñoreó de las calles del encierro el día 11 de julio de 2005: Vaporoso, de Jandilla, que se quedó suelto desde Mercaderes y causó tres de los cuatro heridos en aquel encierro, entre ellos un sargento de la Policía Municipal que se encontraba detrás del vallado, incluso. Un toro que demostró tal poderío que en los últimos 20 metros de la calle Estafeta pegó un arreón tremendo contra los mozos que tiraban de él hasta que consiguió alcanzar, embestir y zarandear a un corredor contra el vallado de la derecha de Telefónica.

Son sólo dos ejemplos de este nuevo tipo de toro que en los últimos años se está seleccionando para Pamplona y que junto a innovaciones como el antideslizante o medidas como la elección de los cabestros están condicionando la velocidad con la que se viene corriendo el encierro desde el año 2005; siendo rapidísimos en particular los de este año 2011, en el que destaca la carrera que realizó Resistón, de El Pilar, que voló por la calle Estafeta el día 13 y arrolló a cuantas corredores quisieron aguantar su velocidad.

Por último, no quiero dejar en el olvido de este comentario que en los sanfermines 2011 sólo se han registrado cinco heridos por asta de toro. Un número inferior a la media habitual y que, sin olvidar a los afectados y desearles una pronta recuperación, es motivo de felicitación. Y también un dato estadístico. Lo digo por la “penúltima” idea en relación con los encierros:


“se abren las apuestas”.
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Lagun
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NOTA: quiero agradecer a mi amigo y compañero C. B. las atenciones que siempre tiene conmigo y, para esta entrada en concreto, que me haya abierto las puertas de “Adarraunditxokoa” y me haya dado autorización para publicar la foto de la cabeza del toro “Universal”.
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6/7/11

Toreo a la Suiza, Suerte del Palenque o Toro de los Mozos Molineros

Apunte a tinta – Autor: José Puente – Fuente: ABC 26.05.1992


Fue Francisco Montes, “Paquiro”, quien fijó en el segundo tercio del siglo XIX los cimientos de la estructura y el orden de las corridas de toros tal y como hoy las conocemos. Hasta entonces los festejos taurinos tuvieron un desarrollo que no estaba sujeto a unas reglas tan concretas como las actuales, de tal forma que a cada toro que se soltaba en el ruedo se le solía dar un tipo de lidia distinto y se le practicaban unas suertes muy variadas. Una de ellas recibía en la mayor parte de España la denominación de “toreo a la suiza” o “suerte del palenque”.


Desde la Edad Media, al menos, era costumbre que los reyes que acudían a presenciar una función taurina ocupasen un palco principal, a cuyo pie se disponía un zaguanete de guardias reales con la misión de proteger dicha instalación de las posibles acometidas de los toros, haciendo huir a los animales con las alabardas que los miembros de ese cuerpo de guardia portaban habitualmente como armamento. Alabarda a la que popularmente se llamaba "suiza", por haber sido introducida en España por la infantería de ese país centroeuropeo, y dio nombre a la expresión "toreo a la suiza".

Esa disposición de los guardias reales en los festejos taurinos fue usual en tanto en cuanto el desarrollo de los mismos tuvo lugar en recintos que no disponían de barrera o ésta carecía de la suficiente solidez o seguridad. No obstante, cuando se empezaron a acondicionar cosos especiales, se mantuvo después como elemento protocolario de las funciones reales más extraordinarias.


La fotografía anterior debe ser, muy posiblemente, de la última vez que se dispuso esta formación de la Guardia Real en un festejo taurino. Lo que resulta difícil es ponerla fecha. Al menos para mí; pues en las distintas webs donde aparece publicada se da una distinta: de 1879, con ocasión de la corrida celebrada en Madrid para festeja la boda de Alfonso XII con Maria Cristina de Habsburgo; de 1902, durante la corrida celebrada en Madrid con motivo de la coronación de Alfonso XIII; y de 1929, en una corrida celebrada en Sevilla. Personalmente, la barrera de la instantánea no me recuerda a la de la antigua plaza de Madrid por varios detalles, sino más bien a la de Sevilla, y en 1929 se celebró allí la Exposición Iberoamericana, que pudo dar a pie a una exhibición de esta antigua misión de la Guardia Real, pero...

En todo caso, resulta impactante la imagen de los guardias reales aguantando la formación ante la cercanía del toro con sus alabardas apoyadas en la barrera para resistir el empuje de las embestidas.

Esa maniobra de defensa practicada por los miembros de la Guardia Real con sus alabardas derivó en un tipo de suerte taurina que, como ya queda apuntado, recibía los nombres de "Suiza" o "Palenque".

Francisco de Goya – Grabado 17: “Palenque de los moros hecho con burros


Esta suerte taurina, como forma de lidia ya específica que se incluía en la programación de los festejos, se caracterizaba por ser predominantemente popular y por el hecho de que su finalidad era la de dar muerte al toro y no la de defenderse de él.

La definición más antigua nos la ofrece el humanista e historiador Gonzalo Argote de Molina (1549-1596), a quien debemos una compilación de textos medievales de extraordinario valor y, concretamente, en “La montería de los toros en el coso” nos dice que: “En Andalucía, en la ciudad de Baeza, se acostumbra por los mancebos de una villa a ella sujeta, llamada Vilches, esperar en la plaza al toro un escuadrón de piqueros, y al tiempo que el toro embiste en ellos, lo levantan por el aire sobre las picas, y le tienden en la plaza muerto, que es suerte de mucha destreza, a cuya forma de regocijo llaman la suiza”.

Ni que decir tiene que, además de destreza, para esta suerte era preciso que los hombres tuviesen valor, fuerza y experiencia para saber actuar de manera conjuntada y armónica. Y, por otro lado, que a la forma de sentir actual se antoja que la suerte era muy cruenta.


Esta forma de lidia popular debió estar bastante extendida por la Península, pues también fue practicada en la Villa y Corte, como nos indica Rafael Cabrera Bonet en su artículo “La iniciativa empresarial privada en el devenir del festejo madrileño del siglo XVIII”, donde recoge que en la programación de los festejos que tuvieron lugar en Madrid los días 19 y 30 de septiembre de 1737 aparecía la suiza entre las distintas formas de lidia previstas; y que sería ejecutada por “mancebos”, lo que confirma su índole popular. Cabrera Bonet recoge en ese mismo artículo otros festejos en la Capital de 1758 y 1766 en los que también se programó la misma suerte.


El hecho de que la suerte del palenque, o la suiza, se practicase en la capital del Reino nos da cierta medida de la posible popularidad que debió tener en distintas regiones de la Península. De hecho, también se realizaba en la zona del valle del Ebro, pues contamos con documentación que nos acredita que fue costumbre muy arraigada incluir esta suerte en Pamplona con ocasión de las fiestas del Glorioso San Fermín. Y hay que dejar señalado que allí, en Pamplona, a la suerte del palenque se la conocía con una denominación que resulta muy llamativa: “Toro de los Mozos Molineros”.


Luis del Campo, en su obra “Pamplona y Toros. Siglo XVII”, nos da cuenta de la raigambre que tuvo el palenque en Pamplona durante los siglos XVII, XVIII y parte del XIX, y que era realizado por los “mozos molineros” como “número que rarísima vez faltó en las corridas de toros pamplonesas”.

Se pregunta el insigne historiador pamplonés que si fueron ejecutores sobresalientes de esta suerte los servidores de los molinos para arrogarse el monopolio de su práctica. Y dice que, hipotéticamente, lo considera posible.

Por otro lado, también nos descubre Luis del Campo que la lanza o pica con la que ejecutaban la suerte los mozos molineros recibía el nombre de “garrochón”. Y continúa explicando que “en cualquier época el palenque lo dieron, ocho o diez hombres o mozos valientes y formando cuadrilla con garrochones o picas, pero con la finalidad no de frenar las acometidas de la res, sino de forcejear con ella e intentar matarla. Se comprende que no se autorizara el palenque en Pamplona hasta que se considerara como normal matar el toro en el ruedo, razón para encontrar una de sus primeras citas, posiblemente sin ninguna otra anterior, en 1650”. Además, Luis del Campo aporta partidas de gastos de otros años posteriores que acreditan la continua inclusión de la suerte en los festejos taurinos de la capital navarra.

Tan arraigada era la costumbre que hasta bien entrado el siglo XIX perduró la práctica de esta suerte. Koldo Larrea, en “Pamplona y Toros. Siglo XIX”, deja anotado que en 1831 “el llamado toro de los molineros toca a su fin. Lo que fue tradicional durante siglos se maleó en los últimos años al pretender remuneración”. Aún así, anota su inclusión en las fiestas de los años 1832, 1833, 1844 y 1845.


Precisamente por esas fechas, como decía al principio, Paquiro impulsó la estructura y el orden actuales de las corridas de toros, y ello debió ser la causa principal de la eliminación en los ruedos españoles de antiguas suertes taurinas como la del palenque. No obstante, su carácter popular debió propiciar que se siguiera practicando en las fiestas de las localidades donde era tradición.

Ahora bien, hay que convenir que el palenque traía causa de la primitiva suerte de la lanzada, y que su crudeza fue provocando la paulatina desaparición de todas las prácticas derivadas de aquélla. Actualmente, en España sólo perdura un festejo popular con una práctica que tiene su origen en la suerte de la lanzada, aunque en este caso se realiza de forma individual: el Toro de la Vega, en Tordesillas (Valladolid), que obtuvo la declaración de Fiesta de Interés Turístico de España por Resolución de la Secretaría de Estado de Turismo de 18 de enero de 1980.
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Lagun
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NOTA: Con mi bitácora no tengo fines lucrativos, por lo que solicito a los propietarios de los derechos de autor de las imágenes publicadas en esta entrada que me permitan mantenerlas.
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